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- 16/04/2026 00:00
Las características y las necesidades de la ciudad de Panamá no son en absoluto similares a las de una ciudad en el interior del país. La concentración de población no es igual, sin embargo, en ciudades intermedias ya están sufriendo de caos vehicular, problemas de agua o falta de vivienda. Esto se mira con mucho recelo hoy, para que no se repitan los mismos errores que se han cometido en la ciudad de Panamá.
Una frase que se repite como mantra es que la ciudad de Panamá ha crecido sin planificación, pero lo cierto es que “ha habido esfuerzos de planificación desde los años 40, 50 y 60. La dificultad es que lo planificado no se implementa, no se cumple”, afirma Frank Osorio, viceministro de Ordenamiento Territorial del Miviot.
Esos esfuerzos de planificación que no se implementaron hoy día se manifiestan como un caos vehicular terrible, falta de agua, falta de espacios públicos y servicios de salud o de educación distantes, por mencionar algunos. Estas situaciones pueden ser resueltas con la ejecución y cumplimiento de un Plan de Ordenamiento Territorial (POT).
El ordenamiento territorial es una serie de estrategias a nivel macro que se diseñan en todo el país. Estas luego se deben complementar con la planificación urbana, a escala municipal, ya que todos los municipios son diferentes en cuanto a su realidad, su población y geografía, pero “todos deben valerse de la planificación urbana que, a su misma vez, tiene que estar armonizada con una visión de ordenamiento territorial en todo el país”, indica Osorio.
“Lo que hay que hacer es apoyar a los gobiernos locales a que den estos avances importantes en crear la Junta de Planificación Municipal, en crear las direcciones de planificación urbana y apoyarles en que tengan sus planes de ordenamiento. Si regresamos a la ciudad de Panamá, ya cumple con todos esos requisitos”, explica.
La ciudad de Panamá es un es una autoridad urbanística local ya consolidada. Si se requiere hacer un ajuste en la zonificación o hay alguna solicitud, la atiende el Municipio de Panamá, no el Miviot, que de alguna manera sigue siendo un rector que está muy pendiente y trabaja de manera cercana con el municipio. “Tenemos una muy buena relación para asegurar que los esfuerzos de ordenamiento territorial realmente prosperen y alcancemos a vivir en una ciudad más equitativa”, asegura el viceministro.
Estos planes son indicativos de las inversiones que se deberían hacer para mejorar o sustentar las actividades y el crecimiento de la ciudad: ensanche de vías, mejoramiento de la infraestructura de agua potable y de aguas servidas. Por ello, es importante por un lado que el gobierno central se siga fortaleciendo y busque implementar su plan y por otra parte, saber decir que no cuando hay apetitos desde sectores económicos para hacer cambios en lugares donde las infraestructuras no son las adecuadas y tendrían que ser acondicionadas para poder soportarlos.
“El gobierno local tiene que hacer cumplir su plan y revisarlo cada 5 años. La Junta de Planificación tiene que hacer su trabajo, de ser ese ente colegiado en donde ya las decisiones no recaen en una persona, sino en una Junta que debate lo que es conveniente o no para hacer una modificación alguna. Y el otro aspecto que es sumamente importante es que se requiere una visión de largo plazo”, sostiene Osorio.
En ordenamiento territorial y planificación se debe establecer una línea a seguir y cada gobierno que suceda debe ejecutar una parte del plan para que no se desdibuje todo el esfuerzo del anterior. Cambios de estrategia cada cinco años detendrían indefinidamente el avance de los proyectos. Para que esto no suceda, se requiere del involucramiento de la sociedad civil: entender qué está pasando, participar, hablar de estos temas para que sus autoridades locales, por quienes ellos votan, conozcan cuáles son sus mayores necesidades e inquietudes.
“El ordenamiento territorial está distribuido en diversos actores y roles de la sociedad, desde la autoridad de gobierno central y gobierno local hasta la sociedad, que también tiene un rol importante”, insiste el viceministro.
