El Panamá que soñamos

Hay quienes creen que las preguntas son más importantes que las respuestasporque alimentan el contraste y la confrontación, promueven la...

Hay quienes creen que las preguntas son más importantes que las respuestasporque alimentan el contraste y la confrontación, promueven la duda y generan, tras un largo proceso, una reflexión. Son las miguitas de pan que marcan el camino. Los organizadores y asistentes al ‘Foro Panamá: arte, Humanidades, futuro’, están entre ellos. Allí, el jueves pasado, hubo algunas certezas, derivadas de interminables interrogantes, y sobraron interpelaciones.

Con el eje en pasado, presente y futuro, durante cuatro horas cerca de 50 personas formularon preguntas como ¿cuáles son nuestros símbolos? ¿Existen aquí espacios públicos que nos identifiquen? ¿Cómo se hacen las ciudades? ¿Qué dice la ciudad de nosotros? ¿Cómo nos relacionamos con el entramado urbano? ¿Qué pasa con la historia? ¿Qué es el futuro? ¿Cuál es la identidad que queremos construir? ¿Qué elementos de la cultura tenemos que asumir para transformarlos?

Ellos, como están convencidos de que los cuestionamientos son más importantes que las sentencias, preguntaron, respondieron, volvieron a preguntar una y otra vez. De eso se trata, decían, la búsqueda. Porque el del jueves fue, en palabras del ambientalista Manuel Zárate, ‘un foro democrático para hablar sin tapujos ni prejuicios’.

¿DÓNDE ESTAMOS?

‘Hemos tenido un proceso de construcción de identidades con distintos momentos de énfasis’, expresó Guillermo Castro, director académico de la Fundación Ciudad del Saber, para marcar un punto de partida.

Después explicó: ‘Hubo en la primera mitad de siglo una afirmación de identidades de raíz española. En la segunda, el proceso resaltó más el componente de mestizaje. Hoy estamos en un nuevo ciclo ascendente, en el que podemos ver de una manera más integral a la sociedad, ya en su momento de conformación como una sociedad en el sistema global. Nos estamos cuestionando sobre el futuro: las formas en que va a impactar la transformación tan acelerada del entorno urbano’.

De allí en más la autointerrogación sobre Panamá y los panameños avanzó.

¿QUÉ TENEMOS?

En el repaso de los ‘haberes’ apuntan: crecimiento anual al 10%, desempleo de 4,5%, la ampliación del canal en marcha y una inversión extranjera directa de 3 mil millones de dólares.

En los ‘debe’, de todo lo dicho por los especialistas que expusieron en el Foro, se puede resaltar: 32,7% de pobres, 41,1% de empleo informal y la mitad de los trabajadores con un salario menor a 500 dólares. Una ciudad concentrada y difusa, con urbanización discontinua y problemas de movilidad, entre otras cuestiones puntualizadas por la arquitecta Magela Cabrera.

También un Estado que ha dejado de participar y promover en las últimas décadas cuestiones fundamentales como la cultura, la vivienda y la educación, entre otros derechos humanos.

Tenemos, además, las Humanidades amenazadas por una universidad pública (la de Panamá) que, por ejemplo, por no separar la carrera de Historia de la lógica de consumo, convierte al país en el único del mundo que corre el riego de no tener esa licenciatura.

En la visión de Zárate tenemos una clara cultura dominante con rasgos, por ejemplo, de racismo, y una emergente, que en el Foro celebran, algo desorganizada.

En conclusión, apuntó la antropóloga Ana Elena Porras, tenemos una oportunidad y un desafío: ‘Estamos frente a una paradoja. Por un lado, el crecimiento. Por otro, este modelo vino de la mano con problemas como desigualdad social, destrucción ambiental y desequilibrio regional’.

¿QUÉ SOÑAMOS?

Desarrollo humano con equilibrio ambiental, acordaron expositores como Porras, Zárate, Castro y el politólogo Jorge Giannareas.

Ciudadanos con mayor y mejor competencia para identificar sus opciones de futuro y decidir entre ellas de manera racional, se escuchó también.

Identidad, una fiel al pasado, con valorización del patrimonio, diseño de más ‘lugares’ sobre los ‘no lugares’, que proliferan por aquí, promoción de la cultura y del cine nacional. La ley de Cultura que en estos momentos discute la Asamblea, agregan el promotor cultural Eduardo Araujo y el director de la Asociación Cinematográfica de Panamá, Luis Pacheco.

Una ciudad inclusiva, se imagina Magela Cabrera.

Y como para saber cómo llegar a ese desarrollo se necesitan los interrogantes adecuados, gritaron todos: educación. Educación en Humanidades, repitieron, para indagar, preservar y saber cómo cambiar lo que se necesite modificar.

‘Sin dudas con el estudio de la Historia no acabaremos con la prostitución, la corrupción o la pobreza’, aceptó Porras, pero: ‘Tampoco podemos combatir estos flagelos sin entenderlos en sus orígenes, encontrando alternativas al comprender su proceso, su desarrollo y la evolución que nos condujo a la situación actual’.

El Foro dejó debate y alegrías: en Panamá hay una cultura emergente, desorganizada y fragmentada, sin demasiados canales de comunicación, con lazos que es necesario fortalecer.

Dejó preguntas y celebraciones. Manuel Zárate dio la pista de la importancia de cuestionar, con el interrogante que él mismo soltó delante de todos ese jueves en la mañana, para cerrar un Foro que promete más: ‘Al negarnos la educación, lo que nos están negando es el futuro, la capacidad de pensarlo. Soñar podemos, pero pensar es otra cosa. ¿Cómo vamos a explicarnos ese sueño para poder llevarlo adelante?’.

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