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Artemis II entra en órbita y marca el regreso humano a la Luna tras más de 50 años
- 07/04/2026 00:00
El día de ayer, sin duda, es de esos que marcan un gran paso realizado por parte del hombre, tal como dijeron los comentaristas de la transmisión de la llegada del hombre a la Luna tal como ocurrió en el año 1969.
Los cuatro astronautas que forman parte de la misión espacial Artemis II entraron este lunes a la órbita lunar, marcando así el regreso del ser humano a la Luna desde la misión Apolo 17, lanzada en diciembre de 1972.
Este regreso consistió en situarse cerca de la conocida como la cara oculta de la Luna. Sin embargo, el equipo a bordo de la nave Orión no tenía previsto alunizar en la Luna sino sobrevolar el satélite natural que se sitúa en la parte más desconocida del astro que alumbra las noches del planeta Tierra.
La tripulación – considerada la más diversa de la historia espacial, y compuesta por tres astronautas -Reid Wiseman, Christina Koch, quien se convirtió hoy en la primera mujer en llegar al satélite, y Victor Glover, el primero de raza negra en lograrlo-, junto al canadiense Jeremy Hansen, el primer astronauta extranjero en una misión lunar de la NASA – igualmente afrontó una pérdida de comunicaciones durante unos 40 minutos al alcanzar esa cara oscura de la Luna y alcanzar su punto más cercano, así como la distancia máxima desde la Tierra, en este caso unos 406.760 kilómetros (252.760 millas), de acuerdo a la estimación brindada por la agencia de noticias EFE.
Otros eventos de los que la tripulación pudo ser testigo es el de un eclipse solar largo, de 53 minutos de duración, que no se pudo ver desde la Tierra.
“Sentí una abrumadora sensación de emoción al mirar la Luna”, dijo Christina Koch. “Algo simplemente me atrajo de repente hacia el paisaje lunar, y se volvió real. (...) La Luna realmente es un cuerpo único en el universo. No es solo una imagen en el cielo que pasa — es un lugar real”, comentó de acuerdo al diario estadounidense The New York Times.
De acuerdo a los directivos de la NASA, a pesar de que la misión espacial retrasó su inicio desde hace varios meses – su inicio estaba previsto para el mes de febrero - está logrando la mayoría de sus metas. El objetivo principal es ofrecer una presencia permanente de Estados Unidos en la Luna en un escenario en el que la carrera espacial también tiene un matiz geopolítico en lo que se refiere a la competición con otras potencias como China.
Uno de los problemas iniciales de la misión fue la avería de un retrete, lo cual provocaba inicialmente un mal olor dentro de la cápsula espacial.
La problemática hasta el momento no fue solventada y el contacto humano desde el Centro Espacial de Houston (Texas), advirtió ayer desde el centro de mando de la misión lunar y, en cambio, les sugirió el uso de “los urinarios de contingencia plegables” a pesar de que en un primer momento se arregló el retrete de la cápsula espacial.
“Los retretes y baños espaciales son algo que todo el mundo puede entender, siempre son un desafío”, comentó el pasado sábado la portavoz de la NASA Debbie Korth.
Aparte de la anécdota peculiar que supuso la avería del retrete dentro de la cápsula Orión, la jornada de ayer también un momento caracterizado por la emotividad. Los astronautas de la misión decidieron dedicar el momento especial que estaban viviendo a un “ser querido fallecido”.
En este sentido, uno de los primeros cráteres de la Luna vistos por los ojos del ser humano fue bautizado con el nombre de ‘Carroll’, en honor a la esposa del comandante de la misión Reid Weisman.
De esta forma, la tripulación de la misión espacial quiso rendirle el correspondiente tributo a la esposa de Weisman, quien perdió la vida en el año 2020 a causa del cáncer.
“Su nombre era Carroll; la esposa de Reid (Wiseman), la madre de Katie y Ellie, (el cráter) es un punto brillante en la Luna, y nosotros queremos llamarla Carroll”, dijo el astronauta canadiense Jeremy Hansen, a bordo de la nave Orión.
Mientras se bautizaba el cráter, las hijas y la familia de Wiseman se encontraban presentes en el Centro Espacial de Houston (Texas).
De acuerdo al diario británico The Sunday Times, la esposa de Wiseman fue la responsable de que no abandonara la carrera de la astronomía tras su fallecimiento, ya que ella no le permitió que lo hiciera.
Al quedarse viudo y solo en la crianza de sus hijas, Wiseman reflexionó sobre ello alegando que, a pesar de las dificultades, este fue uno de los momentos que mayor recompensa le trajo a su vida.
Para dimensionar el momento que estaban viviendo, la tripulación a bordo de la NASA recibió una capacitación para asegurarse que el pilotaje manual de la nave Orión funciona de manera óptima así como sobre su plan de observación científica para identificar y fotografiar diversos accidentes geográficos de la superficie lunar, según dijo una portavoz de la NASA en declaraciones recogidas por la agencia de noticias AFP.
Entre esos accidentes geográficos que habían que resaltar de la Luna estaban los rasgos lunares, como los antiguos flujos de lava y cráteres de impacto.