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- 17/03/2011 12:08
A pocos días de abandonar la Defensoría del Pueblo, el ombudsman panameño, Ricardo Vargas, reiteró su preocupación por la “grave crisis” en que se encuentra el sistema carcelario en el país. Señala que esta es una problemática pendiente por resolver.
Explicó que en las cárceles panameñas hay 12 mil 500 personas privadas de libertad, con un alto índice de sobrepoblación, que colocan a Panamá como uno de los países de la región con la población carcelaria más alta. Agrega que existe un 64% de los detenidos que aún no han sido juzgados.
“Estan los conocidos presos sin condenas, bajo la medida de detención preventiva y que todavía están esperando recibir una decisión judicial, ya sea absolutoria o condenatoria”, sostuvo. Tenemos una situación de crisis y que el Estado tiene que implementar y la sociedad en su conjunto sus mejores esfuerzos para poder superarla, acotó.
Vargas recordó que una de las formas de corroborar el respeto de los derechos humanos, es observando el trato que le brinda a sus detenidos.
Las declaraciones de Vargas se dieron en la provincia de Chiriquí, donde rindió cuenta de su gestión a diferentes sectores de la sociedad de esta región del país.
Al respecto el presidente de la Conferencia Episcopal de Panamá, Monseñor José Luís Lacunza, dijo que comparte la preocupación sobre este tema. Manifestó que en el caso particular de la Cárcel Pública de David, la problemática raya en lo “vergonzoso e inhumano”.
“Yo creo que las autoridades más pronto que tarde deberían atender el problema porque no es aceptable que en un Estado de Derecho haya hombres y mujeres estén viviendo en ese hacinamiento”, señaló. Yo creo que el ganado esta mejor cuidado que ellos, puntualizó.
En la Cárcel pública de David hay 973 detenidos, a pesar que la capacidad de este centro penitenciario sólo es de 350 personas. De ellos sólo 450 han sido procesados.