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- 01/03/2015 01:00
La entrada de Panamá a la coalición que lucha en contra del Estado Islámico (EI) es una decisión que, definitivamente, ha sorprendido a muchos.
En medio de las dudas sobre qué puede aportar el pequeño istmo centroamericano, el cual no tiene ejercito desde hace varios lustros y que, además, es un país que, por compromisos internacionales, debe guardar un rol neutral ante conflictos de cualquier tipo; surge una hipótesis (quizás algo fantasiosa; quizás no): ¿Y si la unión de Panamá fue forzada por los Estados Unidos para poder, más adelante, reingresar al país y establecer a su ejercito nuevamente con la excusa de que el Canal de Panamá está en riesgo de un ataque terrorista?
EL ERROR DIPLOMÁTICO DE ESTADOS UNIDOS
El Canal y todo el territorio que se conoce como ‘la Zona’ volvieron a manos panameñas en el 31 de diciembre de 1999. Que los Estados Unidos (EEUU) aceptaran soltar un bien tan preciado y entregárselo a los panameños fue un hecho sin precedentes que se debió, en gran parte, al esfuerzo diplomático de Panamá que se coronó en la firma de los Tratados Torrijos Carter en 1977.
El exmilitar Daniel Delgado Diamante, considera que, para que Panamá lograra sacar al Tío Sam de su territorio, se necesitó, además de mucho esfuerzo, de que ‘se alinearan los planetas’.
En una entrevista concedida con motivo de los 25 años de la invasión del 20 de diciembre de 1989, Delgado Diamante comentaba: ‘Le aseguro que dos años después [de la firma de los Tratados], en 1979, hubiese sido imposible firmar el Tratado. En 1979 se da un cambio de fuerzas y la inteligencia determina que había que renegociar los tratados. La estrategia no era tomarse Panamá. Ellos querían revertir el Tratado y lo que se les ocurrió fue poner a Panamá en la picota y así inicia todo un proceso de Panamá.
EL ERROR DIPLOMÁTICO DE PANAMÁ
Una de las mayores críticas a los tratados del Canal es el tema de la neutralidad y la enmienda De Concini, la cual establece, grosso modo, que si Estados Unidos observa que la vía interoceánica está en riesgo, puede intervenir en Panamá con sus tropas militares.
El rechazo a las enmiendas fue grande, tanto a nivel nacional como internacional. Angel Luis de la Calle, corresponsal del diario El País de España para América Latina, publicó una nota el 13 de mayo de 1978 que indica: ‘Para la mayoría, esta enmienda es la que de forma más descarada consagra la posibilidad intervencionista de Estados Unidos en Panamá’. Según De la Calle, esta enmienda era ‘lesiva a la soberanía y a la dignidad nacional’, además de que las modificaciones convertían a los tratados en algo ‘ enteramente distinto a lo que originalmente fueron negociados’.
LOS INCRÉDULOS
Julio Yao, internacionalista, así como Adolfo Ahumada, miembro del equipo negociador de los Tratados, son dos de los que consideran que, basándose en el derecho internacional, EEUU no puede intervenir en Panamá así por así.
Yao comenta: ‘En estricto derecho no es posible. No importa lo que digan las enmiendas, si hubiese algún peligro, Estados Unidos no puede intervenir sin que Panamá lo apruebe’. Para que el istmo diera su visto bueno, se necesitaría que los Estados Unidos logren dos cosas: ‘Demostrar que hay un peligro y, segundo, Panamá debería aceptar que hay un peligro que no pueden manejar’.
Adolfo Ahumada, en esta misma línea, comenta que ‘el estacionamiento de tropas es facultad exclusiva de la República de Panamá. No hay, hasta donde se sepa, ninguna inminencia de ataque terrorista y, además, según los esfuerzos que se acordaron para limitar la cláusula De Concini, cualquier acción norteamericana tendría que coordinarse con el soberano territorial, que es Panamá. Así lo interpretó Jimmy Carter en 1999’. El también exministro de Estado culmina diciendo: ’No siento sólido el argumento’.
