El primer recorrido de prueba del monorriel, desde Patio y Talleres hasta Ciudad del Futuro, se registró la tarde del lunes 13 de abril, con esta prueba...
- 22/02/2015 01:00
Patricia Pizzurno historiadora de la identidad, nos revela: las veladas danzantes solían realizarse en el Club Comercial donde se celebró con un baile de máscaras el primer aniversario de la separación de Colombia, el 3 de noviembre de 1904. También en el patio de hotel Central, por las noches tocaba una orquesta. (….) Hasta 1903 la gran fiesta de la patria fue el 28 de noviembre que conmemoraba a un tiempo, la independencia de España y la unión a Colombia.
Se celebraba con disfraces y mascaradas, corridas de toros y carretas de caballos desde la Avenida Central hasta Las Bóvedas. El 20 de julio fecha de la independencia de Colombia, también era motivo de festejos.
LA FIESTA DEL CARNAVAL
Los días de Carnaval, también eran motivos de festejos… durante estos días no se disfrazaban sino que preferían jugar con agua y añil para mojar y embadurnar a las personas. Pero después de la independencia de Panamá de Colombia, el Consejo Municipal consideró una irreverencia celebrar a la patria disfrazados y, a partir de 1905, se prohibieron las mascaradas para conmemorar el 3 de noviembre.
Entonces se adoptó la costumbre de disfrazarse durante el Carnaval, fiesta que comenzó a adquirir cada vez más importancia para los patricios. Hasta ese momento era una fiesta del arrabal, pero ahora traspasaba las derruidas murallas (del casco de San Felipe, los blancos de adentro) y se institucionalizó en el Club Unión.
El lujo y el esplendor impuesto por los patricios, transformaron radicalmente los usos y costumbres de esta fiesta de raigambre popular…
PRIMER CERTAMEN DE BELLEZA
El Primer Concurso de Belleza que se realizó —en el siglo XX de la era republicana— en San Felipe fue organizado por ‘El Heraldo del Istmo’ en 1904, con el objeto de seleccionar a la señorita más bella del intramuros. El premio consistía en la publicación de su foto en el periódico y el otorgamiento de una medalla de oro.
Los votantes debían enviar por escrito el nombre de la joven de su elección, proceso que llevó varios meses, durante los cuales la redacción de ‘El Heraldo del Istmo’, publicó quincenalmente los resultados. Finalmente, resultó ser la ganadora Leonor Arias, quien obtuvo 524 votos, seguida por Leticia López y Benilda Pérez.
SIGNIFICADO DE CARNAVAL
Las festividades del Carnaval van a expresar una concepción del mundo, del hombre, sus relaciones sociales, tradiciones y creencias populares. Burla, mofa, humor se hacen presentes en ellas, actualizan las frustraciones, y permiten el desahogo del stress y las complicaciones de la vida diaria.
Tampoco se ha dejado de vincular el carnaval con la fiesta de la chicha indígena, combinada con las diabladas medievales españolas, y las máscaras ancestrales africanas, provocaron el nacimiento de esta festividad muy propia del mestizaje.
REGULACIONES
Las fiestas de Carnaval, como fiestas del pueblo, no estaban reguladas por el Estado ni en la época colonial, ni cuando éramos parte de Colombia.
Ante esa situación, el Gobierno del Presidente Carlos A. Mendoza, decide reglamentarlo y apoyarlo financieramente, como parte de las formas de dominación; al final sus costos los cubrió la empresa privada en 1910.
La corte de la reina, estaba conformada por altos funcionarios que ostentaban títulos relacionados con la actualidad nacional, y para ser parte de este se requería erudición, imaginación, talento e inteligencia.
Entre sus famosos secretarios destaca, Raúl De Roux, de encumbrada familia. Sus piezas ceremoniales de protocolo eran para la Reina, quien expedía de esa forma sus nombramientos para su corte.
Además se celebran concursos para escoger las piezas musicales, entre músicos, poetas y artistas. Las calles se decoraban con arcos y adornos creativos.
La reina era escogida por votación popular, cada voto costaba un dólar y como había varias candidatas a Reina, la elección recababa miles de dólares que pasaban a la Junta de Carnaval.
Formalmente se eligió a la Señorita Manuelita Vallarino. Por esos años el carnaval era algo para divertirse sanamente, un medio de escape y distracción a la población de las ciudades principalmente.
La población guardaba sus principales galas para lucirlas durante los cuatro días del carnaval, y los jóvenes y viejos salían a las calles a observar el desfile de comparsas o para disfrutar en las noches de alegres toldos, con orquestas en vivo.
PRIMEROS ESCENARIO
Al principio se celebraban en el Teatro Nacional (inaugurado en 1908), pero luego se trasladó al Estadio Juan Demóstenes Arosemena (construido en 1937-1938).
