El jugador panameño analiza el séptimo lugar de Panamá en el Mundial de Flag Football y detalla el proceso clasificatorio hacia Los Ángeles 2028
- 30/08/2026 00:00
Para Carlos Méndez, su último disco ‘Parafernalia’ le significó una oportunidad para sacar adentro todo lo que sentía dentro de sí. En canciones como ‘Robando Fuego’, ‘Tormenta’ o ‘Parafernalia’, el artista se sumerge en una introspección no solo musical sino personal. Al mismo tiempo, analiza la realidad que lo rodea y comparte sus sentimientos con su público, que le ha seguido con fidelidad desde que empezó su trayectoria artística.
“Yo saqué este disco pensando ‘Tengo 40 y tantos años, viví en tal lugar, soy así, tengo miedos, tengo alegrías’. Y saqué todo del sistema. Hay canciones como ‘Parafernalia’, cuya idea pasa mucho por la actualidad y por las cosas que uno ve a diario. De repente, la primera frase de la canción habla sobre un absurdo que también es muy común: los tipos estos del ‘juega vivo’, o la persona que tiene un predicador que tiene un plazo fijo con plata, está lucrando con la fe y puede ser también ese mismo lucro el de un juego de azar, como puede ser la mentira. Vivimos un tiempo muy inmediato, donde la gente cree muchas cosas y cae en el juego también”, explicó Méndez de forma cándida, en entrevista con La Estrella de Panamá.
Otro tema que aborda Méndez en su más reciente álbum es el de la resiliencia. Un concepto que profundiza en ‘Robando Fuego’. La canción adquiere un cariz aún más épico cuando se observa el video, dirigido por Adriano León y filmado en el Hipódromo Presidente Remón, en el que Méndez corre y da rienda suelta a sus sentimientos mientras canta sobre la pista. El significado de dicho tema se comprende aún más cuando se entiende la resiliencia como ese elemento que explica aquello a lo que se enfrenta cada ser humano: el tener que levantarse y seguir hacia adelante a pesar de lo estremecido que uno se puede sentir ante los golpes que, de vez en cuando, le puede dar la vida.
Méndez se ve en ese mismo espejo, tratando de levantarse cada día a dar lo mejor de sí, no solo como músico sino como padre de familia. “Este disco fue un ejercicio de abrirme y entender, como te decía, la edad en la que estoy, que mi hija está creciendo, que los amigos se van y que, de repente, hay situaciones que uno hace bien o hace mal. Mi método, o mi forma, es sacarme las cosas de adentro a través de la música”, confesó.
Hoy en día, se encuentra desempeñando una de las funciones más importantes de su vida profesional como agregado cultural de la Embajada de Panamá en Francia. Una posición que le permite ser la voz de la escena cultural panameña alrededor del mundo, realizando actividades como la promoción de la película biográfica del artista contemporáneo Julio Zachrisson ‘El Brujo’, de Félix ‘Trillo’ Guardia y Tomás Cortés y el montaje de la logística necesaria para que una delegación folclórica panameña se pudiera presentar en el Carnaval Tropical de París.
En sus ratos libres y en sus períodos de vacaciones, trata de dedicarle tiempo a su carrera musical promocionando un disco —lanzado el año pasado— que realizó en Nueva York (Estados Unidos) y cuyo productor, Héctor Castillo, trabajó de la mano del recordado artista argentino Gustavo Cerati en uno de sus discos más emblemáticos, ‘Fuerza Natural’, además de colaborar con uno de los más grandes exponentes del rock internacional, David Bowie. Con Bowie también trabajó el guitarrista de ‘Parafernalia’, Gerry Leonard, quien a su vez fue el director musical del artista también conocido como ‘Ziggy Stardust’.
“He tenido mucha suerte”, confió Méndez a este diario.
Esa suerte también lo llevó a conocer a una de sus grandes amigas y colaboradoras, la líder de la banda de rock colombiana Aterciopelados Andrea Echeverri con quien compartió un momento de catarsis, de sacar afuera tanto lo malo como lo bueno, a través de las letras y el baile en un concierto ofrecido por Méndez el pasado 19 de octubre en el Teatro Ateneo de la Ciudad del Saber al mismo tiempo que sacó su más reciente disco en la época, ‘Ikigai’, basado en la filosofía japonesa de vivir con un propósito.
En esa noche, Méndez cumplió un propósito, el de transportar a los espectadores a un universo más allá de la caja diseñada por las rutinas propias de la vida diaria y hacer bailar a los asistentes al ritmo de uno de sus temas más emblemáticos de su producción musical ‘Palenque’.
“Yo creo que la amistad que me une con Andrea parte primero de la admiración por ser una de las primeras mujeres en el rock latinoamericano, por el empuje que ella ha tenido sobre la música y sobre la autenticidad. Siempre estar con ella es como estar totalmente al límite”, aseguró.
No obstante, el éxito de Méndez no solo consta de esa suerte que lo llevó a conocer a la gente adecuada en el momento indicado, sino también de un esfuerzo sostenido con dedicación y disciplina hasta llegar a ser uno de los más grandes exponentes de la escena indie de Panamá. Y con todo eso, tratar de ser el mejor faro para Mar, su hija.
“Yo trabajé con mucho tesón y tuve muchas equivocaciones. Yo creo que por momentos me he inmolado por la música y, de alguna manera, nunca he dejado el motor de mi vida, que es mi hija y mi familia. Pero he ido aprendiendo de los errores. Muchas veces me he tenido que endeudar para hacer discos, pero siempre es gratificante que no me compre un Porsche ni una casa, sino que mi hija vaya a una buena escuela y que yo pueda hacer una profesión decente y hacer la música que considero decente para mí”, dijo.
Por otro lado, Méndez siempre se consideró un innato contador de historias, manteniéndose al mismo tiempo en el terreno de la sencillez. “Siempre veo a los genios, a los grandes músicos y grandes cantautores, pero yo hago mi trabajo, hago lo que puedo, en verdad. (...) Yo voy al trabajo en la mañana y escucho un disco de Rubén [Blades] y pienso: ‘¿Cuántas canciones uno no quisiera haber escrito como lo hizo Rubén?’, reflexionó.
Al final, el cantautor quiere que lo recuerden de la siguiente manera: “Como un tipo amable, como un buen músico y un buen padre de familia. Simplemente eso”.