El autor nicaragüense conversa, con este diario, sobre identidad, poder, censura y desarraigo, mientras revive los recuerdos personales y políticos que...
- 11/03/2010 01:00
PANAMÁ. El viaje bautismal del primer ex “diablo rojo” que pasa a ser colegial tuvo que retrasarse por más de media hora. La razón: la ministra de Educación, Lucy Molinar, pasajera de honor en ese recorrido, no aparecía y el ministro de la Presidencia, Demetrio “Jimmy” Papadimitriu dio la orden de marchar.
El autobús, que costó al estado una indemnización de 25 mil dólares más los 3,500 que invirtió el INADEH para la reconstrucción, recorrió las sinuosas calles del corregimiento de la 24 de Diciembre en busca de la escuela del mismo nombre.
Pero en la escuela 24 de Diciembre no había ninguno de los 1,573 niños matriculados para este año lectivo. Este semana los alumnos fueron repartidos en templos evangélicos y católicos del corregimiento y en cubículos del gimnasio público. Aquí sería la entrega del colegial.
El conductor del colegial donde viajaba Papadimitriu y que pagará la junta comunal no sorteó mayor inconveniente en encontrar la infraestructura.
Sin embargo, para todos los demás, la dirección de los lugareños era tan espontánea que no daban ninguna pista. “Pasando el bombillo grande, a la derecha pasando el puente, la segunda a la derecha”, eran algunas de las pistas que alegremente gritaban los residentes.
Dentro del gimnasio, que hervía de calor, apenas se escuchaba el griterío de los estudiantes que aguardaban a la espera de la ministra.
Edilma Coronado, directora de la escuela, dice que las altas temperaturas serán disminuidas con cuatro abanicos que se comprarán en los próximos días.
Aunque no solamente el calor agita a los pequeños, también el ruido de los aviones cuando se adentran en el cielo y el espacio abierto de los costados que será rellenado con hojas de zinc, pero este trabajo no se puede terminar sin que se cuenten con los abanicos.
Coronado confía que en agosto volverá a tener juntos a los estudiantes en su propia escuela, a la que se le está construyendo un segundo piso para también ampliar la oferta académica que actualmente cumplen 58 maestros de enseñanza primaria.
“No me fue nada fácil conseguir que me prestaran 26 salones, toqué las puertas de las iglesias”, dice la entusiasta docente, mientras va de cubículo en cubículo mirando a los alumnos.
Y cuando se pensaba que la ministra Molinar no cumpliría la misión de entregar el colegial, la camioneta roja finalmente encontró la calle donde estaban los chicos esperándola.