Una producción innecesaria

  • 09/01/2015 01:01
El mega filme cinematográfico ‘Éxodo, dioses y reyes’, no respeta el guión original: el Antiguo Testamento

Con entusiasmo fui con mi familia al cine a ver la cinta Éxodo, dioses y reyes esperando que me hablara de uno de los pasajes bíblicos más conocidos, pero al modo siglo XXI.

Después de una hora de fila para comprar boletos y palomitas de maíz, al fin entramos a la sala y nos acomodamos para disfrutar de las 3 horas que dura la película.

Horas que no me dejaron nada. Sobre el escenario, no hay mucho que decir más que eran imponentes y punto. Los personajes que componían el drama no enamoraron ni con su presencia, ni con los diálogos, eran débiles y no atrapaban.

Y ni hablar de las escenas de acción que directamente no se asemejaban a nada de lo que Scott nos presentó en otras cintas como por ejemplo: ‘Cruzadas. The Kingdom of Heaven’. No había intensidad en la historia.

Todo esto acompañado del las alteraciones del principal guión, que es el Antiguo Testamento, que comenzaron a presentarse de forma innecesaria.

La cinta prácticamente se burla del sufrimiento hebreo por 430 años y de la creencia de más de 4 mil millones de personas. Sí, más o menos eso suman los judíos, cristianos y musulmanes que consideran a Moisés uno de los más importantes profetas del mundo monoteísta.

Éxodo, dioses y reyes no solo es incoherente, sino que atenta contra cualquier estrategia de marketing, tomando en cuenta que quienes abrazan el monoteísmo representan a más de la mitad de la población mundial. Los números no mienten y la cinta que costó 160 millones de dólares, sigue atrás en las taquillas donde ‘El Hobbit’ le lleva la delantera.

EL LÍMITE NECESARIO

La película también muestra, como toda cinta, la visión de su director, solo eso, al parecer los espectadores no cuentan para Ridley, pues muestra a Dios como un niño iracundo y en busca de venganza y al profeta Moisés casi como un esquizofrénico.

Por ejemplo, la escena de las ‘7 plagas’ está mal representada ya que el Antiguo testamento, Dios antes de enviar cada plaga, mandaba a Moisés a advertir al faraón y éste a cada advertencia respondía con soberbia. Las plagas no fueron enviadas una detrás de otra, ni fueron producto de un cambio climático.

Pero quizás uno de los elementos más necios de las tres horas de filme fue el uso de la espada egipcia en lugar del báculo del profeta Moisés con el que dividió el mar. Un mar que según Scott no fue separado para que los hebreros pasaran sino que tan solo ‘bajó la marea’. Un fiasco.

Aquí entra un concepto que muchos estarán pensando y es que, ¿Ridley Scott no tiene todo el derecho de hacer la película como se le da la gana?, sí, siempre y cuando no la venda como una cinta que recoge un pasaje religioso importante y que atraviesa a miles de millones. La película si no se ciñe a la realidad que se describe en el libro del Éxodo no se debe llamar Éxodo, ya que eso es engañar al publico.

Creas o no en Dios, hasta el momento el mundo monoteísta no pidió una versión casi agnóstica de su historia.

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