Puente en el río Sixaola a medias

BOCAS DEL TORO. Una comunidad fronteriza que fue el centro comercial de Bocas del Toro, hoy se niega a desaparecer, ya que es punto de ...

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BOCAS DEL TORO. Una comunidad fronteriza que fue el centro comercial de Bocas del Toro, hoy se niega a desaparecer, ya que es punto de entrada al turismo internacional.

Un testigo mudo del emporio comercial de lo que fue Guabito.

El puente sobre el río Sixaola que es el punto de encuentro entre dos naciones hermana Panamá y Costa Rica, hoy está abandona a la desidia.

Esta imponente obra de ingeniería construida en 1908 por la empresa Baltimore Briged Company, para el transporte del Banano de la tras Nacional Chiquita Brands por Ferrocarril, y que posteriormente convirtió el un paso vehicular y peatonal, ahora representa un peligro para los ciudadados de ambos países fronterizos.

El puente se está cayendo a pedazos, ya que el tiempo y la falta de mantenimiento, lo ha convertido en presa fácil de la corrosión, la poca mirada visionaria por parte del Estado panameño a la restauración de importantes obras para esta provincia, es evidente, cuando se observa el grado de abandono que es objeto el puente que descansa sobre río Sixaola.

Un gigante blanco, que hoy se ha pintado de color cobre, por lo corroído que está, se ha convirtido en una trampa de muerte para nacionales y extranjeros, que a diario utilizan esta importante obra para comercializar sus productos y poder visitar otras regiones de este sector del país.

Los transeúntes se juegan la vida pasando por un puente que no cuenta las mallas de seguridad requeridas, grandes baches se observan por las faltas de los polines o soportes, además, se observa la falta de tablones que requieren para el paso peatonal, solo te encuentras con espacios que si te descuidas podrías parar en la gran corriente del temeroso río Sixaola.

Una infraestructura abandonada por dos naciones, trámites burocráticos podrían dejar una frontera incomunicada, lo lamentable es que a diario se mueven miles de dólares para la encomia de las dos naciones, pero no cuentan con partida mancomunada para el mantenimiento de este “gigante blanco” que niega a desaparecer.

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