La productora panameña participará en Created in LA, una cumbre que reunirá a creadores digitales, productores y ejecutivos de Disney en Los Ángeles
- 29/05/2010 02:00
PANAMÁ. ¿Cúantas veces a escuchado usted, y repetido, que nuestro país disfruta de la mejor agua del mundo? Lo más probable es que así sea, si es que ésta proviene del producto procesado en la Planta Potabilizadora en Monte Esperanza y que abastece la zona central de la ciudad atlántica de Colón. No obstante, si el producto final que recibe en el grifo no le satisface, responsabilice de esto al viejo acueducto de la capital colonense.
La verdad sea dicha, y divulgada, el agua procesada en Monte Esperanza o Mount Hope por la Autoridad del Canal de Panamá (antigua Panama Canal Commision) proviene de una de las reservas naturales más puras de todo el continente: Brazos Brooks, en Cristóbal. La ACP garantiza que luego del proceso de purificación el agua de Colón es 100% inodora, incolora, insípida, libre de bacterias, gérmenes patógenos, algas y residuos.
“Allí caen las lluvias casi todo el año, no existe la contaminación del hombre en ninguna de sus manifestaciones y las normas de calidad aplicadas por la ACP responde a los más rigurosos estándares internacionales”, se nos dijo.
La situación es parecida en el sector pacífico, aunque las condiciones en la toma de agua cruda del lago Alajuela no son las mismas que en el Atlántico. Aquí, la situación varía porque se debe enfrentar, durante la estación seca, la baja en los niveles del lago y la turbiedad que produce la sedimentación.
El agua que suministra el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) en el centro de esta capital, y que produce la Planta Potabilizadora de Miraflores, instalada en 1915 por los estadounidenses que operaban el Canal de Panamá, es procesada con los mismos cuidados. Esta cubre la red del área central de esta ciudad. El resto se abastece de los casi 170 millones de galones que produce la Planta Potabilizadora de Chilibre.
En Chilibre, lamentablemente, el tratamiento no es tan riguroso si se toma en cuenta que se trata de la producción de un líquido que deben consumir más de un millón de personas.
Una denuncia de adentro de esta institución, y que por razones obvias se mantienen bajo la reserva de la identidad, afirma que algunos de los filtros en Chilibre “están contaminados con bacterias desde hace dos semanas”.
Esta denuncia se puso en conocimiento de las autoridades del IDAAN y éstas optaron por guardar silencio. No hubo comentarios al respecto.
La calidad del agua que consumimos los panameños es medida de manera independiente por el Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá. Igualmente se les hizo la consultas pertinentes y al cierre de esta edición, las explicaciones del técnico Luis Varela nunca llegaron. Ni siquiera se excusó, sencillamente ignoró las preguntas.
En tanto, la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP), el ente responsable, sí respondió los cuestionamientos a través de la figura de Eurípides Amaya, jefe de Ingeniería de Agua Potable y Aguas Servidas.
Negó la existencia de quejas, reclamos o denuncias “acerca de este tema, por parte de los usuarios ni comunicación al respecto por parte del IDAAN o cualquier otra persona natural o jurídica”.
La respuesta del funcionario, frente a las denuncias, van mucho más allá: La ASEP realiza monitoreo semanal de cloro residual, coliformes totales, Escherichia coli , turbiedad y conductividad del agua distribuida en la ciudad de Panamá, procedente de las dos plantas antes mencionada (Miraflores y Chilibre). Los últimos resultados corresponden al lunes 24 de mayo de 2010, resultados que no indican ninguna anomalía en el agua potable”, sostiene. Su respuesta en realidad tranquiliza, aunque hasta hace pocos años aquí resultaba impensable la necesidad de consumir agua embotellada. Hoy la realidad es otra.