Omar Jaén Suárez, también parte del equipo negociador de los Tratados, considera que, muchas veces, los panameños sufren, en cierta forma, de ‘delirio de persecución’ al inventar teorías de conspiración como estas.
Según el geógrafo e historiador: ‘Algunos creen en Panamá que en Estados Unidos hay una conspiración para ocupar nuevamente el país y que los dirigentes de la superpotencia nos tienen bajo la lupa todo el tiempo. Yo no comparto esa visión y esa preocupación’. El exdiplomático comenta que, desde su óptica, ‘el gobierno de Estados Unidos simplemente solicita a todos los gobiernos que consideran amigos que se incorporen a las iniciativas colectivas o coaliciones en las que participan y con mayor razón que encabezan. Casi que es una formalidad y, aparte de los gobiernos de potencias directamente relacionadas con el asunto por razones geopolíticas, hay gobiernos de Estados que creen que es un asunto de vida o muerte y aceptan la solicitud inmediatamente, sin mucho estudio o consulta con personas o con entes más entendidos en cuestiones internacionales. Estimo que es el caso de Panamá’.
LOS CRÉDULOS
El profesor universitario Jorge Kam, tiene un discurso opuesto al de Ahumada, Yao y Jaén Suárez. El también historiador analiza el tema y dice: ‘Lamentablemente, parece cierto [que Estados Unidos pudiera intervenir en Panamá con la excusa de un ataque terrorista]. Hasta una huelga en el Canal, por parte de los sindicatos puede ser excusa para la toma de las instalaciones del Canal, porque atenta contra la seguridad del Canal y el Estado. ¿Cuál Estado?’, se pregunta Kam Ríos y agrega: ‘ La verdad que la Enmienda De Concini es un poco ambigua en algunas de sus cláusulas’.
Daniel Delgado Diamante expresa su visión: El día de mañana, por estar exponiendo posiciones a favor o en contra, podemos traer como consecuencia que alguien venga a Panamá y diga que se siente afectado por eso y, por lo tanto, nos quiera dar un bombazo y Estados Unidos diga que tienen que venir a defendernos y se queden aquí’.
LOS RADICALES
El escritor Ricardo Arturo Ríos Torres ni siquiera considera que Estados Unidos necesite una excusa para intervenir en Panamá. Para el también historiador, el ‘Tío Sam’ hace lo que quiere, cuando así lo desea: ‘Los imperios no necesitan de excusas para ejercer su poder’, indica y se remonta al pasado para sustentar su comentario: ‘ En 1989 nos invadieron sin causa justificada.
Marco Gandásegui Jr. coincide con lo dicho por Ríos Torres: ‘No hay que olvidar que la política exterior de EEUU no se fundamenta en tratados internacionales o pactos regionales. EEUU privilegia la correlación de fuerzas política o militar cuando trata con otros países’. El sociólogo también recurre a la historia para plantear su mirada sobre el tema: ‘En el caso de Panamá, EEUU no tuvo problemas para ignorar el Tratado Hay-Bunau Varilla (firmado en 1903) o su reforma Arias-Roosevelt (1936). De igual manera, ignoró los artículos de los Tratados del Canal y de Neutralidad firmados en 1977 cuando bombardeó y movilizó sus tropas elites en la ciudad de Panamá, dejando muertos y propiedades destruidas, en 1989. Esa acción fue condenada en la OEA y en la ONU, sin importarle a EEUU’.
Gandásegui Jr. también se refiere a la Enmienda DeConcini. Si bien reconoce que fue una medida unilateral y, por lo tanto, ilegal, acepta que ‘EEUU, utilizando su fuerza militar puede alegar cualquier justificativo para ocupar militarmente a Panamá. El acto sería inadmisible y antijurídico, pero de hecho, ¿quién lo puede prevenir?’.
