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Cámara de Comercio: Ley de pasantías es una vía al empleo, pero no la solución total
- 22/03/2026 10:03
Panamá da un paso concreto para enfrentar uno de los problemas más persistentes del mercado laboral: la falta de oportunidades para jóvenes sin experiencia. Con la reciente sanción de la ley de pasantías, el país busca romper el círculo que durante años ha dejado a miles de aspirantes fuera del empleo formal.
De acuerdo a la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), el diagnóstico no es nuevo. Por un lado, jóvenes con formación académica y disposición para trabajar; por el otro, empresas que exigen experiencia previa. El resultado: una brecha difícil de cerrar. La nueva legislación intenta intervenir justamente en ese punto crítico, creando un puente entre la educación y el trabajo.
La normativa introduce un elemento clave: las pasantías no solo serán una oportunidad de aprendizaje, sino también una actividad remunerada. Los participantes recibirán una asignación mensual de $450 durante un período de hasta un año. Además, estarán cubiertos por una póliza de riesgos, lo que formaliza su participación dentro del entorno laboral y reconoce el valor de su aporte.
Desde el sector empresarial, la iniciativa ha sido bien recibida. La Cciap ha respaldado la medida desde sus primeras discusiones, destacando su potencial para mejorar la empleabilidad juvenil y facilitar la transición hacia el trabajo formal.
No obstante, distintos actores coinciden en que la ley no es una solución definitiva al problema del desempleo juvenil. Su impacto dependerá, en gran medida, de la implementación y del compromiso del sector privado en abrir espacios reales de formación. Sin la participación activa de las empresas, el alcance de la normativa podría quedar limitado.
El desafío, sin embargo, va más allá de la normativa, de acuerdo a este gremio. Implica un cambio de enfoque en la relación entre educación y trabajo, así como una mayor disposición del sector productivo para invertir en la formación de talento joven. No se trata únicamente de ofrecer espacios temporales, sino de construir trayectorias laborales sostenibles.
En un país donde miles de jóvenes enfrentan dificultades para acceder a su primer empleo, la puesta en marcha de este programa podría traducirse en oportunidades concretas. Aunque sus efectos no serán inmediatos ni universales, la iniciativa introduce un mecanismo que, de ejecutarse correctamente, puede facilitar el acceso al mercado laboral formal.
Más que una solución total, la ley representa un primer paso. Uno que busca transformar la falta de experiencia, tradicionalmente vista como un obstáculo, en una etapa formativa reconocida y valorada. En ese tránsito, Panamá ensaya una fórmula que podría redefinir el inicio de la vida laboral para una nueva generación.