Toy Story 5 y cómo la nostalgia se encuentra con el presente

  • 11/06/2026 00:00
La nueva entrega de la afamada saga de Pixar llega con una visión sobre la nostalgia, el crecimiento y un mayor rol para la vaquera Jessie

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Desde 1995, con la primera ‘Toy Story’ bajo la dirección de John Lasseter, la saga que sigue las aventuras de juguetes que cobran vida cuando los humanos no los miran, ha sido un sello de infancia, nostalgia y mensajes que dan momentos de reflexión tanto a niños como a adultos.

Al principio se enfocó más en la comedia y cómo mostrar el tema del abandono, la esperanza, la amistad y el trabajo en equipo a una audiencia de niños y preadolescentes, pero logró trascender a una audiencia más madura y se convirtió en una cinta de culto para todos los amantes del cine de animación.

Sus personajes protagonistas, Woody (interpretado originalmente por Tom Hanks) y Buzz Lightyear (interpretado originalmente por Tim Allen) se hicieron íconos de la productora Pixar, acumulando fanáticos y creando una historia de dos juguetes de diferentes épocas que se vuelven amigos inesperados a través de un viaje que les enseña a dejar de lado los prejuicios y adentrarse a la aventura trabajando juntos para volver a su hogar con su niño, Andy.

A ellos le siguieron un séquito de personajes entrañables que, en muchos sentidos, representan diversas emociones y etapas que atraviesan los niños, desde el temor a lo desconocido, las personalidad aguerridas, la curiosidad y el descubrimiento de la empatía y la valentía. Luego, en 1999 llega ‘Toy Story 2’, dirigida también por Lasseter y con guión de Andrew Stanton, Rita Hsiao, Doug Chamberlin, y Chris Webb.

En esta entrega, Woody es secuestrado por el infame Al (interpretado originalmente por Wayne Knight) quien desea vender su colección de juguetes a un museo en Japón donde vivirían tras vitrinas por siempre. Aquí fue la introducción de Jessie (interpretada originalmente por Joan Cusack) y Tiro al Blanco, así como del Oloroso Pete (interpretado originalmente por Kelsey Grammer), quien cumple su rol como antagónico e intenta evitar que Woody regrese con sus amigos.

Las cintas de Pixar se han caracterizado por contener mensajes directos que se cumplen a través de las experiencias de sus personajes, y Toy Story no es una excepción. Temas como la traición, la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático son tratados con delicadeza y firmeza en esta secuela, pues Jessie actúa con el rol de ser quién realmente encuentra un hogar pese a los momentos difíciles que ha atravesado y su inclusión presenta un escenario de sanidad y esperanza para quienes en la audiencia pudiesen identificarse con ella.

Woody por su parte, sufre el golpe de realidad de cuánto depende de Andy para tener una identidad, pese a que antes de ser su juguete ya tuvo una vida la cual no recuerda. La dicotomía entre el quién fue, quién es y quién quisiera ser se convierte en su motor a través de la cinta, donde incluso un preocupado Buzz se encuentra buscando sus propias respuestas más allá de la búsqueda y rescate.

A su vez, Lasseter se dispuso a presentar una cinta que tuviera lo divertido de una tienda de juguetes junto con lo emocional de una etapa de cambios y pérdidas. La inclusión de Barbie –aprobada por Mattel– hizo que naciera una colección de escenas divertidas y que mostraban la colaboración entre distintos juguetes, de distintas épocas y con distintas personalidades. “No queríamos burlarnos de ella, ni mostrarla como una adulta, sino como alguien ‘cool’ y divertida que trajera un nuevo plano a la historia con los personajes que ya teníamos”, comentó Lasseter en una entrevista de 1999 con ScreenSlam.

Tras un éxito rotundo en taquilla doméstica e internacional –arrasando con $245.9 millones en EE.UU. y $511.3 millones alrededor del mundo– Toy Story 2 rompió el molde de lo que una película animada podía mostrar, alejándose de los finales felices esperados que contaban otras historias en el mercado para dar sus propios giros de trama y comedia, captando momentos de referencia popular como espacios emotivos profundos que hacen ver distintas perspectivas en una cinta que muchos considerarían “para niños”.

