Panamá frente a un gran terremoto: Sinaproc reconoce avances, pero también vulnerabilidades

  • 11/08/2026 18:00
La institución reconoce avances en capacidad de respuesta, pero identifica brechas en preparación ciudadana, entrenamiento institucional, normativa y sistemas de alerta temprana

Panamá ha fortalecido durante las últimas dos décadas su capacidad para responder a emergencias sísmicas, pero todavía enfrenta desafíos importantes para hacer frente a un terremoto de gran magnitud.

Así lo reconoce Omar Smith, director general del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), quien sostiene que ningún país puede considerarse completamente preparado ante un desastre de estas características.

El reciente terremoto ocurrido en Colombia y percibido en varias provincias panameñas volvió a poner a prueba los protocolos nacionales. Según cálculos preliminares de Sinaproc, al menos 23.000 personas evacuaron edificios en Panamá tras el movimiento sísmico, sin que se registraran heridos directamente relacionados con el evento.

Para Smith, la reacción mostró avances respecto a lo que habría ocurrido hace dos décadas, especialmente por la evacuación relativamente ordenada y la capacidad institucional de monitorear rápidamente distintas provincias.

Pero la experiencia también volvió a evidenciar las áreas donde todavía hace falta avanzar: enseñar a la población qué hacer durante un terremoto, fortalecer el entrenamiento y equipamiento de las instituciones, actualizar el marco normativo y desarrollar un sistema de alertas que pueda llegar directamente a los teléfonos celulares.

Sinaproc trabaja incluso en conversaciones para explorar la incorporación del sistema de alertas sísmicas de Google y otros mecanismos capaces de advertir a la ciudadanía segundos antes de un movimiento.

“Ningún país está preparado”

Preguntado sobre si Panamá está realmente en condiciones de afrontar un terremoto de gran magnitud, Smith evita una respuesta absoluta.

“Ningún país está preparado para hacerle frente a este tipo de eventos”, afirma.

Utiliza como ejemplo a Japón, uno de los países con mayores niveles de preparación sísmica del mundo. Las obras diseñadas para afrontar determinados escenarios pueden resultar insuficientes cuando la naturaleza supera las estimaciones utilizadas durante su construcción.

Para Smith, la situación sirve para entender que la preparación ante desastres debe evaluarse como un proceso permanente.

“Panamá hace 20 años no tenía las capacidades que hoy se tienen”, señala.

Uno de los elementos que destaca del reciente terremoto colombiano fue precisamente la reacción observada dentro del territorio panameño.

Sinaproc estima preliminarmente que al menos 23.000 personas evacuaron edificios tras sentir el movimiento.

“Hace 20 años no teníamos eso, tampoco teníamos esto de poder ver a las personas evacuando de una manera calmada y tranquila”, sostiene.

A su juicio, ese comportamiento refleja una mejora en las capacidades nacionales, aunque reconoce inmediatamente que todavía existe espacio para avanzar.

Tres áreas que Panamá debe fortalecer

Smith identifica tres frentes principales en los que Sinaproc considera necesario profundizar la preparación del país.

El primero es la organización comunitaria.

La ciudadanía, explica, debe saber cómo reaccionar ante una situación de emergencia y tener claridad sobre las acciones que debe ejecutar dependiendo del tipo de amenaza.

El segundo corresponde a los preparativos institucionales para la respuesta.

Aunque Smith considera que las capacidades actuales están fortalecidas, insiste en que las instituciones necesitan más entrenamiento y equipamiento.

El tercer elemento es la revisión del marco normativo de Protección Civil y de las instituciones que integran el Sistema Nacional de Protección Civil.

“Estamos buscando ser todavía más asertivos”, explica.

Dentro de ese marco, destaca además la importancia del Reglamento Estructural Panameño y considera que el comportamiento de las edificaciones durante el último movimiento constituye un elemento que debe valorarse.

Según Smith, aunque el terremoto en Colombia tuvo una magnitud considerable, la intensidad percibida en Panamá fue mucho menor y no se reportaron daños estructurales graves directamente relacionados con el movimiento.

¿Qué sucede en los primeros minutos?

La respuesta institucional comienza en cuanto Sinaproc recibe la notificación de un evento.

Existen dos vías principales: los reportes de la población y los sistemas automáticos del Instituto de Geociencias.

Una vez confirmada la información, Sinaproc comienza a emitir recomendaciones y activa procesos de monitoreo en las diferentes provincias.

Durante el reciente terremoto colombiano, explicó Smith, el primer aviso ciudadano llegó desde Herrera. Sin embargo, por la ubicación del epicentro, las autoridades determinaron rápidamente que debían concentrar parte de la vigilancia en Darién, Panamá Este, Guna Yala y Panamá Centro.

Las distintas direcciones provinciales comenzaron entonces a informar sobre posibles afectaciones.

Darién reportó sin novedades, mientras otras provincias fueron transmitiendo información conforme avanzaba la evaluación.

En Colón, por ejemplo, se recibieron reportes relacionados con estructuras que ya presentaban deterioro previo y algunos desprendimientos de materiales.

