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- 08/05/2015 02:00
La nueva película protagonizada por Adam Sandler tiene un comienzo de fábula. Pero no de cualquier fábula, sino de una judía. Por eso, si bien la historia del filme transcurre en Nueva York, la música que la acompaña es judía y la primera conversación que se escucha es en ídish.
Zapatero a tus zapatos comienza en 1903, con un grupo de judíos sentado alrededor de una pequeña mesa nocturna en busca de soluciones. Un matón les está robando el dinero a los comerciantes del barrio y deben pararlo a toda costa.
Lo sorprendente, sin embargo, es que todos están de acuerdo en que un par de zapatos que uno de los hombres coloca frente al zapatero de la mesa será la solución al problema.
Y entonces la historia se traslada a nuestros días, en los que Max Simkin (Adam Sandler), el nieto de ese viejo zapatero, lleva adelante el mismo negocio. Max es un hombre cansino y aburrido de su vida monótona, pero pronto descubrirá un secreto que cambiará su vida. Un secreto que los hombres de su familia, todos zapateros, guardan desde hace cuatro generaciones.
Un secreto que su padre (Dustin Hoffman) nunca le reveló antes de desaparecer años atrás. Este secreto se revela de manera casual. Un corte de luz en su viejo local del Lower East Side neoyorkino hace que no pueda terminar un trabajo que debe entregar ese mismo día y decide bajar al depósito de la tienda en busca de la vieja máquina a pedal de coser suelas de sus antepasados.
En ese mismo momento, comienza la magia de la fábula judía.
Esa máquina, que llegó a su familia hace más de un siglo a través de un vagabundo misterioso, es nada menos que una máquina mágica.
Tan mágica que si Max se prueba los zapatos de sus clientes después de terminarlos con ella, puede transformarse en los dueños de esos zapatos y adquirir no sólo su fisonomía, sino también su tono de voz y su acento.
EL JUEGO DE LAS IDENTIDADES
El viejo recurso del cambio de cuerpos —tan utilizado en las comedias de los ‘80 y en desuso desde hace algún tiempo— es el que hace que la historia de Zapatero a tus zapatos avance y entretenga. Con el truco de convertirse en una u otra persona, Max finalmente se convertirá en una suerte de superhéroe que intentará ayudar a los demás.
Entre idas y vueltas, es así que llegará a enfrentar a unos inescrupulosos inversores inmobiliarios que sólo quieren construir edificios y ganar dinero a costa de los habitantes del barrio en el que transcurre la acción y en el que conviven matones, adinerados y personajes como el vecino barbero (Steve Buscemi) y la joven activista Carmen Herrara (Melonie Diaz), que será responsable de la parte romántica del film.
Si bien la historia es llevadera, cae más de lo esperado en lugares comunes y planteos superficiales que sólo estiran el metraje del filme. Son muy pocos los momentos en que el director y también guionista Thomas McCarthy hace que la película esté a la altura de la idea inicial.
Aún así, el papel principal de esta comedia fantástica calza perfecto en Adam Sandler, que —con sus detractores y sus fans— es uno de los pocos que hoy sigue poniéndose películas al hombro.
Por otro lado, la idea de que la magia existe más allá del ilusionismo hace que a pesar de que Zapatero a tus zapatos no llegue a ser una película memorable, mantenga esa promesa hasta el final.
Si en algo se parece este estreno a las últimas películas de Adam Sandler es en tener un final con moraleja.
En esta ocasión, que hay que vivir la vida de la mejor manera posible, porque siempre hay más de lo que uno imagina.
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Guillermo Katchadjian
‘ El papel principal de esta comedia fantástica calza perfecto en Adam Sandler, quien es uno de los pocos que se pone películas al hombro'