Una de las principales barreras es que hay una falta de confianza en las autoridades por parte de la ciudadanía y esta actúa de forma reactiva ante las situaciones. Generalmente, quienes atienden las instancias de participación ciudadana lo hacen cuando sienten que el tema a tratar les perjudica directamente y solo entonces sacan tiempo para ello.
Osorio aboga por una participación sostenida que no se limite a rechazar propuestas sino a participar desde su construcción. “Es muy importante que durante la construcción o revisión de un plan de ordenamiento participe la comunidad. Por ley esto se hace con las comunidades: talleres de participación donde las personas manifiesten qué es lo que se quiere para el distrito, para la ciudad. Y por eso, un plan antes de ser aprobado por el concejo municipal es presentado a la comunidad”.
Lo esperado es que como la propuesta del plan se ha ido construyendo a través de diferentes instancias y en diferentes corregimientos con participación ciudadana, la población reconozca que el plan tiene sentido lógico, que el plan debe ser para mejor. Habrá puntos de encuentro y puntos de discordia, no todo el mundo piensa igual, por lo que no se podrá complacer a todos, “pero sí debería estar muy satisfecha una enorme mayoría”, afirma.
Un elemento básico en esta ecuación es la garantía por parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de los recursos económicos que financien las obras necesarias, o sea, un plan de inversiones que sostengan ese plan de ordenamiento aprobado.
“Hemos tenido conversaciones con el MEF bastante prometedoras e interesantes porque el MEF ha dado un paso importante con la creación de la Dirección de Planificación. “Es un síntoma de que se está mirando con luces largas, de que se está mirando a que las inversiones que hace el Estado con recurso del contribuyente deben ir muy fijadas a una estrategia de planificación y no a apagar fuegos, que es lo que hemos estado viviendo”, considera.
“Con el MEF queremos destacar la necesidad de movilizar recursos para que se financien planes en esta gestión y dejar armada esa estrategia; de que se sigan financiando planes de ordenamiento, pero no porque a las autoridades les dé la gana de hacerlo, sino que responda a una matriz de indicadores y digan, mira; aquí se deben abordar primero estos temas”.
El MEF, de acuerdo con el viceministro, es el administrador que distribuye y asigna los recursos; la entidad que tiene que consolidar la visión del país en cuanto a los esfuerzos logísticos que se quieran hacer, dependiendo de la vocación de algunas áreas y los recursos naturales disponibles en estas.
“El POT viene a ser un reflejo de cómo el territorio se prepara para esa evolución. Estamos trabajando con el MEF en búsqueda de movilizar recursos para seguir financiando instrumentos de planificación. Estamos muy optimistas al respecto”.
Panamá ha crecido sin ordenamiento y, como se mencionó en un principio, estamos padeciendo las consecuencias. Pero el proceso de ordenamiento es relativamente reciente si se compara con ciudades de otras latitudes como en Sudamérica o Europa, donde el proceso ya lleva más de 100 años. “La gente se ha acostumbrado, las instituciones están mucho más fuertes para implementar esas cosas y sencillamente pareciese que ya la gran mayoría de las cosas fueron resueltas”, señala Osorio. En Panamá estamos en medio de ese proceso y eso lo hace complicado.
Procesos como el saneamiento de la bahía o la construcción de las líneas del metro o la construcción de un nuevo puente sobre el Canal de Panamá son más que necesarios, pero claro, hay que aprender a convivir con ellos. “Estos procesos son de mediano y largo plazo. Es necesario entender que los frutos de las acciones que hoy hagamos los vamos a empezar a ver dentro de varios años, pero si hoy no hacemos nada, en 15 años vamos a estar peor. Las cosas que no se hicieron hace 15 años son las que hoy día nos están afectando”, declara.
El POT es un documento estratégico, una guía que nos orienta en cómo debe ser el crecimiento de las ciudades. “Se trata de un proceso, no es un fin, porque nunca dejamos de crecer, nunca el territorio se pone en pausa y dice hasta aquí”, concluye.