En Panamá, el cáncer se ha convertido en una de las principales enfermedades que enfrentan los adultos mayores
Andreina Delgado: ‘El empoderamiento te da herramientas y te da independencia’
- 17/06/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️Detrás de la comunicadora, mentora y fundadora de Empoderadas Latam hay una historia de resiliencia, fe y transformación. Andreina Delgado, próxima entrevistada de ‘MÍA: Voces Activas’, habla sobre los desafíos que marcaron su vida, las lecciones que encontró en medio de la adversidad y el camino que la llevó a convertir sus experiencias en una plataforma de apoyo para cientos de mujeres.
Mira, la verdad, lo que ves en las redes, eso soy. Soy muy transparente, es algo que he estado reflexionando mucho. Soy una persona que lucha por la justicia. Siempre he tenido esa visión de los héroes y de hacer algo siempre por el próximo. Siempre estaba pensando en ayudar a mi amiga o a alguien, pero no pendiente de mí. Creo que crecí con eso y bueno, eso tampoco ha sido del todo bueno porque también cometí mis errores. Uno tiene que amar a los demás como se ama a uno mismo.
Siempre ha sido algo innato el tema de ser justa, de ayudar al otro. Creo que es algo de mi abuelo. Mi abuelo siempre ayudó a todo el pueblo. Hace poco me enteré que tenía una fundación que ayudaba a jóvenes que estaban en la calle. Siempre estoy buscando sacar la parte positiva de todo. Pienso en lo mejor de todo el mundo hasta que se demuestre lo contrario.
En el momento en que sané mi propia historia. Yo estuve batallando con la depresión como cinco años después de un diagnóstico de endometriosis que me costó demasiado poder ser mamá. Fueron muchas luchas, muchos cambios de alimentación, médicos y cirugías.
Durante mucho tiempo luché contra la depresión y no sabía que era depresión. Yo decía que era la humedad de Panamá. Lo más insólito es que esto llega cuando ya tenía todo: mi apartamento, una empresa, un trabajo. Yo decía: “¿Por qué estoy llorando si ya tengo todo lo que quería?”.
Entendí que existen muchos síntomas que pasan desapercibidos. Hay personas que tienen vida social, trabajan, sonríen y siguen funcionando, pero están atravesando una depresión sin saberlo. Además, creo que todavía existe el tabú de pensar que una persona creyente no puede deprimirse, y no es así. Todos podemos necesitar ayuda en algún momento. Cuando comenzó mi proceso de sanación entendí que estaba luchando con pensamientos muy profundos relacionados con mi valor como mujer. Durante mucho tiempo sentí que no poder tener hijos cuestionaba mi identidad y mi propósito. Pero llegué a comprender que no necesitaba ser madre para sentirme completa. Por eso siempre digo que logré ser madre cuando ya sabía quién era y cuando ya me sentía completa como persona.
A partir de ahí me di cuenta de que no era la única. Así como yo me sentía sola, había muchas mujeres sintiéndose igual. Entonces me pregunté: ¿y si creamos un lugar seguro donde las mujeres puedan recordar quiénes son? Un espacio donde puedan llegar, sentirse acompañadas y hablar libremente de lo que están viviendo. Y ahí fue cuando nació Empoderadas.
Fue producto también de la pandemia. Empoderadas nació como mi marca personal para mis mentorías y para empezar a ayudar a mujeres.
Yo tenía cinco años leyendo libros y estudiando para entender lo que me había pasado. Muchas situaciones que yo pensaba que eran un despecho, una pelea con una amiga o una decepción, en realidad eran episodios de depresión que nunca identifiqué. Durante años cuestioné mi valor y mi existencia sin entender lo que estaba ocurriendo.
Me di cuenta de que existe un gran tabú sobre la depresión, y yo misma lo tenía. Pensaba que una persona deprimida era alguien que estaba acostado en una cama sin poder hacer nada. Y no es así. Hay gente caminando, trabajando y sonriendo mientras lucha con un gran dolor, y muchas veces no lo sabemos.
Con todas esas herramientas que fui adquiriendo entendí que no era la única persona pasando por algo así. Por eso decidí crear un espacio donde otras mujeres pudieran sentirse acompañadas, escuchadas y comprendidas. Así comenzaron los primeros pasos de Empoderadas Latam.
Creo que lo más valioso que he aprendido de todas ellas es que todo pasa y que todo lo podemos superar, siempre que tengamos las herramientas y busquemos ayuda. Y aunque creamos que estamos solas, Dios nunca nos deja solas.
He conocido historias muy duras. Mujeres que han sido perseguidas, amenazadas y que incluso han tenido que salir de Panamá para proteger su vida y la de sus hijos. Recuerdo el caso de una mujer que llegó al grupo completamente destruida. Estaba en una relación con una persona narcisista, no quería vivir y no entendía cómo había llegado a una situación así.
