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Una maldición que resuena por generaciones en ‘Hechizos de Amor: La Magia Continúa’
- 11/09/2026 17:14
28 años después, las hermanas Owens regresan a la pantalla grande sin haber envejecido más de una década y con una trama que puede considerarse por muchos algo cómoda y acogedora, más que una repetición del tono jocoso y, en ocasiones, de suspenso de aquellas hermanas de 1998. ‘Hechizos de Amor’ narró la historia de dos hermanas, Sally (Sandra Bullock) y Gillian, mejor conocida como ‘Gilly’ (Nicole Kidman), que se enfrentaron a una maldición que ha existido en su familia de brujas por más de 300 años: perder al hombre de quien logran enamorarse.
Con una maldición tan lúgubre, malos momentos solo toman cuestión de tiempo en aparecer. Gillian es secuestrada por su novio abusivo de aquel entonces, con Sally yendo a su rescate y también recibiendo al apoyo de sus tías, Frances (Stockard Channing) y Jet (Dianne Wiest), quienes eran los personajes humorísticos de la familia, pero con una gran magia bajo sus mangas.
Pero más de dos décadas después, con sus hijas ya grandes y habiéndose hechizado para olvidar todo rastro de magia en su familia, Sally deberá tomar la decisión de si continuar reprimiendo quién realmente es, o poner fin a la maldición que acongoja a su familia y a sus hijas. Así nos adentramos a ‘Hechizos de Amor: La Magia Continúa’, que llega a cines nacionales este 10 de septiembre.
Bajo la dirección de Susan Bier y un guión por Akiva Goldsman, Georgia Pritchett y Kelly Marcel, basada en la novela de Alice Hoffman, ‘Hechizos de Amor 2’ es una continuación de aquellas hermanas que espiaban a sus tías para aprender hechizos, pero que, con el pasar de los años han tratado de guardar su más sagrado secreto e identidad lejos de la nueva generación de brujas en su familia: Antonia (Maisie Williams) y Kylie (Joey King).
Sin embargo, no importa cuánto uno trate de suprimir quienes somos, la verdad sale a la luz. Y la verdad de las Owens sale cuando Kylie se enamora de Gideon (Xolo Maridueña), e intercambian unos dulces “te amo”, sin saber que sería el sello de la posible muerte de Gideon, ya que la maldición no toma descansos solo por mantenerla en secreto.
Es entonces cuando la trama toma tracción y descubrimos que las tías también tiene sus propios secretos, un pequeño escarabajo negro anuncia la muerte de una de ellas y al mismo tiempo la cuenta regresiva para salvar a Gideon actúa como un metrónomo para que los personajes comiencen a moverse y hacer lo que deben hacer para salvarlo.
Pese a que posa de ser una historia de resiliencia familiar (y en parte lo es, ya que las Owens han sido tratadas como contagiosas por el pueblo donde viven, pese a que también las necesitan por sus poderes curativos), también habla sobre la importancia de ser genuinos y honestos con nosotros mismos, así como con quienes nos rodean; el temor a dar nuestro corazón a otros y lo que significa una vida sin rumbo cierto.
La resiliencia de las hermanas se traduce en una vida de obstáculos superados y momentos donde la alegría familiar es el único bálsamo que les queda tras tantos periodos de luto. Aún así, en la historia de Antonia y Kylie, esa resiliencia no se muestra como se esperaba.
Kylie es quien toma la batuta de la trama por gran parte de ella –dejando a una Maisie Williams poco utilizada, lo cual se siente desconectado del objetivo de la trama en donde son dos hermanas luchando por sus futuros–, yendo hasta Reino Unido para buscar la forma de terminar con la maldición que ha afectado a su familia por generaciones.
Y sería una aventura interesante, incluso más divertida (pese a que el humor proviene de la innegable química entre Bullock y Kidman) si fuera Kylie y Antonia, o si Kylie por lo menos mostrara algo de ingenio y no solo la ingenuidad que parece guiar cada uno de sus pasos (¿por qué confiarías en la primera persona que conoces en un bar en un país que nunca has visitado?) hasta terminar en un predecible e inevitable problema del cual Sally y Gilly deben rescatarla.
En mi opinión, la bondad debe llegar hasta donde comienza la inteligencia con estos personajes, no puedo creerme a una mujer joven que solo en pos de salvar al “amor de su vida” –del cual no sabemos nada porque Maridueña utiliza todos sus encantos para hacernos olvidar que realmente no tenemos idea de quién es o por qué debería importarnos– pone en riesgo la suya propia por impulsividad, y aquello parece ser el motor de todas sus decisiones.
En la búsqueda de dar un poco de picardía a la cinta, su villano se comunica a través de un libro de magia oscura, que al ser levantado por cualquier bruja exuda calor suficiente como para soltarlo de inmediato, así como visiones del pasado y de una locación específica donde el ritual debe realizarse si el antagonista ha de obtener lo que desea con los poderes de las brujas.
Esto debería lanzar a Sally como a Gillian en una carrera contrarreloj para hallar a Kylie, lo cual intentan, pero las conversaciones suelen durar minutos más de los necesarios y cada respuesta que buscan les hes prometida “por la mañana” en un transcurso de días que extienden la ansiedad de Sally. Mientras tanto la trama lucha por hacernos interesarnos por Gideon, Antonia y la tía Frances que aún se encuentran tras bastidores ignorando toda la acción al otro lado del mundo.
Para cuando llegamos al final de la cinta es un trabajo de memoria acordarnos de dónde empezamos: una Sally acongojada por el dolor del luto y las decisiones que la llevaron a cerrarse al amor, una Kylie guiada por la rebeldía de la edad, una Gillian cuya naturaleza impredecible la ha convertido en una bala perdida en la vida, pero con un corazón enorme. Y es entonces cuando debemos unir todos los hilos de la trama, que son muchos, y ordenarlos de forma que tengan sentido (ya que no se nos da de forma coherente) para justificar los saltos de tiempo y huecos que hemos saltado al entender de qué trata la cinta.
Solo queda decir que ‘Hechizos de Amor: La Magia Continúa’ significa para quien la vea lo que desee. No nos guía a un final con cierre de broche de oro, sino en un viaje de múltiples interpretaciones, momentos donde diferentes emociones toman el volante de los personajes y sus motivaciones, dejando de lado la lógica. Puede convertirse, como su predecesora, en una cinta de confort, la cual vemos con una buena taza de té y recordamos lo sencillo que puede ser el cine cuando solo queremos ver una historia de cuatro hermanas que buscan el amor en sus vidas.