Moisés Cohen, presidente del Consejo de Servicios Internacionales de Panamá, desglosa la importancia de la Ley de Sustancia Económica como la llave para...
- 09/11/2013 01:00
PANAMÁ. Salvo los constructores que aún lijaban la base de los postes, y siete usuarios, la zona paga de La Cabima parecía ayer, en su día de estreno, una estación fantasma. No había buses ni gente. Nadie se quejaba de las recargas ni cruzaba el interminable puente peatonal que la conecta con la carretera Transístmica.
La séptima zona paga que ha inaugurado el gobierno en lo que va del año, para completar su proyecto de movilización masiva en la capital, pasó desapercibido por todos lados. Ninguna autoridad fue a cortar la cinta y el único político presente, el diputado Tito Rodríguez, se pavoneaba con su recién recargada tarjeta frente a un electorado que nunca prestó atención, porque nunca existió. Los operadores del metrobús no sabían que debían usarla. Ellos hablaban de falta de coordinación e información, pese a que la inauguración de la zona rápida había sido pospuesta una semana, por pendientes.
La concesionaria Mi Bus aseguró que La Cabima solo fue un espejo de lo que, dice, ocurrió en toda la ciudad: la demanda no regular. ‘Seguro por los días libres de fiestas patrias’, explicó una vocera.
LA OPERACIÓN
Si bien la empresa había anunciado que la estación serviría de trasbordo para las rutas de Chilibre, Alcalde Díaz y Ciudad Bolívar (que desde ayer serían solo circulares) con las troncales y las expreso a la ciudad, los servicios de transporte Tumba Muerto, Transístmica, Vía España y Corredor Norte siguieron entrando a los barrios.
Esto último generó confusión en las comunidades que deberán usar la estación. En la barriada El Amanecer, de Ciudad Bolívar, por ejemplo, los usuarios se resistían a abordar el metrobús 522, que sólo llegaría a la ‘Estación La Cabima’.
‘No, señores, ellos ya no van a ir hasta la ciudad. Véngase acá, que igual se va a tener que bajar en la zona paga’, le insistió el operador a uno. Y así fue. Como en coro. ‘Esto es un relajo’, renegaba una usuaria.
Mi Bus corrigió en la tarde: habrá todos los servicios. De los barrios, circulares a La Cabima, de los barrios a la ciudad, o de La Cabima a la ciudad. La estación La Cabima costó $4.2 millones, y desde ahí se despachan nueve rutas de buses.