La historia que lo cambió todo

No sería sino hasta 2010, cuando una nueva entrega de ‘Toy Story’ llegaría a las salas de cine, esta vez dirigida por Lee Unkrich y con un guión de Michael Arndt. En los 15 años transcurridos desde que salió la primera entrega, Pixar produjo 10 películas animadas más. Cuatro de sus películas se ubicaron entre las 50 películas más taquilleras de todos los tiempos y cinco ganaron el Premio de la Academia a la Mejor Película de Animación. Asimismo, los programas de renderizado y animación CGI mejoraron dramáticamente, permitiendo a los animadores de Pixar crear efectos visuales que parecen completamente realistas y orgánicos en la pantalla, lo que se tradujo en historias que pudieran transmitir emociones más reales a las audiencias.

Su tercera película llegó en la era de las redes sociales, cuando una generación entera estaba utilizando YouTube y Facebook durante sus años universitarios y los niños que crecieron viendo las primeras dos películas se encontraban en momentos distintos, quizás sin utilizar juguetes tan seguido como antes. Aún así, Unkrich se lanzó a contar una historia que fuera más allá de los personajes, sino con algo mucho más universal y real: crecer.

La trama nos cuenta como Woody, Buzz, Jessie y sus demás amigos son accidentalmente donados a la guardería Sunnyside cuando Andy preparaba sus cajas para mudarse al campus de la universidad y prácticamente empaca su niñez. Andy, quien ha sido un personaje constante en las películas, pero sin una gran presencia de diálogo, se ve a sí mismo en la encrucijada entre la adultez y sus memorias de una infancia cargada de aventuras e imaginación, y debe escoger si llevar a sus queridos juguetes a su próxima etapa o despedirse para siempre.

Antes de que pueda decidir, los juguetes son enviados a un nuevo lugar, un nuevo mundo donde los juguetes no pertenecen solo a un niño sino que son de todos los niños que llegan a la guardería. Y, aunque esto les resulta atractivo –ya que no podrían ser abandonados después–, no todo es lo que parece y el oso de peluche llamado Lotso (interpretado por Ned Beatty) los engaña para volverse parte del mundo que él controla donde los juguetes no pueden escapar.

La cinta marcó un antes y un después en la historia de ‘Toy Story’, creando una trama donde momentos de tensión, tristeza, incertidumbre, pero también esperanza, fuerza colectiva y cariño hicieron de esta tercera entrega una de las más memorables hasta la fecha. Woody mantiene su lealtad hacia Andy, pese a que el resto del grupo se debate si vale la pena quedarse estancados en una caja en un ático o darse la oportunidad de sentir el abrazo de cientos de niños a lo largo de los años. Las amistades se fracturan brevemente, solo para ser reconciliadas por la urgencia de sostenerse los unos a los otros en los momentos donde nada parece ir bien.

Una de las escenas más emblemáticas de esta cinta muestra a todo el grupo unido de manos a espera del peor final, pero juntos. Lo que Unkrich buscaba inmortalizar más allá de los temas de pérdida y crecimiento, fue un mensaje de unidad y sobrellevar los golpes de la vida a cualquier edad.

La cinta fue pensada como una culminación de lo que sería ‘Toy Story’, puesto que los juguetes encontrarían un nuevo hogar lejos de Andy y el ciclo de niñez a adultez se vería completo. Sin embargo, en 2019 el director Josh Cooley fue el encargado de regresar a Woody, Buzz y la pandilla a la gran pantalla nuevamente.

La nueva era de ‘Toy Story’

Con una generación que ya había crecido con los protagonistas ahora siendo aún más adultos, ‘Toy Story 4’ llegó como una muestra de que la nostalgia nos puede llevar a lugares más allá de lo que imaginamos, y también como una nueva plataforma para cautivar a los más jóvenes.

En su trama, Cooley destacó los temas de que está bien cambiar tu propósito de vida, dejar un legado y la importancia del autodescubrimiento a lo largo de las etapas de nuestra vida, además de mostrar una relación creciente entre Bo Peep (interpretada por Annie Potts) y Woody, quienes se había separado accidentalmente tras los hechos de Toy Story 2. Bo, quien se ha dedicado a rescatar a juguetes perdidos o abandonados en distintos lugares de Estados Unidos a través de una feria, se encuentra siendo la inspiración de la cinta, mostrándole a Woody y Forky –el nuevo juguete del clan, interpretado por Tony Hale– que está bien dejar ir los viejos roles de nuestra vida para poder crecer y aprender más sobre el mundo y nosotros mismos.

