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Jueza Ramona González: ‘La trata de personas no es solo explotación sexual, es una forma moderna de esclavitud’
- 20/07/2026 10:56
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Agrega La Estrella en Google ↗️Después de tres décadas impartiendo justicia, la jueza militar estadounidense Ramona González asegura que la mayor lección que le dejó su carrera no está escrita en ningún código penal. Para ella, la verdadera justicia nace cuando una comunidad entiende que el sufrimiento de una persona también es responsabilidad colectiva.
En entrevista con La Estrella de Panamá, la magistrada —nacida en República Dominicana y con 30 años de experiencia como jueza en Wisconsin— habló sobre los desafíos que enfrenta la lucha contra la trata de personas, un delito que, asegura, ha evolucionado mucho más rápido que la percepción de la sociedad.
”La trata de personas no es únicamente explotación sexual. Es comercio de seres humanos. Es una forma contemporánea de esclavitud”, afirmó.
Su visita a Panamá forma parte de una serie de encuentros con operadores de justicia y fuerzas de seguridad para intercambiar experiencias sobre la identificación y atención de víctimas.
Para González, la ubicación geográfica de Panamá convierte al país en un territorio especialmente vulnerable.
”Los seres humanos siempre han migrado buscando una vida mejor. Panamá está en el medio del continente y eso la convierte en un lugar de tránsito. Cuando existen pobreza, enfermedades o gobiernos que no responden adecuadamente a las necesidades de la población, ese vacío crea oportunidades para traficantes, carteles y organizaciones criminales”, explicó.
Sin embargo, advierte que el problema no comienza en las fronteras, sino mucho antes.
La jueza sostiene que la trata prospera allí donde existen personas traumatizadas, sin oportunidades económicas, con adicciones, violencia familiar o sin acceso a una red de apoyo.
Uno de los mayores retos, según González, es que numerosas personas explotadas nunca llegan a identificarse como víctimas.
El miedo, la manipulación emocional, la dependencia económica o incluso haber normalizado el abuso desde la infancia dificultan que colaboren con las investigaciones.
”Lo peor que podemos hacer es presionar a una víctima para que cuente todo inmediatamente”, explicó.
En lugar de preguntar ”¿qué pasó?”, propone un enfoque distinto:
”La pregunta debería ser: ‘¿Qué puedes contarme hoy?’.”
Ese pequeño cambio, asegura, reconoce el trauma de la persona y permite construir confianza de manera gradual.
Además, insiste en que ninguna víctima denunciará a su explotador si después debe regresar al mismo lugar donde corre peligro.
”Primero debemos ofrecer seguridad y recursos. Sin eso, pedir colaboración es injusto.”
Durante la conversación, González dedicó un mensaje directo a los medios de comunicación.
A su juicio, la forma en que se informa sobre estos casos puede ayudar a combatir la trata... o reforzar los prejuicios.
Explicó que un titular que hable de “mujeres arrestadas en un prostíbulo” transmite una historia completamente distinta a otro que informe que “víctimas de trata fueron rescatadas durante un operativo policial”.
”La diferencia está en que el segundo no vuelve a victimizar a quien ya sufrió el delito y además educa a la comunidad.”
Para la jueza, los periodistas también tienen una responsabilidad social en la prevención.
La magistrada reconoce que la tecnología ha transformado la manera en que operan las redes criminales.
Internet, las redes sociales, la inteligencia artificial y plataformas digitales facilitan el reclutamiento de víctimas y permiten ocultar las operaciones mediante mensajes cifrados o servicios en línea.
Aunque considera que muchos sistemas judiciales avanzan en capacitación, advierte que las leyes deben encontrar un equilibrio entre la protección de la privacidad y las herramientas que necesitan las autoridades para investigar.
”No queremos que cualquiera pueda acceder a la información privada de los ciudadanos, pero tampoco podemos dejar a la policía sin instrumentos para perseguir estos delitos.”
Para González, arrestar tratantes no basta.
Las organizaciones criminales continuarán operando mientras sus estructuras financieras permanezcan intactas.
”Hay que seguir el dinero y quitarles el dinero”, enfatizó.
La jueza considera indispensable utilizar inteligencia financiera, herramientas tecnológicas e inteligencia artificial para rastrear los recursos económicos que alimentan estas redes y destinarlos posteriormente a la atención de las víctimas.
Si tuviera que recomendar medidas inmediatas a cualquier país, González identifica tres acciones prioritarias:
Educar a la población para que comprenda qué es realmente la trata de personas y aprenda a reconocer sus señales.Dotar a policías, trabajadores sociales y operadores judiciales de recursos suficientes para investigar y proteger a las víctimas.Escuchar a sobrevivientes antes de diseñar políticas públicas, para que las soluciones respondan a necesidades reales y no únicamente a decisiones administrativas.”Cada niño vale la pena”
Tras escuchar durante décadas los testimonios de víctimas y condenar a responsables de graves delitos, González reconoce que algunos tratantes han perdido completamente su humanidad.
Sin embargo, sostiene que el sistema de justicia nunca debe renunciar a la rehabilitación cuando exista posibilidad de cambio.
”La justicia también consiste en creer que las personas pueden transformarse”, señaló.
Al mismo tiempo, admite que existen casos en los que la gravedad del daño exige una sanción ejemplar para proteger a la sociedad.
Al finalizar la entrevista, dejó una reflexión que resume su filosofía después de 30 años en los tribunales.
”No podremos salvar a todas las víctimas, pero cada niño merece ser salvado.”