La 39 Reunión de Gobernadores del Istmo Centroamericano, Panamá y la República Dominicana del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID) arrancó...
- 08/09/2014 02:00
Un fin de semana cualquiera en la avenida Cuba, un par de sexoservidoras con acento extranjero intenta encontrar algún cliente que les deje una buena propina.
Un acento distinto al local pone en evidencia a un inmigrante que trabaja de mesero en un restaurante de la ciudad de Panamá.
En una abarrotería, una mujer sumisa da el cambio para una compra de siete dólares, pagada con un billete de 10.
Un hombre de barba larga balbucea con un mal español, mientras intenta vender una sábana a crédito.
Son historias que se viven a diario en la ciudad de Panamá y que pasan inadvertidas. Pero muchas de ellas esconden la tragedia de un caso de trata de personas, crimen que va en aumento en el país.
Información suministrada por el centro de estadísticas del Ministerio Público de Panamá (MP) deja en evidencia que en Panamá existen deficiencias en la lucha contra este mal.
En tres años, unos 23 casos de este delito han sido detectados por las autoridades. Sin embargo, en el año 2013, de los siete focos de transgresión ubicados, no se inició el enjuiciamiento de tres de los criminales involucrados.
La ciudad capital, escenario de 17 de los casos, va a la cabeza de los sitios donde más se registra el flagelo. Le sigue la provincia de Colón, con al menos tres casos.
Los investigadores dijeron desconocer el sitio exacto donde ocurrieron los demás casos.
LAS VÍCTIMAS
Parece absurdo hablar de esclavitud en la segunda década del siglo XXI. Mucho más en Panamá, un país que se precia de ser ‘crisol de razas’ , que es reconocido como s uno de los más seguros de la región y cuyos habitantes son, según informes internacionales, los segundos más felices del globo.
Pero la paradoja la escriben números que pocas veces son revelados.
LAS VÍCTIMAS
La mayoría de las víctimas son mujeres procedentes del fronterizo país de Colombia, otros pocos de Centroamérica y República Dominicana.
Inicialmente, estas mujeres viajan a Panamá de manera voluntaria. Una vez aquí, son obligadas en la mayor parte de los casos a prostituirse y, en menor grado, a trabajar de domésticas sin recibir salario.
También están los hombres y mujeres procedentes del continente asiático, en su mayoría chinos, traídos a Panamá para pagar deudas adquiridas en su tierra natal, quienes son puestos a trabajar en establecimientos propiedad de compatriotas , sin que tampoco reciban una remuneración.
De igual forma, surgen informes de hombres procedentes de Nicaragua que son explotados en restaurantes y trabajos de construcción por causas aún no esclarecidas.
Muchos de estos casos de esclavitud no han sido detectados por las autoridades investigativas de Panamá, pero sí por la embajada de Estados Unidos en el país.
INFORME INTERNACIONAL
El ’Gobierno norteamericano acusó a Panamá de no cumplir ‘a cabalidad los estándares mínimos para eliminar la trata’, al tiempo que asegura que ‘el gobierno no demostró haber aumentado de forma general sus esfuerzos’.
Esta acusación ha hecho que Panamá aparezca en una lista en la que figuran tan solo tres países de habla hispana, que los categoriza en el llamado nivel 2 de vigilancia.
En este nivel están ubicados países en los que la incidencia de los casos de trata es elevada o va en aumento, a la vez que faltan pruebas para demostrar que se está luchando contra ese delito, tal como lo establece el protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas.