La historia del mesías en una megaproducción

  • 02/01/2015 01:01
En la versión de Ridley Scott, se presenta a Moisés como un héroe conflictuado que no sabe en qué creer

Si hay algo que diferencia a Exodo: dioses y reyes de las anteriores películas sobre el éxodo de los hebreos y los diez mandamientos es que su narración comienza desde el descreimiento religioso del siglo XXI.

No es que se dedique a explicar de forma racional todos los trucos o la magia de los textos divinos. No llega tan lejos ni es ese su objetivo. Pero al menos lo intenta. Y en ese camino, Éxodo: dioses y reyes también se acerca estéticamente a las nuevas películas de superhéroes de Hollywood. En especial a films como 300 o Gladiador.

En la versión de Ridley Scott, se presenta a Moisés como un héroe conflictuado que no sabe en qué creer y que descree hasta de lo que él mismo ve, siente y piensa. Pero lo que realmente marca la película es el conflicto con su hermano y las discordias sobre cómo se debe gobernar.

Esta historia es ya conocida, por supuesto. Moisés es el hijo adoptado del faraón, y Ramsés el heredero de sangre y quien toma el poder. Allí radica el principal conflicto y esa será la raíz del resentimiento de uno y de la expulsión del otro luego de enterarse de sus orígenes hebreos.

Fue muy discutido el hecho de que sea un nene de diez años el que se le aparezca como Dios a Moisés, y quizás sea controversial por lo que representa. Pero es su aparición también la que racionaliza la historia, ya que sólo Moisés puede verlo cuando se le aparece y eso lo muestra como un loco frente a los demás.

Al menos es así al comienzo. Después vendrán el Nilo teñido de rojo, las siete plagas –la mejor parte de la película-, el alejamiento de Egipto, la división del Mar Rojo y el intento de Moisés de llevar a su gente a la Tierra Prometida. Porque así es la vieja historia del mesías.

TENDENCIA BÍBLICA

Aunque el público de hoy sea más difícil de impresionar con historias bíblicas, el cine parece haber vuelto a ellas en los últimos años. Por eso se habla de una nueva tendencia, con películas más destinadas a indagar en el misterio de la fe que a contar de manera fiel historias ya conocidas por los creyentes.

Son en gran parte los efectos especiales, que van acompañados de las grandes inversiones de capital, los que validan las nuevas puestas en escenas. Recordemos que este año ya habían hecho mover las taquillas dos películas bíblicas: Noé, dirigida por Darren Aronofsky y protagonizada por Russell Crowe, e Hijo de Dios, la adaptación cinematográfica de La Biblia, la exitosa miniserie de History Channel.

Moisés no es un personaje que llegó demasiadas veces al cine, o al menos no lo hizo en grandes producciones. Desde Los Diez Mandamientos, de 1956, la última fue El príncipe de Egipto (1998), una animación de Dreamworks que pasó sin pena ni gloria. Éxodo: dioses y reyes llega para revitalizar esta historia.

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