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- 15/01/2026 00:00
La distancia entre la ciudadanía y los partidos políticos sigue ampliándose en Panamá.
La más reciente medición de la encuesta Vea Panamá, de La Estrella de Panamá, realizada por Prodigious Consulting, revela que el 72% de los ciudadanos mayores de 18 años no simpatiza con ningún partido o movimiento político, un incremento frente al 68,5% registrado en septiembre, que confirma una tendencia sostenida de desapego hacia las estructuras partidarias tradicionales.
La encuesta se basó en 1.510 entrevistas cara a cara aplicadas a personas mayores de 18 años en ocho provincias del país: Panamá, Panamá Oeste, Chiriquí, Coclé, Colón, Herrera, Los Santos y Veraguas.
El levantamiento, con un margen de error de 2,5% y un nivel de confianza del 95%, permite observar no solo fotografías puntuales, sino la evolución de la percepción ciudadana a lo largo de varios momentos del último año y medio.
Según la más reciente medición el 72% de los ciudadanos declara no simpatizar con ningún partido o movimiento político en enero, una cifra que aumenta respecto al 68,5% registrado en septiembre.
El dato confirma una tendencia sostenida hacia un electorado mayoritariamente independiente, distante o abiertamente desencantado de las estructuras partidarias tradicionales.
Este alto nivel de desapego político no solo refleja descontento, sino también una transformación en la forma en que los ciudadanos se relacionan con la política.
La afiliación partidaria deja de ser un elemento de identidad estable y se sustituye por una relación más instrumental, volátil y condicionada a resultados concretos.
La política se evalúa desde la experiencia cotidiana, no desde la lealtad ideológica.
Entre quienes sí expresan algún grado de simpatía, los apoyos se concentran en pocas agrupaciones y en proporciones reducidas.
El partido Realizando Metas encabeza la lista con un 8,1%, seguido por el Partido Revolucionario Democrático (PRD) con 7,4% y el Partido Panameñista con 2,9%. El resto de los partidos y movimientos registra niveles de simpatía inferiores al 2,5%, lo que refuerza la fragmentación del panorama político.
Este escenario sugiere un sistema de partidos con dificultades para representar, movilizar y conectar con amplios sectores de la población. La ausencia de mayorías partidarias claras y la debilidad de las identidades políticas tradicionales incrementan la volatilidad electoral y reducen la capacidad de construir consensos duraderos, tanto en periodos electorales como en la gestión de gobierno.
Un electorado independiente, pero no indiferente
Los resultados de la encuesta no apuntan necesariamente a una ciudadanía apática, sino a un electorado que se mantiene atento, pero crítico y escéptico. La falta de simpatía partidaria convive con una evaluación constante del desempeño del Estado, del Gobierno y de las decisiones públicas, especialmente en temas que afectan directamente la economía familiar, la institucionalidad y el futuro del país.
Esta combinación de distancia política y alta sensibilidad social plantea desafíos relevantes para la gobernabilidad. Las estrategias de campaña y los discursos tradicionales pierden efectividad frente a una ciudadanía que exige respuestas concretas, coherencia y credibilidad, más que promesas o alineamientos ideológicos.
Un seguimiento que permite leer tendencias
La encuesta Vea Panamá, realizada por la empresa panameña Prodigious Consulting para La Estrella de Panamá, se basa en 1.510 entrevistas cara a cara aplicadas en ocho provincias del país, con un margen de error de 2,5% y un nivel de confianza del 95%. El estudio forma parte de un seguimiento periódico iniciado en 2024, lo que permite observar no solo percepciones puntuales, sino la evolución de la opinión pública a lo largo del tiempo.
En ese seguimiento, la ampliación de la falta de simpatía partidaria se consolida como uno de los rasgos más persistentes del clima político nacional. Más que un fenómeno coyuntural, se perfila como una característica estructural del momento político panameño.
Fragmentación política y desafíos a futuro
La elevada proporción de ciudadanos sin afiliación partidaria plantea un escenario complejo para los procesos electorales y para la toma de decisiones públicas. Captar el voto independiente, movilizar bases no consolidadas y generar confianza se convierten en tareas centrales para los partidos y liderazgos políticos.
En un contexto de presión económica, desconfianza institucional y desgaste social acumulado, la política enfrenta el reto de reconstruir vínculos con una ciudadanía que observa con distancia, evalúa con cautela y decide cada vez menos desde la lealtad partidaria. La fragmentación no solo redefine la competencia electoral, sino también la manera en que se ejerce y se percibe el poder en Panamá.