Entre todas la apoyamos y llegó un momento en que entendió que tenía que irse. Logramos ayudarla a salir del país y, tiempo después, me escribió para agradecerme. Me dijo que por fin estaba recuperando su vida. Historias como esa me han enseñado que, por más difícil que parezca una situación, todo pasa y todo se puede superar.
Cambió mi percepción de todo. Antes hablaba mucho de disciplina, organización personal y de aprovechar cada minuto del día. Hoy entiendo que cada familia tiene dinámicas distintas y que hay prioridades. Aprendí que no podemos ser tan rígidos con nosotras mismas y que también debemos ser compasivas con nuestra realidad.
Por ejemplo, antes decía que si querías tiempo para ti debías levantarte más temprano. Hoy mi hija se despierta antes que yo y quiere pasar esos últimos minutos de la mañana conmigo. Leticia me enseña todos los días que la felicidad está en las cosas simples. Me siento millonaria cuando la tengo conmigo. Me enseñó una forma de amor completamente incondicional, una entrega total que no depende del cansancio ni de las circunstancias.
Y Santiago me enseñó que el amor no tiene límites. Yo tuve a mi hijo por 34 días y lo amo tanto como a Leticia. Me enseñó a comprender un amor que no necesita presencia física para existir. Hablo con él, le agradezco y siento que me enseñó a amar en otro nivel.
Por eso digo que ambos cambiaron mi vida por completo. Leticia me enseñó la alegría de lo cotidiano y Santiago me enseñó que el amor no conoce límites.
La mayoría de las mujeres que participan en Empoderadas son madres, pero también me gustaría llegar a mujeres jóvenes, solteras, que están por tomar grandes decisiones en su vida. Creo que recibir herramientas antes de enfrentarse a esos cambios puede marcar una gran diferencia.
Siempre les digo que el empoderamiento no es tener dinero, un gran cargo o demostrar que no necesitas a nadie. El empoderamiento es pasar de un lugar de “no puedo” a un lugar de “yo puedo”. Es adquirir herramientas, habilidades e independencia para tomar mejores decisiones.
También les diría que nunca estén solas. Busquen comunidades, espacios donde puedan compartir sus historias y sentirse acompañadas. Muchas veces lo que más necesitamos es recordar que hay otras personas atravesando procesos similares y que podemos aprender unas de otras.
Por eso creo que necesitamos más herramientas para acompañar, escuchar y ser empáticos. A veces no hacen falta grandes frases; basta con estar presentes, escuchar y hacerle sentir a la otra persona que no está sola. Esa es una de las nuevas visiones de Empoderadas: ayudar a construir comunidades donde las personas se sientan vistas, escuchadas y acompañadas en los momentos más difíciles.
Vienen nuevos Empoderate Talks y una nueva edición de Mujeres Imparables, que estamos organizando para agosto o septiembre, coincidiendo con el mes de prevención de la depresión.
Además, Empoderadas ya es una fundación registrada. Estamos esperando la confirmación final para poder buscar donativos y recursos que nos permitan ampliar nuestro trabajo. Lo que comenzó como una marca personal se convirtió en algo mucho más grande. Sentí que debía transformarse en un legado y en un proyecto que pudiera ayudar a más personas. Por eso le puse “Latam”. Nunca quise que se quedara solo en Panamá. La idea es probar este modelo y luego replicarlo en otros países.
Hoy trabajamos con tres etapas. La primera son los Empoderate Talks, espacios donde las personas llegan a la comunidad, comparten experiencias e identifican, con herramientas, qué está pasando en sus vidas y cuándo necesitan ayuda.
La segunda etapa es Juntas, un programa de acompañamiento dirigido por una psicóloga y una mentora. Su objetivo es apoyar a mujeres que atraviesan situaciones difíciles, ayudándolas a mantenerse en sus procesos terapéuticos y a sentirse sostenidas mientras sanan.
La tercera etapa es Mentoras, un programa que buscamos desarrollar para formar mujeres que acompañen a otras mujeres. La idea es que quienes ya tienen experiencia en áreas como emprendimiento, oficios o negocios puedan ayudar a otras a reconstruir sus vidas y comenzar nuevos proyectos.
Todo forma parte de una misma cadena. Llegas a Empoderadas, recibes herramientas, sanas, recuperas tu confianza y luego decides devolver a otras mujeres lo que tú recibiste. Y eso ya está ocurriendo. Cada vez más mujeres que participaron en nuestros programas quieren convertirse en voluntarias y acompañar a otras en su proceso.
Empoderadas busca precisamente eso: crear un círculo de apoyo, crecimiento y solidaridad donde cada mujer pueda ayudar a levantar a otra.