El dato que Smith considera más relevante es que no hubo personas heridas como consecuencia directa del movimiento sísmico en Panamá.

El Centro de Operaciones de Emergencia

La coordinación entre Sinaproc, Bomberos, Policía Nacional y otras instituciones se articula mediante el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional.

La información no llega exclusivamente a Sinaproc. Bomberos, el Ministerio de Obras Públicas, el Ministerio de Vivienda y otras entidades reciben novedades y comienzan a activar sus propios procedimientos.

“La primera respuesta es salvar vidas”, resume Smith.

Conforme se obtiene más información, disminuye el periodo inicial de incertidumbre y las autoridades determinan qué recursos deben mantenerse activos y cuáles pueden desmovilizarse.

Alertas sísmicas para celulares

Uno de los temas pendientes es la implementación de un sistema capaz de enviar alertas directamente a los teléfonos celulares.

Smith reconoce que Sinaproc trabaja en distintas alternativas.

Una de ellas es el sistema de alertas de Google, que adquirió notoriedad durante recientes terremotos en la región.

“Nos estamos acercando, junto con el Instituto de Geociencias, a Google para ver cuál es el mecanismo para poder habilitar ese sistema para nuestro país”, revela.

La otra posibilidad consiste en desarrollar un sistema nacional que permita que una alerta emitida por Geociencias llegue rápidamente a los dispositivos de la población.

La aspiración es que el mecanismo no sirva únicamente para sismos.

Smith plantea que también pueda utilizarse para inundaciones, desapariciones, tráfico y otras situaciones de emergencia.

Algunas de estas notificaciones podrían configurarse según las preferencias del usuario, mientras otras, debido a su gravedad, tendrían que activarse obligatoriamente.

Sin embargo, advierte que una alerta sísmica no significa que la población tendría varios minutos para reaccionar.

“Estamos hablando tal vez de 15 segundos, no más”, explica.

El margen dependería de la ubicación del terremoto, las estaciones disponibles y la rapidez con la que pueda procesarse y transmitirse la señal.

Por ello, también existe una comisión enfocada en fortalecer las capacidades del Instituto de Geociencias y aumentar el número de estaciones de monitoreo.

¿Salir del edificio o quedarse?

Una de las mayores dudas después de un terremoto es qué debe hacer una persona durante los segundos en que se está produciendo la sacudida.

Smith rechaza, por el momento, la recomendación de subir automáticamente a la azotea.

“No tengo un fundamento científico ni técnico que me diga que eso funciona”, señala.

Explica que Sinaproc analiza incluso las lecciones dejadas por misiones de búsqueda y rescate enviadas a otros países para estudiar dónde se encontraban las víctimas, cómo ocurrieron las muertes y qué recomendaciones pueden trasladarse posteriormente a Panamá.

La recomendación general, sostiene, continúa siendo no evacuar mientras el movimiento sísmico está ocurriendo.

“Las personas no están muriendo dentro de la estructura, sino al momento de la evacuación durante el proceso sísmico”, afirma, al referirse a situaciones observadas recientemente.

Salir mientras todavía se producen movimientos puede exponer a las personas a vidrios, fachadas, cielorrasos, objetos y otros materiales que pueden desprenderse.

“Una vez que el evento cese, entonces usted evacúa con mayor seguridad la instalación”, recomienda.

Smith reconoce que permanecer dentro de una estructura mientras se siente un terremoto puede resultar difícil desde el punto de vista emocional, pero considera que continúa siendo una de las recomendaciones más seguras dependiendo del tipo de edificación y de las características del evento.

También recuerda que algunas recomendaciones utilizadas durante años han evolucionado.

Un ejemplo es la antigua idea de colocarse debajo de los dinteles de las puertas, una práctica que actualmente ya no se considera necesariamente la opción más segura.

“Entrenar, entrenar y entrenar”

Para Smith, la principal vulnerabilidad que Panamá todavía debe atacar está relacionada con el conocimiento de la población.

“La comunidad tiene que estar clara en cuanto al qué hacer al momento que se dé una situación de emergencia”, afirma.

Aunque la discusión actual gira alrededor de los terremotos, recuerda que aproximadamente el 80% de los eventos atendidos por Protección Civil están relacionados con inundaciones.

La preparación, por tanto, debe abarcar diferentes amenazas.

En el ámbito institucional, insiste en que todavía se necesita fortalecer las capacidades de respuesta.

“Más entrenamiento, más equipamiento, más entrenamiento y yo terminaría diciendo que todavía más entrenamiento”, enfatiza.

A esto suma la necesidad de continuar modernizando las normas que regulan la gestión de riesgos y la protección civil.

El reciente terremoto de Colombia no provocó una emergencia de gran escala dentro de Panamá, pero volvió a funcionar como una prueba de los mecanismos existentes.

Para Smith, el país cuenta hoy con mejores herramientas que hace dos décadas. La experiencia, sin embargo, demuestra que la preparación nunca puede darse por terminada.

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