Minera rompe el silencio

COLÓN. El oro de Petaquilla aguarda para subir a la banda transportadora, entrar a los molinos y hacerse polvo. Hace 20 años que se in...

COLÓN. El oro de Petaquilla aguarda para subir a la banda transportadora, entrar a los molinos y hacerse polvo. Hace 20 años que se inició la exploración del proyecto que entrará a su última fase: la de producción, en los meses siguientes y durará siete años, con estimaciones de extracción total de entre 700 y un millón de onzas de oro que, a precios de hoy cuando la onza se cotiza alrededor de $1. 000, representaría ingresos de entre los $ 700 y $1. 000 millones en los siete años. Es el momento dorado de los inversionistas.

Desde que se inició el proyecto, la empresa minera ha sorteado dificultades, tanto legales como de denuncias de los moradores. Semanas atrás, los grupos que se oponen a la explotación a cielo abierto solicitaron el cierre de la empresa minera, citando el estudio de inspección del mes de marzo del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), que reveló trazas de cianuro en los ríos Molejón Abajo y Molejón Medio por encima de lo permitido (0.2 gramos por litro).

Petaquilla Gold aceptó conversar con La Estrella de los temas que le preocupan a las comunidades que rodean el proyecto: las medidas ambientales y el futuro de estas tierras terminadas la etapa de producción de esta empresa canadiense-panameña, que trabaja en el distrito de Donoso, provincia de Colón.

El viaje hasta el territorio minero es de horas, unas cinco, en transporte doble tracción por la provincia de Coclé, pasando pueblos silenciosos a poca distancia los unos de los otros. En la medida en que se acerca al Atlántico, las casas de madera se empinan en las laderas, entre vegetación de siglos. Más allá de Coclé, en Coclesito, el desarrollo es visible, hay una cancha de juegos y hasta museo. En los 12 kilómetros siguientes, las casas son de madera, con altillo para protección contra las culebras. En los patios hermanan los pavos con las gallinas.

Rafael Eyssric, director técnico, espera en la puerta del proyecto. A ambos lados de la oficina de campo están las tinas de relave. Abajo, las partes de la planta de procesamiento, tanques de lixiviación, molinos, tanques para carbono, cuartos de máquinas, campamentos “moscas” para trabajadores y, detrás, el primer yacimiento de oro que será procesado en segundos por una planta que tritura hasta 3000 toneladas de mineral al día.

Lo primero que dice, tras el saludo, es que mucha gente piensa que la minería es llegar y hacer un hueco, o le hacen comparaciones con los proyectos mineros de Chile, que son mostrados como ejemplo de la minería no sustentable. “En Chile no hay árboles. Aquí tenemos otra realidad y tenemos que tomar otras medidas”.

El ingeniero químico es de la opinión de que en la vida nada es perfecto. “Tampoco lo puede ser un negocio que mueve miles de millones. Siempre hay un porcentaje de riesgo que nosotros tenemos que minimizar al máximo.

Los temores de los moradores provienen del manejo y uso de químicos. “El cuco de Petaquilla es el cianuro”, dice Eyssric. Por ello optaron por lixiviación en tanques de metal, lo cual minimiza el riesgo. Esto no significa, aclara, que este proceso no se pueda realizar de otra forma. “Queremos que la gente comprenda que toda industria tiene beneficios y riesgos, lo que nos toca es ser responsables, tener en cuenta el cuidado del ambiente”.

Entonces se suma a la charla el director ambiental, Leonel Silva, quien reconoce que el cianuro es un producto de manejo delicado, pero que si se cumple con las normas no debe tener problemas. “Nosotros cumplimos con los requisitos y procedimientos del Instituto Internacional de Manejo del Cianuro, que nos exige permisos hasta del gobierno de Estados Unidos porque este químico es usado para la fabricación de armas”, dice. El consumo de cianuro en la mina será de medio kilo por tonelada de mineral.

Silva responde a otra de las grandes preocupaciones: cómo quedarán los suelos tras la explotación. “No tenemos que esperar que pasen los 7 años de vida útil para recuperar las áreas. En la medida en que se extrae el mineral se rellenan las otras zonas con el material estéril, es decir, sin concentración de mineral. La recuperación se hace casi inmediatamente y los terrenos quedarán nivelados en un 90%”.

VERSIÓN DE LA ANAM

El informe del mes de marzo del MICI, que detectó trazas de cianuro por encima de la concentración permitida para la industria, fue remitido a la ANAM. Natalia Young, directora nacional para la Protección de la Calidad Ambiental recibió el informe.

La bióloga aclara que, además de las inspecciones mensuales que realizan en el proyecto, se ordenó regresar al área para verificar las denuncias de las comunidades. “Recibimos mucha información y recorrimos la zona, pero no teníamos claridad sobre dónde se encontraron los peces. No comprobamos nada”. Los campesinos señalan que estos resultados no les fueron comunicados.

Ante el despertar de la actividad minera en el país (20 concesiones otorgadas por el MICI hasta el mes de mayo) Young responde que quien determina si una actividad es viable o no es el estudio de impacto ambiental, que puede ser complementado con otros instrumentos. “Iniciamos un estudio para establecer la evaluación ambiental estratégica del sector minero, que permita entregar recomendaciones a quienes tienen relación con estas actividades”, concluye.

MINA ABIERTA

Ante las críticas de que la minera está realizando actividades de explotación sin autorización, el gerente general de Minera Petaquilla, Lázaro Rodríguez, advierte que la empresa está abierta a todas las inspecciones.“Tenemos la tranquilidad de que todo el mundo viene al proyecto y se lleva las muestras, en ese sentido somos un proyecto de puertas abiertas”.

El debate sobre la conveniencia de proyectos de este tipo sigue abierto. El reto para las empresas de explotación minera es demostrar que son capaces de generar desarrollo, protegiendo el medio ambiente y mejorando las condiciones de las comunidades que los rodean las áreas de concesión.

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