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La Declaración de Panamá, la reafirmación del sueño bolivariano
- 05/04/2015 03:00
Como consecuencia de esta reunión de jefes de Estado, se firma la Declaración de Panamá, la cual, según Lotería, “confirma la igualdad jurídica de las nacionalidades”.
La revista critica, no obstante, que el documento “careció de vigor” en lo relativo a las soluciones de tipo “social y económico, sin cuyo desarrollo la igualdad jurídica de los Estados es un mito”.
Pese a las observaciones, hubo otros sectores que recibieron con gusto el documento. El periodista y abogado Jorge Turner, comentaba: “Los principios de la ‘Declaración de Panamá’ de vivir Simón Bolívar, los hubiera calzado con su propia firma”. Turner, para reforzar sus declaraciones, comenta: “Nada hay en la Declaración de Panamá, que pueda ofender al más puro sentimiento democrático”.
Comenta Turner que la Declaración de Panamá “revalida principios eminentemente democráticos” como, verbigracia, que “el Estado sirve para servir, y no para dominar, al hombre”. Considera el abogado y periodista que esta Declaración pone en jaque a otras hechas en el pasado y que bien podrían considerarse abusivos, antiéticos e, inclusive, antibolivarianos. El propio documento de 1956, advirtiendo que se podría alegar que ya habían declaraciones previas que apuntaban a lo contrario, sostiene en uno de sus puntos: “los acuerdos suscritos por las naciones del continente, en todo lo que sean adversos a la ‘Declaración de Panamá’, deben considerarse tácitamente derogados y sin validez alguna”.
Para Turner, aunque legalmente no haya nada que obligue a los países a cumplir con la Declaración de Panamá, si hay muchos motivos morales para hacerlo: “Se podría decir que una declaración como la sancionada en el istmo no tiene la fuerza legal de un contrato sujeto a la ratificación de las cámaras legislativas de cada país, organismo en los cuales, por delegación popular, reside la soberanía. Se podría decir eso y algunas otras ficciones jurídicas, de utilidad algunas veces y de comprobada inutilidad otras”. Sin embargo, el abogado añade: “Lo que no se puede discutir es que una declaración como la firmada en Panamá, es una declaración de principios y tiene, por tanto, fuerza obligante moral…. ¿O se trata, acaso, de un simple papel sin valor alguno?” termina preguntándose Turner.