La administradora de la ATP, Gloria De León, explicó que cuando salen a posicionar a Panamá, lo hacen resaltando estás cualidades y otras como la biodiversidad...
- 03/08/2013 02:00
PANAMÁ. Hay 60 niños en la fiesta, treinta juegan. El resto, comió manzana. El problema es sencillo, la metodología cambia. Lo que va a hacer un niño con la operatoria tradicional es restar 60 - 30 y sacar el resultado. Con el Método Singapur, el niño dibuja el total: 60. Luego va a dibujar que una parte de esos, 30, comen manzanas, y luego va a entender que no es la resta, sino que lo que falta para el total es algo que suma 60 con estos 30; es decir, él visualiza el concepto del todo y cuenta lo que falta; nunca restó un dígito con otro y puso la diferencia.
El pasado mes de junio el grupo Knowledge presentó ante los directores de más de 100 escuelas particulares el Método Singapur, un sistema de educación que integra una nueva metodología creada por el país asiático para desarrollar el conocimiento lógico mediante imágenes.
El método sistematiza la enseñanza de las matemáticas ‘no al servicio de la operatoria, sino de la manera en que visualizo el problema y encuentro la solución’, explica Álex Castillo, profesor y psicólogo chileno que se ha apoyado en técnicas cognitivas para implementar este sistema.
En pocas palabras: las matemáticas, pero para la vida. ‘Tiene que ver con temas fundamentales: llevar al niño primero a pensar en algo concreto, luego dibujar el pensamiento y expresar lo que piensa mediante dibujos y finalmente llegar a lo abstracto, donde visualiza el número y lo escribe’.
REVOLUCIÓN EDUCATIVA
Castillo denuncia que hasta ahora se ha enseñado la operatoria sólo como una fórmula mecánica para sumar y restar, ‘pero el niño no está entendiendo qué es un quinto o dos séptimos porque eso no tiene forma, el niño no lo puede ver. Lo aprende y lo aplica, pero en la vida real, cuando tiene que comprar o repartir algo no tiene muy claro si un medio es más grande que tres cuartos’, señala el experto.
–¿Nos han enseñado a resolver, pero no a pensar?
–De hecho, los libros se llaman Pensar sin límites –responde–. La meta es desarrollar el pensamiento y que el profesor pueda trabajar con una herramienta que se llama metacondicionamiento, para que el niño aprenda y que el profesor sea capaz de ver en qué estado de aprendizaje está el niño e intervenir.
–¿Se ajusta a cada niño?
–Sí, se centra en la forma en que cada niño piensa; es decir, yo descubro cómo piensas a través de cómo dibujas lo que estás pensando, cómo me explicas cómo llegaste al resultado. Busca siempre dos formas de llegar a la solución del problema, y nada está bien o está mal sólo porque no es como el profesor lo explica, sino que si el niño es capaz de resolverlo de una manera personal y con lógica, se valida. Son clases donde no se marca lo malo, sino que se destaca lo bueno y se buscan distintas formas de llegar al mismo resultado.
–Valorar la diferencia...
–No sólo tolerarla, sino valorarla, buscarla, encontrarla y ver que, donde hay alguien que piensa diferente a mí, hay riqueza.
Pedro Fábrega, presidente del Knowledge Group, señala que este sistema ha colocado a Singapur a la cabeza de la enseñanza de las matemáticas, llevándolo a ocupar el primer y el segundo puesto a nivel mundial.
Chile tradujo el sistema a español, y el grupo trata ahora de distribuirlo a otros países de Latinoamérica, donde ya se emplea entre más de 25,000 estudiantes de 20 escuelas.
MATEMÁTICAS PARA COMPETIR EN EL MUNDO
Mario Quelquejeu, gerente general del Grupo, plantea que la memorización es un sistema obsoleto que no crea jóvenes competitivos. ‘Hemos comprendido cuál es la mejor forma de aprender, manejando imágenes en lugar de números abstractos. La metodología es una herramienta que construye; hay que ir aprendiendo de lo concreto a lo abstracto; esa es la única forma de crear interés en los niños’, señala.
Después de dibujar, el Método Singapur propone que los niños debatan las ideas, ya que considera que al verbalizarlo se sube otro nivel de comprensión, mejorando el pensamiento.
Aunque es un sistema que nace en Asia, Quelquejeu considera que ‘la idiosincrasia no interfiere: la capacidad de aprender la tienen todos los niños por igual’.