Santa Sede pide fortalecer el multilateralismo y redoblar apoyo a Haití durante Asamblea de la OEA

  • 23/06/2026 10:44
El representante del Vaticano llamó a colocar a la persona humana en el centro de la política, defender la libertad religiosa y reforzar la cooperación continental

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La Santa Sede aprovechó este martes el diálogo entre los observadores permanentes y los Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para defender el multilateralismo, alertar sobre los riesgos de la polarización y pedir una mayor solidaridad internacional con Haití, país que continúa inmerso en una profunda crisis humanitaria y de seguridad.

Durante su intervención en el marco de la Semana de Alto Nivel de la 56.ª Asamblea General de la OEA, el representante de la Santa Sede, Juan Antonio Cruz, transmitió el saludo del papa León XIV y recordó que la conmemoración de los 200 años del Congreso Anfictiónico de Panamá ofrece una oportunidad para renovar los ideales de unidad y cooperación continental impulsados por Simón Bolívar.

“Los desafíos de nuestro tiempo solo pueden ser superados si las naciones de América actúan conjuntamente”, afirmó.

Un llamado al diálogo frente a los desafíos regionales

Cruz señaló que América continúa enfrentando desafíos complejos que requieren respuestas compartidas y sostuvo que la región necesita fortalecer un multilateralismo basado en la escucha, el diálogo y la búsqueda de soluciones duraderas.

Según indicó, la cooperación internacional debe sustentarse en principios como la verdad, la justicia y el entendimiento entre los pueblos.

“Es necesario promover un multilateralismo auténtico, capaz de escuchar a todos los interlocutores y de proponer soluciones políticas duraderas”, manifestó.

El representante vaticano advirtió además sobre los efectos de la polarización política y social, fenómeno que, a su juicio, debilita las sociedades democráticas y erosiona las relaciones entre las naciones.

La persona humana en el centro

Uno de los ejes centrales de su discurso fue la necesidad de colocar a la persona humana en el centro de toda acción política y diplomática.

Cruz sostuvo que las políticas públicas deben estar orientadas al fortalecimiento del bien común, la cohesión social y el desarrollo integral de cada individuo.

Asimismo, exhortó a los Estados miembros de la OEA a promover una cultura política basada en el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

“Es esencial colocar a la persona humana en el centro de toda acción política y diplomática”, señaló.

Haití, una prioridad para la región

La situación de Haití ocupó un espacio destacado en la intervención de la Santa Sede.

El representante vaticano describió el escenario que enfrenta el país caribeño como una grave crisis humanitaria, institucional y de seguridad, e hizo un llamado a la comunidad internacional para incrementar los esfuerzos de cooperación.

“La Santa Sede reitera su cercanía al pueblo haitiano y exhorta a la comunidad internacional y de manera especial a esta comunidad continental a intensificar los esfuerzos de cooperación y solidaridad”, expresó.

La crisis haitiana ha sido uno de los principales temas abordados durante la Asamblea General de la OEA, debido al deterioro de la seguridad y la expansión del control territorial de las pandillas armadas.

Defensa de la libertad religiosa

Otro de los puntos destacados del discurso fue la defensa de la libertad de pensamiento, conciencia y religión.

Cruz afirmó que este derecho constituye uno de los pilares fundamentales de las sociedades democráticas y recordó que las comunidades religiosas desempeñan un papel importante en ámbitos como la educación, la asistencia humanitaria y el desarrollo social.

Sin embargo, advirtió que en distintas regiones del continente persisten actos de intolerancia, discriminación y restricciones al ejercicio de la libertad religiosa.

“Garantizar plenamente la libertad religiosa significa también fortalecer la convivencia democrática y el respeto de la dignidad humana”, afirmó.

El espíritu del Congreso en Panamá

Al concluir su intervención, el representante de la Santa Sede sostuvo que el bicentenario del Congreso de Panamá constituye una oportunidad para renovar el compromiso con una América más fraterna, solidaria y próspera.

En ese contexto, reiteró la disposición del Vaticano de seguir promoviendo iniciativas orientadas a la defensa de la dignidad humana, el diálogo entre los pueblos y la cooperación internacional.

“La conmemoración del bicentenario del Congreso de Panamá es una ocasión propicia para renovar el compromiso común de una América más fraterna y próspera”, concluyó.

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