“Ella es el juguete más inteligente de la habitación. Ella es el juguete más maduro de todos. Incluso cuando Woody está enloquecido por algo, él iba hacia ella y ella le decía: “Mira debajo de tu bota. Mira quién es el nombre escrito debajo. Andy se preocupa por ti”. Ella siempre fue muy cariñosa e inteligente, así que lo que hicimos fue sacarla más a la superficie y elevar su liderazgo y su sabiduría, en base a lo que era antes y esta nueva vida que está teniendo”, comentó el director Josh Cooley en una entrevista con el medio Fandango en 2019.

Forky, un juguete creado a partir de cubiertos plásticos usados por su dueña Bonnie, atraviesa toda la cinta como un ser que busca su lugar en el mundo, al principio viéndose solo como “basura” para después aprender el propósito de que todo juguete es un tesoro para su niño (tal como lo pensaba Woody desde su primera introducción). La recepción de Forky representa una nueva etapa para las audiencias que crecieron con la saga como para los juguetes ya existentes también, ya que Woody se ve empujado a decidir cómo quiere pasar la próxima temporada de vida y Buzz se ve posicionado como el nuevo líder del grupo y debe aprender a confiar en sí mismo sin la presencia de Woody.

Con una cinta mucho más adulta, lo que nos queda por preguntar es: ¿Qué podemos esperar ahora? ‘Toy Story’ nos ha llevado a través de décadas de cambios, transformaciones y nuevos horizontes más allá de las tecnologías de animación o de producción, sino también en cuánto ha cambiado la forma de contar historias y dejar mensajes que perduren a través generaciones.

Ahora, siete años después de los eventos de su predecesora, llega la quinta entrega de ‘Toy Story’, dirigida y escrita por Andrew Stanton y McKenna Harris. En un mundo que ha pasado por la pandemia del Covid-19 y una revolución tecnológica como ninguna otra, Stanton toma inspiración en cómo los niños y jóvenes ha volteado su atención hacia los dispositivos digitales y han dejado lo análogo–y por ende, sus juguetes– a un lado.

En esta entrega Woody se encuentra viajando por el país con Bo Peep, mientras que Bonnie va creciendo y pasa de ser una niña enamorada de sus juguetes a pasar horas con su Lilypad, una tablet (interpretada por Greta Lee) que busca atrapar la atención de Bonnie hasta que olvide por completo a sus juguetes.

Es ahora que Jessie (interpretada por Joan Cusack) toma un mayor rol protagónico en una cinta que promete mostrar temas como los cambios hacia la preadolescencia, la preservación de la inocencia y la imaginación, y el impacto de la tecnología en el crecimiento de los niños.

“Lilypad no es una villana completamente, es una señorita que cree saber lo que es mejor para Bonnie, pero nos daremos cuenta que puede equivocarse y aprender de los juguetes también”, comentó Lee en una entrevista con The Backstage Experience.

En cuanto al posicionamiento de Jessie bajo un rol de liderazgo, Cusack (quien ha sido su voz recurrente desde 1999) comentó a The Backstage Experience: “Habíamos dejado a Jessie como esta persona traumatizada por el abandono, pero que habia podido aprender a superarlo y crecer porque ahora está con Bonnie, pero me gusta que podemos verla desde un punto de vista nuevo donde es ella entera a la cabeza y es su momento de brillar”.

Para la cinta también se suma la cantautora Taylor Swift con la canción original ‘I Knew It, I Knew You’, que estrenó en la premiere de ‘Toy Story 5’ en Los Angeles el pasado 5 de junio. Swift es la primera artista invitada en el universo cinematográfico de Toy Story, bajo la dirección del compositor Randy Newman quien compuso la canción titular de la saga, ‘You’ve Got a Friend in Me’ en 1995 y ha compuesto las bandas sonoras consecuentes.

La cinta se estrena este 17 de junio en cines nacionales y traerá consigo una historia llena de aprendizaje y que nos queda ir a ver para saber si será una nueva favorita dentro de la saga de Pixar.

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