Bodas de oro – Revista Lotería

Discurso pronunciado a nombre de la Familia Linares, en el acto cultural realizado por la Lotería Nacional de Beneficencia el 24 de junio de 1991, para celebrar el quincuagésimo aniversario de la Revista Lotería

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El Director General de la Lotería Nacional de Beneficencia, doctor Luis Guillermo Casco Arias, ha tenido el acierto de reunirnos en este acto para que juntos celebremos el quincuagésimo aniversario de la Revista Lotería, hecho insólito en nuestro medio, donde la vida de la mayoría de las publicaciones de este género es de corta duración. De ahí que si los cincuenta primeros años de la Revista Lotería tienen que ser vistos con particular complacencia por todos los que tenemos conciencia de la cultura y panameñidad que en ella aflora, estos adquieren significación especial para la familia Linares, por haber sido fundada por Enrique Linares, la segunda vez que le tocó dirigir los destinos de esta institución.

El mes de junio de 1941 fue fecundo para la Lotería Nacional de Beneficencia, desde el punto de vista humano y cultural. Y ello no debe extrañar si se considera que Enrique Linares, quien en ese entonces ocupaba la gerencia, siempre se distinguió por su humanitarismo y por el deseo de elevar el nivel cultural de nuestro pueblo. De lo primero dice el historiador Juan Antonio Susto que Enrique Linares “repartió a manos llenas el pan de bondad a todos aquellos que nos acercamos a él”. De lo segundo anota José Oller Navarro su “notorio espíritu progresista en el desarrollo cultural del país”.

Y es que en el mes de junio de 1941 no solo salió a la luz pública el primer número de la Revista Lotería, gracias a la iniciativa y gestión que, como gerente de la Lotería Nacional de Beneficencia, Enrique Linares hiciera, el día 5 de ese mismo mes, ante su junta directiva. El 23 de junio de 1941, gracias, asimismo, a él, la mayoría de los billeteros vieron duplicarse sus ingresos, al quedar liberados de los agiotistas que inicuamente los explotaban, valiéndose para ello de su falta de recursos económicos.

Y es que, de acuerdo con el reglamento de la Lotería Nacional de Beneficencia toda persona que se de dedicaba a la venta de billetes, tenía que hacer un depósito que garantizara el pago de los billetes perdidos o robados. Ante esta situación, surgieron los usureros de siempre que lucran en forma criminal con las necesidades de los que poco o nada tienen. En efecto estos logreros, a cambio de la mitad de las comisiones, que legalmente correspondían a los billeteros, convenían en ponerles el depósito siempre que la mitad de esas comisiones repetimos, les fueran entregadas durante todo el tiempo en que se mantuviese dicho depósito. ¡Esto sí que era lucrar con las necesidades del pueblo!

Enrique Linares se empeño entonces, personalmente, en poner fin a este vergonzoso estado de cosas. Y pese a que las compañías de seguros no veían ningún atractivo económico en asumir el riesgo de asegurar a los billeteros, perseveró en su propósito y después de varias gestiones con distintas aseguradoras, logro que la Compañía Internacional de Seguros, S.A., conviniera en asegurar a cada billetero por la módica suma de B/.10.00 al año, lo que venía a representar poco más de B/.0.19 por semana.

Mérito indiscutible de la gerencia de Enrique Linares fue la publicación de la Revista Lotería. El primer número salió a la luz pública bajo su dirección, y en el deseo de “que pudiera llegar hasta los hogares más humildes”, como se lee en su primer editorial, su distribución fue gratuita. Y ya que hemos mencionado su primer editorial, al expresar en él los propósitos de la revista, Enrique Linares escribió: “Esta revista persigue un fin primordial para ‘afianzar más entre el público, el crédito de que ha gozado siempre la Lotería Nacional de Beneficencia’. Y poco más adelante agregó: Por medio de esta revista demostraremos que un sano y elevado propósito guía nuestros pasos como dirigente de la Lotería, y que en el manejo de ella no haremos nada que no se pueda publicar. Procuraremos cumplir con lo que el propio doctor Arnulfo Arias, Presidente de la República, expresa en otra sección de esta revista: ‘Que los pobres se beneficien también con las utilidades del negocio’”.

Durante la gerencia de Enrique Linares se publicaron los cuatro primeros números de la Revista Lotería, correspondiente a los meses de junio a septiembre de 1941. En ella han escrito las mejores plumas con las que contamos y en ella han reproducido importantes documentos de nuestra historia y de nuestra nacionalidad. En vista de que mi condición filial me inhabilita quizás, en opinión de muchos, para emitir un juicio objetivo sobre la Revista Lotería, digamos que, para el historiador y catedrático universitario, Miguel Ángel Martín, “constituye uno de los aportes más positivos para el desarrollo de la cultura de Panamá”. Para la escritora y novelista Gloria Guardia “representa el aporte más serio, disciplinado y continuado que existe en el país para rescatar y difundir las diversas manifestaciones culturales de nuestra república”. Por lo que agrega: “No cabe duda que la calidad de la Revista Lotería marca un hito en el desarrollo de la nacionalidad y se transforma en archivo, memoria e historia”. Y para la poetisa y también catedrática universitaria, Elsie Alvarado de Ricord, para limitarnos a tres de nuestros intelectuales más representativos: “La Revista Lotería es extraordinaria, cumple una labor cultural de primera por lo que se ha mantenido. El material es excelente, orientador y muy útil para estudiantes y profesores”.

La muerte, damas y caballeros, no pone fin a la vida. Los hombres viven en el pensamiento de quienes les recuerdan y ese recuerdo se materializa, adquiere forma corpórea, si se quiere, en sus realizaciones terrenas, en las obras que nos legan.” Enrique Linares, consiguientemente, no sólo ha de vivir en el pensamiento de sus descendientes, al igual que en el de todos aquellos que conocen su fecunda labor. La Revista Lotería ha materializado y dado forma corpórea a su recuerdo.

Ficha

Nombre: Julio E. Linares

Ocupación: Diplomático y político. Profesó la cátedra de Derecho Internacional Público en la Universidad de Panamá, donde fue secretario,vicedecano y decano interino. Fue diputado a la Asamblea Nacional, miembro principal del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores, presidente de la Junta Directiva del Instituto de Vivienda y Urbanismo y de la Junta de Control de Juegos, ministro Consejero de la Delegación Permanente de Panamá ante la O.N.U., gobernador de Panamá ante el Banco Mundial, representante titular de Panamá ante el Consejo Interamericano Económico y Social, y ante la V Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo, donde fue electo presidente de la misma. Fue ministro de Relaciones Exteriores, ministro de Hacienda y Tesoro y Ministro Interino de Trabajo y Bienestar Social. Socio del Bufete de Abogados Tapia, Linares y Alfaro, Presidente del Club Unión, presidente del Partido Nacionalista, secretario General del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, miembro del International Law Association, de The American Society of International Law, de la Academia Panameña de Derecho, del Colegio Nacional de Abogados, del Instituto Panameño de Cultura Hispánica, de la Sociedad Bolivariana de Panamá, del Instituto Latinoamericano de Estudios Avanzados, de la Academia Panameña de la Historia, de la Asociación Argentina de Derecho Internacional, del Club Activo 20-30 de Panamá y del Club Kiwanis de Panamá. Obras: La Casación Civil en la Legislación Panameña (1968), Derecho Internacional Público (1977), Tratado concerniente a la Neutralidad Permanente y al funcionamiento del Canal de Panamá (1983) y Enrique Linares en la Historia Política de Panamá (1869-1949) - Calvario de un pueblo por afianzar su soberanía (1989).

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