UNÁNIME
Más allá de las discrepancias sobre una intervención de Estados Unidos a Panamá usando de excusa una posible amenaza terrorista; hay algo en lo que todos los entrevistados coinciden: Panamá no tiene mucho que hacer en la coalición en contra del Estado Islámico.
Daniel Delgado Diamante, en este sentido, comenta: ‘Panamá no le aporta nada a esa coalición. De todos los países, solo cuatro cargan con ella, y su posición es ir a bombardear con sus aviones y sus destructores. No tenemos nada que hacer ahí. Nuestro rol, en Panamá, es impedir que el sistema bancario se utilice para el movimiento de capitales que financien el terrorismo. También debemos estar para negarle el territorio y evitar que entren o actúen con libertad personas que tengan algún vínculo con los terroristas, pero eso es algo que hacemos nosotros desde acá’, opina el otrora militar.
Omar Jaén Suárez, más conciliador, dice que ‘en este caso específico, estimo que en el balance perdemos más que lo que ganamos, puesto que podemos ser más vulnerables a represalias de grupos extranjeros que actúan al margen de la comunidad de Estados reconocidos y que nos conviene mantenernos al margen de conflictos lejanos, que no nos atañen directamente, aunque siempre debemos apoyar los principios generales que deben regir las relaciones internacionales, la convivencia respetuosa entre los Estados de la comunidad internacional, el rechazo a toda acción de violencia y de crímenes contra los derechos humanos universalmente reconocidos, y la búsqueda de la paz y la seguridad colectiva’.
¿OBLIGADOS?
Si esta unión a la coalición es algo mucho más desventajoso de lo bueno que puede traer, ¿por qué Panamá lo hizo? ¿Habrá sido para complacer al ‘Tío Sam’ y ganar su aprobación?
La respuesta mayoritaria es ‘No sé. Eso es algo que nadie puede asegurar’. Sin embargo, hay algunos que sí se atreven a ir un poco más allá.
Verbigracia, Marco Gandásegui Jr., quien dice: ‘Los intereses de EEUU están actualmente presentes en el Consejo de Seguridad y en el Ministerio de Seguridad del gobierno panameño. Sus asesores guían las acciones de estas dos instancias. Agencias como la CIA, la DEA y la NSA actúan en Panamá sin impedimento alguno.
Tropas y asesores norteamericanos están presentes en las 12 bases aeronavales que se han construido en ambas costas de Panamá a partir de 2010’.
El historiador y geógrafo Jaén Suárez añade que, para él, la unión se debió a que Panamá pecó de inocente: ‘Muchas veces, autoridades que ocupan los cargos más elevados en los asuntos internacionales no conocen bien cómo funciona Washington y sus complejos mecanismos de poder y se dejan llevar por impresiones erradas o apresuradas’.
Es ahora el exministro Delgado Diamante quien utiliza la historia para explicar su punto de vista: ‘ Siempre vamos a hacer lo que Estados Unidos quiere. En la Segunda Guerra Mundial, le declaramos la guerra a Japón y a Alemania sin que nadie nos preguntara. En ese momento, estaban los Estados Unidos por si pasaba algo; ahora, no’.
Ricardo Arturo Ríos Torres le da un aldabonazo al tema y sentencia: ‘Somos un país ocupado por el Coloso, el Senafront es su ejército, así de simple’.
POSTURA OFICIAL
Se contactó a voceros del Ministerio de Relaciones Exteriores para intentar obtener una copia del acta de la reunión del Consejo de Relaciones Exteriores en la que se abordó la unión de Panamá a la coalición en contra del Estado Islámico. La respuesta fue la siguiente: ‘El tema fue manejado a nivel de los Despachos de la Vicepresidenta y Canciller, y el Presidente de la República, con sus asesores en materia de política exterior, basado en la firme posición de Panamá de rechazo al terrorismo y la violencia que ejerce este grupo y cualquier amenaza global que ponga el riesgo a seres humanos; así como el compromiso de nuestro Gobierno con la transparencia de nuestro sistema financiero’.