Allí se presentaban números artísticos, desfilaban los caballeros elegantemente vestidos de etiqueta de frac y las damas con preciosos y ricos trajes, que conformaban la corte, a medida que el Secretario los nombraba con sus títulos.
La Reina alternaba con el pueblo en los desfiles y visitando varios toldos y clubes. Al final de la actividad carnestolenda, el dinero que sobraba se distribuía entre los establecimientos de beneficencia.
Luego en 1913, mediante la Ley número 10 del 20 de enero, y que tenía un artículo único en la que autorizaba al poder Ejecutivo para que este otorgara la suma de dos mil balboas. Era Presidente, Belisario Porras, y Presidente de la Asamblea Nacional, Ciro I. Urriola.
Aparecen los carros alegóricos, ingeniosos, creativos que competían entre sí. Toda la población participaba ya sea a través de comparsas o en los bailes.
Las comparsas se distinguían por que un grupo de personas se vestían igual y realizaban una danza, o coreografía sincronizada al ritmo de sus orquestas o de agrupación en vivo de la música de tambores y trompetas.
Maracas, campanas, pitos, timbales y tumbas y la mejor comparsa era la que demostraba más alegría, mejor vestuario, mejor danza, coreografía, entre más y era acreedora a un premio. Los disfraces, eran un derroche de imaginación y fantasía.
OTRA VISIÓN ROMÁNTICA
Manuelita I, la primera Reina impuesta por la burguesía capitalina al resto de los ciudadanos , era hija de Joaquín Vallarino (hijo de José Vallarino, prócer de la independencia de Panamá de España) y de Hilda Z. de Vallarino; sus estudios los realizó en los Estados Unidos.
Las concursantes , fueron: Adriana Orillac, María Isabel Arias, Ramona Lefevre, Angela Guerine y Manuelita Vallarino, siendo esta última la que obtuvo la mayoría de los votos.
Como se observa la mayoría eran de la damitas burguesas y todo respondía a legitimar, imponer el poder político y cultural de la clase dominante sobre el resto de la población, expandir ese poder, a los carnavales significaba controlarlo, dominarlo para hacer lo que le placiera a esta clase sobre una fiesta popular democrática, que hasta ese momento escapaba a su control.
Al pueblo sólo se le permitió elegir el tema del Carnaval, a través de sus partidos/grupos, para finalmente levantar la bandera del carnaval el 20 de enero, día de San Sebastián.
Las comparsas se tomaban las calles hasta las cuatro de la tarde, y se tiraban agua y harina. A las cuatro salen las carrozas alegóricas por toda la Avenida central, en la noche las tunas invaden las calles, recorriendo cada avenida con velas, bailando, vestidos de forma diversa y las damas de pollera y con el siempre presente alcohol.
LA TONADA ‘PESCAO’
Para los carnavales de 1919, fue electa Reina María Teresa Vallarino… se hizo popular la tonada ‘Pescao’, La Reina Roja, la letra es de Mario H. Cajar y la música del cubano -panameño Máximo Chichito Arrates Boza.
Su origen se debe a un tal José Agustín llamado ‘Pescao’ quien era músico y al llegar tarde a una práctica de improviso, al ser llamado por su apodo —según Barragán Maylín— todos gritaron a coro Pescao y a partir de entonces fue bautizado como el himno del Carnaval de ese año y los siguientes.
Por otro lado Jaime Rico Salazar, afirma que esta pieza es compuesta en 1919, para los preparativos del carnaval de ese año, y la escogencia reñida entre, las dos reinas: la señorita María Teresa Vallarino (Reina Roja), cuyo distintivo de su comparsa es el color rojo y la señorita Catita Lewis (Reina Azul) , que elige el azul.
Cada comparsa tenía su canto o himno como distintivo musical, la junta que dirige y le organiza a la reina Roja, contrató al maestro Máximo Boza, para hacer el himno, este la hizo y llamó al poeta Mario Horacio Cajar, para que le hiciera la letra.
La pieza comenzó a ser ensayada en el Parque de Santa Ana y en un momento de la misma se gritaba ¡Viva la Reina Roja! Y en los precisos momentos en que se gritaba ese coro, pasaba por allí un vendedor de Pescados y coincidió el ¡viva! Con el ¡Pescaoooo!
Esto hizo que la pieza se llamara Pescao, y a partir de ese momento la comparsa gana tanta popularidad con esta pieza musical que la Reina Roja, señorita María Teresa Vallarino le gano a su contendiente, y Pescao, quedó como himno de los carnavales de ese año y los venideros.
Hoy casi no existen comparsas, si muchos muertos, venta de licor, deshumanización y libertinaje en nuestras fiestas de carnavales ¿A quién sirve eso?