La batalla por los 36 votos entra en su fase decisiva en la Asamblea

Con Shirley Castañedas ya confirmada como candidata de RM, la atención se centra en los acuerdos que puedan construirse en una Asamblea fragmentada, donde ningún bloque tiene los votos suficientes para imponerse por sí solo

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La elección de la nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional, prevista para el próximo 1 de julio, comienza a tomar forma con la oficialización de la candidatura de la diputada Shirley Castañedas por parte de la bancada de Realizando Metas (RM). Sin embargo, a poco más de dos semanas de la votación, el panorama político sigue abierto y marcado por una realidad: ninguna fuerza legislativa controla por sí sola los 36 votos necesarios para ganar la presidencia del Órgano Legislativo.

La confirmación llegó de boca del diputado Luis Eduardo Camacho, quien anunció que Castañedas será la carta de RM para intentar recuperar el control de la Asamblea tras la derrota sufrida en julio de 2025 frente a Jorge Herrera.

Hace un año, la elección se definió por un estrecho margen. Herrera obtuvo 37 votos frente a los 34 alcanzados por Castañedas. La diferencia fue apenas de tres diputados, una cifra que refleja la fragmentación del actual escenario legislativo y que convierte cada voto en un activo político de alto valor.

Aunque la diferencia entre ambos bloques fue mínima en 2025, las condiciones políticas de 2026 son distintas.

La principal variable es la coalición Vamos. El bloque independiente fue decisivo en la construcción de la mayoría que llevó a Herrera a la presidencia de la Asamblea. Sin embargo, las declaraciones recientes de la diputada Janine Prado, en Radio Panamá, evidencian que ese respaldo no está garantizado.

Prado cuestionó abiertamente la posibilidad de una reelección de Herrera y planteó que la Asamblea debe explorar nuevos liderazgos. Además, confirmó que la bancada mantiene conversaciones con todas las fuerzas políticas y que varios diputados estarían dispuestos a aspirar a la Presidencia.

Ese mensaje tiene una lectura política clara: Vamos no se siente comprometido con una reelección automática y evalúa alternativas propias.

Posibles escenarios

La primera posibilidad es que Herrera decida buscar un segundo período al frente de la Asamblea.

Su principal activo es que ya construyó una mayoría ganadora en 2025 y conserva relaciones con sectores del Panameñista, Cambio Democrático, Moca e independientes.

No obstante, enfrenta un obstáculo evidente: parte de quienes lo apoyaron hace un año cuestionan hoy el cumplimiento de los acuerdos que hicieron posible aquella alianza.

Si Vamos decide presentar candidato propio o respaldar una alternativa distinta, Herrera tendría que reconstruir una coalición prácticamente desde cero.

El otro escenario es que la candidatura de RM parte de una ventaja matemática importante.

En 2025, Shirley Castañeda obtuvo 34 votos. Si esa base se mantiene relativamente intacta, necesitaría sumar apenas dos votos adicionales para alcanzar los 36 requeridos.

Por eso RM ha optado por oficializar temprano su candidatura y enviar una señal de cohesión interna.

Sin embargo, la dificultad para Castañedas radica en que varios de los diputados que respaldaron a Herrera el año pasado también forman parte del grupo de legisladores que busca una Asamblea con mayor independencia frente al Ejecutivo. Convencerlos requerirá algo más que una negociación de cargos; demandará acuerdos sobre agenda legislativa y gobernabilidad.

Cada vez toma más fuerza una tercera posibilidad en la que no entra Herrera ni Castañedas.

Las declaraciones de Prado apuntan precisamente hacia ese escenario cuando sostiene que existen otros liderazgos dentro de la Asamblea y que la responsabilidad de construir acuerdos no puede recaer sobre una sola bancada.

En este contexto, algunos diputados podrían impulsar una candidatura de consenso capaz de reunir votos del Panameñista, Cambio Democrático, Vamos, sectores independientes e incluso diputados del PRD y la bancada mixta.

La ventaja de esta fórmula sería reducir la polarización entre los bloques que respaldan a RM y quienes buscan mantener distancia del oficialismo.

El diputado Francisco Brea del partido Panameñista podría entrar en la ecuación matemática y podría llevar el respaldo de la colación Vamos, en el que hasta el momento se menciona al diputado Roberto Zúñiga para dicha postulación.

Más allá de las candidaturas, la batalla se librará en un grupo reducido de diputados que no forman parte de los núcleos duros de cada bloque político.

La elección de 2025 demostró que una diferencia de apenas tres votos fue suficiente para definir la Presidencia de la Asamblea. En un escenario tan fragmentado, cualquier cambio individual puede alterar el resultado final.

Por eso las próximas semanas estarán marcadas por reuniones privadas, negociaciones entre bancadas y conversaciones sobre la conformación de la Junta Directiva y las comisiones permanentes.

A diferencia de años anteriores, la contienda de 2026 no presenta un favorito claro.

RM ya tiene candidata. Herrera mantiene influencia política. Vamos explora alternativas. Panameñistas, Cambio Democrático, Moca, la bancada mixta y sectores del PRD observan el desarrollo de las negociaciones.

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