El IMHPA prevé menos lluvias en el Pacífico y alerta sobre impactos en agricultura, agua potable, energía y Canal de Panamá
- 07/06/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️“La fuga de [la cárcel] La Joyita era cuestión de tiempo”. Con esa frase, el comisionado retirado Irving Muñoz resume lo ocurrido esta semana en el principal complejo penitenciario del país, donde 195 privados de libertad se escaparon. Una fuga que puso sobre la mesa las normalizadas debilidades del sistema carcelario caracterizado por el hacinamiento, instalaciones inadecuadas y con nula resocialización.
Se trata de la mayor crisis del sistema en los últimos años y que se inició, según un informe que reposa en el Ministerio Público, con una reunión donde se efectuaría un traslado de reos desde el área de máxima seguridad a otra conocida como El Rancho. Algunos detenidos sospecharon que se trataría de un traslado a otros penales y la incertidumbre terminó en enfrentamientos entre los privados de libertad con los policías y actos de vandalismo que dejaron tres muertos, el 1 de junio pasado.
Muñoz, quien preside el Colegio Nacional de Profesionales de los Servicios de Policía de Panamá (Conapol), sostiene que la evasión masiva es la consecuencia de un problema estructural que el Estado ha postergado durante décadas.
Es la crónica de una muerte anunciada en vista de que no es tanto quiénes se fugaron, sino que el mismo sistema ya ha colapsado, tanto en recursos, instalaciones y que a dejado de funcionar correctamente. Lo que se ha dado es una clara evidencia de la situación, de cómo se encuentra el sistema penal carcelario.
Es una responsabilidad del Estado, gran parte recae sobre el Ministerio de Gobierno y Justicia, pues es donde está la dirección del sistema penitenciario, pero tenemos que ser justos y entender que dentro de todo hay una serie de recursos que se necesitan. Se requieren cárceles para albergar a la cantidad de detenidos que hay en Panamá.
Todo el sistema carcelario en Panamá está constituido para mantener dentro de sus instalaciones alrededor de 15,500 personas y estamos por el orden de las 24,000 y más. Eso quiere decir que hay un excedente de 9,000 y tantas en los diferentes centros carcelarios. Ya por ahí tenemos un colapso en cuanto a las instalaciones, un hacinamiento. Al haber hacinamiento nos genera otro tipo de problema.
Son depósitos de seres humanos porque no son centros carcelarios que permiten una clasificación del reo o del detenido por delitos, por edades y esto dificulta a las autoridades que puedan priorizar para establecer los diferentes planes de reinserción de estas personas a la vida social, una vez cumplan con las penas impuestas.
Construir más cárceles no debiera ser lo ideal, pero en este caso sí se requiere y ya lo dije hay hacinamiento y por otro lado, tenemos que entender que dentro del sistema carcelario verdaderamente hay dos o tres cárceles construidas como tal, las otras son instalaciones que han sido adecuadas para albergar personas que tienen que pagar por algún delito que han cometido.
En los años 90, luego de la invasión de Estados Unidos a Panamá, se tomaron las instalaciones que albergaban Batallón 2,000 [de las extintas Fuerzas de Defensa de Panamá] en La Joya. Esas instalaciones eran cuadras de dormitorios de los soldados y fueron adecuadas para albergar gente que eran privada de libertad. Posteriormente, al demolerse la Cárcel Modelo en los años 90, también se buscó una alternativa a lo que hoy se conoce como [el penal] La Joyita, se utilizaron las instalaciones que eran barracas que estaban destinadas para el personal en formación, ya sea como agente o como soldados de las Fuerzas de Defensa y para diferentes cursos. Entonces se adecuaron estas barracas para poder albergar personas que no podían ir a la Cárcel Modelo y se estaba necesitando más cárceles. Por otro lado, recuerden que había una gran cantidad de reclusos que eran trasladados a la isla penal de Coiba. Unos años después se cierra como centro penitenciario y toda esa gente ha tenido que ser este movilizada hacia otros lugares de la República. Entonces lo que se ha hecho es que se han adecuado instalaciones que no fueron construidas como cárceles para poder cumplir con este cometido.
