El IMHPA prevé menos lluvias en el Pacífico y alerta sobre impactos en agricultura, agua potable, energía y Canal de Panamá
- 07/05/2010 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️“Estoy muy bien”, fueron sus primeras palabras, nada más pasar Aduana en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. En medio de besos, abrazos, gritos y luces de flash, el astro español David Bisbal pisaba nuevamente tierra panameña para enamorar a sus fans. “Estamos contentísimos de llegar a Panamá. La última vez que estuve fue en la presentación de la Fundación ALAS, y del concierto ya hace 4 años”.
Revuelo y besos por doquier, eso era lo que se vivía en el Aeropuerto, y en medio de toda aquella algarabía explicó que no había problema con el tema del Mundial de Fútbol. Dijo que la canción oficial era la de la colombiana Shakira y que la suya era la canción de la Coca Cola para el próximo Mundial, “eso es todo”.
Con dificultad llegó a la limusina que lo llevaría al hotel en el centro de la ciudad... el trayecto, en medio de la noche, fue otra locura. Las fanáticas le seguían en sus autos y él bajaba la ventana para saludar y lanzar besos a todas.
Ya en el hotel continuó la misma euforia colectiva, o más si cabe, a tal punto que el de Almería tuvo que conversar con la seguridad para que le permitieran saludar a sus fans. “Hola guapa, hola cariño, besos”, esa fue la tónica durante toda la noche. Después de un rato, y con una amplia sonrisa, se retiró a su habitación.
Al día siguiente, el martes, la rueda de prensa, donde nuevamente repitió que estaba contentísimo de estar en Panamá. Se fotografió con todo aquel que quiso una foto con el artista... e incluso cantó. Allí le sorprendieron con dos regalos: una pulserita para su hijita Ella y una huaca pequeña para él. Emoción y “gracias, está preciosa”, fueron sus palabras.
Con el cabello más corto pero más rizado, Bisbal logró agolpar a una gran cantidad de “famosos del patio” en su esperado concierto del 5 de mayo en el Figali Convention Center. Nadie se quería perder el concierto, y como era de esperarse, se olvidaron de las incomodidades del local y del pobre sonido del lugar, coreando todas y cada una de sus canciones.
El caballero David Bisbal había regresado al país para encantar y conquistar a su público con su música, su energía, sus movimientos en escena y su voz... pero también para robar corazones con su humildad y sencillez. ¡Buena esa Bisbal!