El oficialismo planta bandera en la frágil y movediza oposición

  • 03/07/2015 02:00
El Gobierno logró el apoyo de 19 diputados de CD y el PRD, lo que desmantela a sus detractores

Cambio Democrático (CD) ha demostrado que no tiene disciplina partidista y que Ricardo Martinelli no es una influencia real, mientras el Partido Revolucionario Democrático (PRD) deja claro que no es un bloque, que puede fragmentarse, unirse y volverse a separar, según demanden las circunstancias.

Con esta ‘buena nueva' de la oposición, el presidente Juan Carlos Varela ha recibido esta semana su segundo año: sus detractores, atomizados en dos grandes partidos —que a su vez se han rasgado en dos bancadas cada uno—, han confirmado ser una barricada movediza, volátil y repleta de relativismos.

De hecho, sostienen fuentes políticas, estos alcanzan a los líderes que el 1 de julio se opusieron a la nómina híbrida liderada por el perredista Rubén De León (que el oficialismo propuso para dirigir el Legislativo). Benicio Robinson, el número uno del PRD, sería uno de ellos. La conciliación se habría concertado en una gira a Bocas del Toro, dos días antes de las elecciones en la Asamblea.

‘Incluso a veces perdiendo se gana', lanzó Robinson el miércoles en el Legislativo, cuando se dio cuenta de que era inminente el triunfo de la nómina progobierno.

AMOLDANDO EL ESCENARIO

Para el politólogo Richard Morales, el escenario actual es el resultado de una fórmula sencilla y hasta natural: ‘el oficialismo lo consiguió incorporando al PRD al gobierno, mientras CD sin poder es ahora un partido sin credibilidad ni legitimidad'.

El oficialismo cuenta desde el miércoles con el voto de seis diputados de la oposición, seis del PRD y trece de CD, la mayoría de estos con expedientes judiciales por abuso de fondos públicos en las elecciones de mayo del año pasado.

La desavenencia en su bancada ha despertado el espíritu represivo de las cúpulas de ambos partidos, que estudian ahora aplicar revocatorias de mandato u orillar a sus diputados ‘disidentes' a la renuncia.

Desde el otro extremo político, la nueva composición legislativa permitirá al Gobierno navegar entre la crisis de los partidos.

Varela, después de un año en el que no se percibió mayores avances (el 52% de las promesas políticas quedaron en el tintero y el 24% no se cumplió por razones no atribuibles al gobierno), necesita pasar normas para terminar de cuajar su dossier de propuestas: la reforma a la ley de contrataciones públicas, establecer un puerto libre en Colón que le permita reflotar de la crisis a la Zona Libre, las reformas a los sistemas de salud y la nueva ley electoral.

‘Esto va a obligar a más debates, a que se impongan las ideas antes que los intereses, porque no hay mayoría clara que controle el pleno. Los resultados de esta elección dejan ver que la mayoría se puede romper en cualquier momento, porque fue coyuntural', explica Anette Planells, una de las dirigentes del Movimiento de Independientes (Movin).

El politólogo Morales cree, justamente, que una vez se empiecen a discutir los ‘grandes problemas de la sociedad' se irán levantando ‘las voces disidentes' y la armonía del Gobierno con la oposición se astillará. Incluso, dice, ‘con la oposición que el propio oficialismo ha fabricado en la sociedad civil, que le hace críticas funcionales a sus intereses'.

‘La discusión sobre la ‘gentrificación', los problemas de salud, el agro, levantarán los movimientos sociales', pronostica.

¿BOMBA DE TIEMPO?

La necesidad de consensos abre otro boquete: la compra de conciencias en la Asamblea, en la que ninguna mayoría está ciertamente garantizada. Ese escenario retrotrae al de 2003, cuando estalló el escándalo de coimas para la aprobación del proyecto Cemis, en un momento en el que el Ejecutivo (comandado, curiosamente, por el panameñismo) no tenía el control del Legislativo.

Para Miguel Antonio Bernal, lo más probable es que la Asamblea no cumpla con su agenda propia porque será intervenida por el Ejecutivo ‘con dádivas'. Su premonición es complicada, tomando en cuenta que con Varela al poder se determinó el fin de las partidas circuitales, el histórico mecanismo de ‘apoyo' a los diputados.

‘Eso no será difícil —colige Bernal—. ¿Por qué cree que el gobierno actual nunca se decidió a cerrar el PAN. De ahí seguramente sacarán los fondos para los diputados'.

Distante de las elucubraciones sobre la nueva oposición, Varela sostiene que está seguro sobre lo que enfrentará en la Asamblea: ‘a pesar de las diferencias políticas podemos encontrar caminos comunes'.

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Miguel A. Bernal

‘ La Asamblea no va a cumplir con su rol, por responder al Ejecutivo, que le dará dádivas',

ABOGADO

Anette Planells

‘ No hay grupos que controlen. La mayoría en la Asamblea se puede romper en cualquier momento',

DIRIGENTE DE MOVIN

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EL PARTIDO ANTIOPOSICIÓN

El Molirena, comandado por expanameñistas, se rehúsa a ser oposición

Aunque su aliado natural era el Panameñista, tras la ruptura de la alianza ‘por el cambio', en 2011, se decantó por CD.

Tras hacer mancuerna política por cinco años, en julio de 2014 anunció su ‘divorcio' de CD (el líder teórico de la oposición) y se declaró ‘agente libre'.

Esta semana anunció su apoyo al ‘pacto por la gobernabilidad', de respaldo al panameñismo. Sus tres diputados votaron a favor.

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