El jugador panameño analiza el séptimo lugar de Panamá en el Mundial de Flag Football y detalla el proceso clasificatorio hacia Los Ángeles 2028
- 30/08/2026 00:01
La transición a manos panameñas del Canal de Panamá es uno de los grandes hitos de la historia patria. El excanciller Jorge Eduardo Ritter jugó un rol clave en ese proceso y cuenta los detalles en el Polígrafo de La Estrella de Panamá, así como su perspectiva sobre la soberanía panameña en la era Trump y los retos para la vía interoceánica en el futuro.
Mi participación no fue en el proceso de negociación, sino en el proceso ya de la transición. Es un periodo que va desde la entrada en vigencia de los tratados el 1 de octubre de 1979, hasta los 20 años que transcurrieron el 31 de diciembre de 1999. Los panameños hoy consideran o tienen muy poco conocimiento de cómo fue ese proceso. Habrá algunos jóvenes que hasta piensan que el Canal siempre fue nuestro.
Esa historia de éxito no fue siempre un lecho de rosas, al contrario, hubo muchísimas desavenencias con los Estados Unidos durante esos 20 años en la ejecución misma de los tratados.
Vamos a decir que el libro salió con 25 años de retraso. Tengo que decir que me parecía una responsabilidad, un acto responsable dejar testimonio.
El presidente Carter tomó posesión el 20 de enero de 1977. En marzo de ese mismo año, semanas después de tomar posesión, Gabriel Lewis Galindo presentó credenciales como nuestro embajador. Y en un intercambio que tuvieron, el presidente Carter le dijo: antes de que caiga la primera nevada este año, ustedes van a tener un tratado. El tratado se firmó en septiembre. Teníamos 13 años negociando. Y en esos seis meses que transcurrieron entre marzo y septiembre de 1977, se logró el acuerdo, se logró la devolución del Canal y el fin de la presencia militar.
El tratado se cumplió con un solo lunar que dejó Estados Unidos, que fue el de no haber limpiado los polígonos de tiro, pero fuera de eso, las devoluciones, las reversiones se hicieron a tiempo, tal como ordenaba el tratado, qué día se cerraba cada instalación, qué base revertía, qué día revertía cada edificio, hasta que el 31 de diciembre revirtió todo.
Panamá tenía ya una mala experiencia. Habían revertido los puertos antes del Canal en situación deplorable, habían revertido el ferrocarril, que incluso se cerró después del mal estado en que estaba. Entonces existía el peligro de que el Canal también lo revirtieran en esas condiciones.
Pero hubo momentos muy importantes en esa negociación que Estados Unidos aceptó asumir bajo su administración para que el Canal fuera entregado en condiciones buenas de operación. Estados Unidos en su administración en los últimos periodos, invirtió más de mil millones de dólares en el mejoramiento de la vía interoceánica.
En 1978, se creó la primera Autoridad del Canal de Panamá. Esa Autoridad del Canal de Panamá tenía que recibir todo lo que se iba a revertir: bases militares, instalaciones civiles, tierras, aguas y el Canal. Eso después desapareció y el presidente Endara tomó una decisión que en mi opinión fue fundamental. Él dijo, vamos a separar las dos cosas. Una entidad que se llamó la Autoridad de la Región Interoceánica, ARI, para que reciba todos los bienes distintos del Canal, bases militares, escuelas, viviendas, edificios.
Eso fue una decisión, en mi opinión, genial del presidente Endara, porque una sola entidad no iba a poder con eso y tendría que priorizar una de las dos, o recibo las bases militares y los edificios o me preparo para administrar el Canal. Panamá lo hizo muy bien en los dos sentidos, en la devolución del Canal, en prepararnos para recibir el Canal y también en la administración de los bienes revertidos.
La Autoridad del Canal de Panamá es la única institución creada en la Constitución como entidad autónoma. Mañana puede desaparecer la Caja del Seguro Social o el Ministerio de Educación, pero esa no puede desaparecer porque está creada en la Constitución. Se le quiso dar esa protección para de verdad separarla, aislarla de la administración pública.
Luego vino el proceso mediante el cual se creó la ley de la Autoridad del Canal de Panamá. Esa ley creo yo, sin temor a equivocarme, es la ley más consultada que ha habido en la República.
Los trabajadores de aquel tiempo, los líderes sindicales especialmente, tuvieron conciencia de que esto era lo más importante que iba a pasar. Y se presentaron a la Asamblea y fue aprobada por unanimidad la ley que dice expresamente que no habrá huelga en la Autoridad del Canal de Panamá, con la presencia de todos los líderes sindicales.