Lo primero es que hay que entender el problema, el estado de las instalaciones, si se están cumpliendo con los procedimientos, ¿cuál fue la motivación? porque entiendo que todo comienza con un motín interno, el estado de las cercas, de alguna manera se están introduciendo armas a los centros carcelarios y todo esto al final termina violentando los anillos de seguridad.
Lo va a arrojar las investigaciones. Puede ser que tengamos una ruptura en la parte de la inteligencia que no es lo mismo que la investigación criminal o la investigación judicial. Son completamente diferentes y una de las cosas a las que nosotros hemos estado apelando es que se fortalezca la inteligencia de manera que nos permita adelantarnos a los hechos porque la inteligencia es esa información ya verificada y comprobada. Se va a dar una fuga y ya está verificado, va a ocurrir tal día y a tal hora.
Es grave porque claro, lo magnificamos por la cantidad de gente que se evadió del centro carcelario, pudieron haber sido más, o menos, pero no lo voy apadrinar y quiero dejar constancia que en los diferentes periodos de administraciones gubernamentales siempre han habido motines y fugas.
Recuerdo que en los años 90 se dio también una fuga de 13 internos del Centro Penitenciario El Renacer, en ese tiempo eran muy buscados y estaba José María Infanzón, alías Media Luna, que posteriormente a mí me correspondió a hacer la planificación para su captura, a los 13 se les recapturó. No podemos decir que esto no ha ocurrido antes. En la magnitud sí, pero también hay que ser justos, tenemos un lugar donde las instalaciones no son adecuadas.
En sentido de la seguridad que se traduce también al ciudadano fuera de la cárcel ¿hay un plan de seguridad?
Todos los gobiernos entran con un plan, con una intención de mitigar cualquier problema de incidencia delictiva, de criminalidad. El problema es que estos planes van cambiando de acuerdo a las personas que les toca administrar en el momento y que no se mantiene la continuidad en el tiempo y genera un desfase porque cada vez que cambia una administración, entonces el plan se cambia... al final se traduce hasta en una ineficiencia en lo que se está haciendo.
Sí, claro
Al 100% no. Hay cosas que sí se pueden tener en práctica, pero mayormente no. Porque si nosotros agarramos a los que tienen que poner en práctica estas política de seguridad la desconocen, y no estoy hablando meramente de policía, sino de un conjunto de actores sociales que tienen que ver con en materia de prevención del delito. Falta divulgación, entendimiento, comprensión.
Tenemos una cantidad de hechos que se están dando: homicidios, hay hurtos y robos. Eso es innegable, son hechos pero tenemos que ser justos en el análisis. Cuando vemos lo que ha ocurrido en los últimos 36 años del año 1990 a la fecha vemos que hemos tenido en otros momentos mayor cantidad de homicidios, e incidencia delictiva que lo que existe en este momento. Quiero que mis palabras sean bien interpretadas, un hecho se puede repetir muchísimas veces, porque estamos trabajando con más mecanismos de divulgación de la información y puede llegar de una manera hasta distorsionada.
Hay un incremento en lo que va de este periodo del año. Pero cuando yo me voy a las tasas, que es lo que se mide internacionalmente, Panamá está en 13 homicidios por cada 100,000 personas, estamos moderados...hay otros factores que yo le agregaría a esto que sí son graves cuando se genera el estado de indefensión.
Que a ti te roban la computadora de tu carro y tú vas ante las autoridades y te dicen, “eso no es aquí, tiene que ir a un Juzgado de Paz y ahí te toman la denuncia y muere allí. No se cumple con ese artículo de la Constitución que dice que las autoridades de la República de Panamá están instituidas para proteger la su vida, bienes y honra de los ciudadanos nacionales y extranjeros que se encuentran en el territorio nacional.
Fortalecer la investigación criminal, revisar la ley que creó la Dirección de Investigación Judicial y eliminó la Policía Técnica Judicial, verificar también la ley que crea el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Tenemos que analizar si esto ha generado los resultados que se esperaban y si no hacerle los ajustes, porque es fundamental cuando se da un caso que el delito pueda ser perseguido y el delito se persigue no porque voy detrás de él, sino a través de esa investigación criminal.