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- 11/09/2026 17:38
Listo para estrenar en cines esta semana, el nuevo documental ‘Oasis: Don’t Look Back In Anger’, dirigido por Steve Knight, nos lleva de lleno en el tour del regreso de Oasis, la banda de rock inglesa integrada por los hermanos Liam y Noel Gallagher.
Fundada en 1991 en Manchester, Reino Unido, la banda se convirtió rápidamente en una de las más famosas e influyentes en su género, causando sensación con canciones como ‘Supersonic’, ‘Whatever’ y ‘Wonderwall’ en su catálogo.
Dirigida por Will Lovelace y Dylan Southern, y escrita por el guionista de cine y televisión Steven Knight (un crédito que reconoce las contribuciones al concepto, los temas y la estructura de la película), ‘Don’t Look Back In Anger’ es un producto de la reconciliación, el perdón, la magia de la música y la necesidad del arte en el día a día.
Cargada de emociones y metraje nunca antes visto (tanto de entrevistas a los Gallagher, como de momentos íntimos de la banda), el documental va más allá de solo mostrar momentos del concierto y lo bien que se la pasaron los públicos de más de 90 mil personas en cada estadio y país, sino que actúa como evidencia de que hay agua debajo del puente entre los dos hermanos y lo que sea que haya pasado en aquella fatídica noche de 2009 donde la banda de separó, ha sido remendado.
La cinta empieza mostrándonos un collage de imágenes de los años ‘90, en la cúspide de la fama de los Gallagher, cuando los bares y conciertos se llenaban de fanáticos con pintas de cerveza en las manos esperando cantar unísono canciones como ‘Stand by Me’ o ‘Champagne Supernova’. Rápidamente pasa la historia de cómo el éxito llegó a su fin con la separación de la banda en uno de sus conciertos en París en 2009.
A medida que avanza el metraje vemos cómo millones de fanáticos lloraron la separación de los hermanos, las críticas inflamatorias de la prensa y los medios y escuchamos las voces de ambos, Liam y Noel, de aquel entonces culpándose entre sí por los diversos problemas de actitud y carácteres fuertes que hicieron de la reputación de la banda una historia caótica.
Pero esa no es la historia que les interesa contar ahora. Tras más de una década sin hablar, incluso teniendo sus propias familias que no se había conocido durante ese tiempo (confirma Liam en una escena), llega el primer día de ensayo, y la tensión se podría cortar con un cuchillo a través de la pantalla. Aún así, los primeros acordes suenan, Liam toma el micrófono y adopta su famosa pose, pandereta en mano y ambas apretadas tras su espalda, encorvándose hacia el frente, casi mordiendo el micrófono al cantar.
Por su parte, Noel muestra su persona multifacética de artista, espejo, intérprete y, en ocasiones, domador de leones frente a su hermano. Casi no se mencionan las razones por las cuales la separación se dio –por el título de la cinta, es como debe ser–, sino que se enfocan en los momentos emotivos entre Liam y Noel, donde muestran respeto y genuino cariño entre ambos como músicos y personas. Asimismo, son quienes comienzan cada concierto tomados de las manos en señal de victoria, brazos levantados y haciendo gritar de emoción al público.
A través de la cinta viajamos entre países (Irlanda, Reino Unido, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, por mencionar algunos) en donde su tour fue un éxito; algunos fanáticos son quienes nos cuentan cómo el regreso de Oasis impactó sus vidas y cómo su música se volvió, para muchos de ellos, un pilar de salvación.
Un momento memorable es la descripción que hace Noel del ritual de Liam de colocarse una pandereta en la cabeza, imitando la media aureola que aparece tras la cabeza de un santo en una pintura religiosa. “Si yo hiciera eso, parecería un completo idiota”, dice Noel. “Pero cuando él lo hace, es lo mejor que he visto en mi vida”.
Uno de los aspectos más destacables de esta película es su conmovedora crónica de las revelaciones que Liam experimenta durante la gira. El cantante que se volvió un ícono de la rebeldía y la arrogancia en su juventud se da cuenta de que Oasis y sus seguidores se han unido para celebrar los buenos momentos y la felicidad en medio de las adversidades, y que este fenómeno ilustra por qué su obra, y de hecho la de cualquier artista, es importante.
La edición de la cinta nos hace tener latigazo tras latigazo de emociones: en un momento hay amigas en Corea del Sur llorando al darse cuenta de que por primera vez verán a la banda (su primera aparición en el país asiático), un hombre con gorro pesquero perdiendo las palabras al tratar de explicar lo que la banda significa en su vida, incluso un joven que mira a la nada, absorbido en sus pensamientos y emociones, llorando tras acabar uno de los conciertos.
Si bien no adentramos en las vidas personales de Liam y Noel –lo cual, no es realmente necesario–, nos dejan un mensaje que es el que despliega la elección de tomar ‘Don’t Look Back In Anger’ (‘No Mires Hacia Atrás con Enojo’) como título del documental: el perdón es lo que nos libera y la humildad de entender que la música es una experiencia colectiva, que se imprime en las vidas de quienes la oyen, y cala hasta por generaciones.
‘Oasis: Don’t Look Back In Anger’ llega a cines panameños este 10 de septiembre.