Ese, yo creo, que es el momento de mayor unidad nacional. No la hubo cuando se firmaron los tratados. Un tercio de los panameños votaron que no. No lo hubo con el título constitucional, lo hubo cuando se aprobó la ley. Es el momento en la historia de la República de mayor unidad nacional en torno a qué queríamos hacer y cómo íbamos a administrar el Canal.
En esa transición participó y tuvo una influencia enorme el presidente de la junta directiva de la Comisión del Canal de Panamá, el señor Joe Reeder, porque había una disposición en la Constitución que decía que al 31 de diciembre Panamá contrataba en condiciones iguales o similares a todo el que fuera empleado en el Canal. Y las condiciones similares significaba que tenían ese diferencial tropical del 15%, tenían derecho a unas vacaciones distintas, toda la discriminación que había.
Él logró meter en una ley de los Estados Unidos un camarón, literalmente un camarón. Y el camarón decía que a la medianoche del 30 de diciembre de 1999 cesan todos los privilegios que tienen los empleados en la Comisión del Canal de Panamá. Por eso ellos no tuvieron esos privilegios cuando Panamá los contrató el 31. Pudimos contratar a los norteamericanos y panameños en las mismas condiciones. Si no hubiera pasado eso, imagínense lo que hubiera tenido que pasar, contratar a los americanos con los privilegios contra los cuales habíamos luchado durante tantos años.
La frase es más larga. Torrijos señalaba que nos colocaba bajo el paraguas defensivo del Pentágono y que de no administrarse adecuadamente podría ser objeto de intervenciones.
Ese paraguas no es un paraguas permanente. Es si no se administra bien, esto puede ser objeto de intervenciones. En las reservas y en las condiciones que se pusieron los tratados se dijo en qué condiciones, era cuando estuviera en peligro la operación del Canal y nunca ha estado en peligro y espero que nunca lo esté.
Yo soy de la opinión que el presidente Trump ha comprendido o le han hecho saber que primero que el Canal no está ni nunca ha estado en poder de China ni de ninguna otra potencia. Aquí han venido sus propios secretarios, ministros y jefes militares y se han percatado de cómo se está administrando el Canal. De manera que esas afirmaciones creo que van dirigidas más a la política interna de los Estados Unidos que a una acción militar o civil que pueda tomar EEUU para recuperar el Canal de Panamá. Pareciera que no está eso en la agenda. Quiero pensar, quizás con optimismo, que eso no está en la agenda de los Estados Unidos hoy recuperar como tal el Canal. La manera ejemplar como se ha administrado el Canal nos aleja de eso.
Mira, los acuerdos con los Estados Unidos hay que leerlos siempre con lupa y hay que leerlos en español y hay que leerlos en inglés, porque a veces no dicen lo mismo. El Tratado de Neutralidad dice muy claramente que después del 31 de diciembre del 99 solo Panamá tendrá instalaciones militares y fuerzas militares. Entonces, lo que se ha firmado en los acuerdos señala que va a haber una presencia no permanente de Panamá, de Estados Unidos en Panamá. Entonces, lo que nosotros tenemos que dilucidar y tenemos que ponernos de acuerdo los propios panameños, es determinar si esa presencia militar es violatoria o no es violatoria del tratado de neutralidad.
Todo va hoy a la caja común. Entonces se puede argumentar que, bueno, los subsidios del tanque de gas o de los 120 a los 65 provienen de allí, o que la construcción de una carretera proviene del Canal. Es una parte muy importante de la caja común lo que el Canal de Panamá le da al erario, que es el resultado de su operación, descontado, por supuesto, su salario y reservas para mantenimiento.
Cuando el Tratado del Canal se firmó, Panamá recibía 1.9 millones de dólares anuales. Ahora recibe 3 mil millones. De manera que, aunque no se perciba ni haya un letrero que diga esta obra la hizo el Canal de Panamá, ahí está.
La mayor es el agua, porque es una preocupación compartida por la población y por el Canal. Panamá necesita administrar mejor su agua. El proyecto Río Indio es un proyecto del agua que nos vamos a tomar nosotros y también es agua que va a necesitar el Canal para el tránsito de buques.
Entre más conoce su historia, más orgulloso se va a sentir en panameño. Un país que no conoce de dónde viene, no tiene claro para dónde va. La historia que comenzó en 1903 y concluyó en 1999 está llena de heroísmo, está llena de habilidades diplomáticas, está llena de patriotismo. Si uno escudriña en esa historia, se va a sentir más orgulloso de lo que ya somos.
No debemos limitar ese orgullo a cuando la selección de Panamá mete un gol o va al mundial. Los panameños tenemos muchas razones para sentirnos orgullosos de nuestra nación.