La distensión entre Panamá y China en medio de las presiones de EEUU

  • 28/05/2026 00:00
El canciller Javier Martínez-Acha señaló que en su reunión con su homólogo chino, Wang Yi, abordaron temas de cooperación, coincidieron en la defensa del multilateralismo y discutieron las detenciones de barcos panameños en China

Panamá y China sostuvieron este martes su primer acercamiento público de alto nivel tras las tensiones por los puertos y el diferendo sobre los barcos de registro panameño. El canciller panameño Javier Martínez-Acha se reunió en Nueva York con su homólogo chino, Wang Yi, en un encuentro cuyo contexto, tono y mensajes posteriores reflejan una inusual señal de distensión con Pekín bajo la administración del presidente José Raúl Mulino, en momentos en que Estados Unidos exige una obediencia cada vez mayor por parte de los gobiernos que considera sus “socios”.

El escenario elegido fue la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, piedra angular del multilateralismo que se tambalea en los últimos años y refleja una de las varias líneas de confrontación entre Pekín y Washington: mientras el primero busca preservar las instituciones multilaterales, el segundo impulsa una visión de unilateralidad por la fuerza, rasgo distintivo de la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump.

Fue precisamente este tema, la diplomacia multilateral, uno de los puntos discutidos en la reunión convocada por China en el Consejo de Seguridad, que preside este mes y del que Panamá forma parte como miembro no permanente, y que ocupó un espacio central en la conversación entre Martínez-Acha y Yi. Ambos coincidieron en la necesidad de preservar estos mecanismos, que en la práctica constituyen una de las pocas herramientas legales y políticas de las que disponen los países pequeños como Panamá frente a las potencias.

En un escueto comunicado, la Cancillería panameña destacó el “diálogo franco y abierto” sostenido con Pekín, en el que se abordaron también temas de cooperación marítima, comercio y cultura. La parte china, en un tono más sobrio y apelando a las raíces históricas de la relación con Panamá desde el siglo XIX, reiteró su disposición a trabajar con el país para mantener las relaciones diplomáticas y la cooperación, con miras a “superar las interferencias externas y promover un desarrollo sano y estable de los vínculos bilaterales”.

Martínez-Acha dio detalles este miércoles durante una conferencia de prensa, donde reveló que también se abordó el tema de las inspecciones y detenciones de buques de bandera panameña en puertos chinos, el más reciente foco de tensión entre ambos países.

“Solicitamos que se mantenga estrictamente un criterio técnico en estas inspecciones y expresamos nuestra disposición a conversar sobre cómo mejorar la fiabilidad de nuestra flota mercante”, señaló el canciller.

China niega que las medidas aplicadas a los barcos panameños constituyan una represalia por la postura del Gobierno de Panamá, que trasladó las concesiones de los puertos de Cristóbal y Balboa a las empresas MSC y Maersk tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró inconstitucional el contrato con la hongkonesa CK Hutchison.

El canciller confirmó además que Panamá enviará técnicos a China para tratar el tema de los barcos y que aún esperan una fecha por parte de Pekín.

Panamá también hizo énfasis en el reconocimiento de la política de “Una sola China” ante el conflicto con Taiwán, a la que considera parte integral de su territorio y que Pekín asume como un tema crucial de su seguridad.

Tras el establecimiento de relaciones diplomáticas con China en 2017, bajo el Gobierno de Juan Carlos Varela (2014-2019), Panamá abrió una etapa marcada por el incremento exponencial del intercambio comercial, el avance de la influencia política de Pekín y la expansión del capital chino en el país. Sin embargo, ese acercamiento comenzó a desacelerarse durante la administración de Laurentino Cortizo (2019-2024) y alcanzó su punto más bajo desde enero de 2024, cuando Trump amenazó con “retomar” el Canal y lanzó acusaciones sobre la supuesta “presencia china” en la vía interoceánica, algo negado desde el inicio por la Autoridad del Canal de Panamá y el presidente Mulino.

A partir de entonces, mientras las relaciones entre Panamá y China se enfriaban, la Casa Blanca logró, tras las visitas del secretario de Estado Marco Rubio y del secretario de Defensa Pete Hegseth, la firma de varios documentos, incluido el polémico Memorándum de Entendimiento de 2025, que juristas y sectores de oposición consideran que abre las puertas a la instalación de bases militares y viola el Tratado de Neutralidad de 1977; es decir, una cesión de soberanía.

Desde el Palacio de las Garzas niegan que lo acordado afecte la soberanía y aseguran que no buscan una confrontación con Pekín, aunque sí reconocen un alineamiento directo con Washington en política exterior y seguridad. La muestra más reciente de ello fue la inclusión de Panamá en la iniciativa Escudo de las Américas, presentada como una iniciativa contra el narcotráfico, que en la práctica es la apuesta de Trump para alinear a América Latina bajo la estrategia de defensa de la Casa Blanca en el continente, en el marco del conflicto geopolítico con otras potencias

El acercamiento chino-panameño se produce semanas después de que Trump fuera recibido por el presidente chino, Xi Jinping, en Pekín, en lo que pareció ser una señal de distensión entre las dos potencias nucleares. Aún está por verse si ese deshielo tendrá efectos sobre los países y regiones que ambas naciones consideran parte de sus respectivas “zonas de influencia”.

Lo Nuevo