Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
- 17/01/2026 00:00
La incertidumbre forma parte de la vida, es inevitable querer huir de ella, todos queremos certezas, o al menos saber que las cosas durarán un tiempo de cierta manera. Podemos tratar de aumentar el control pero lograr la certeza completa, el riesgo cero, el control absoluto, es imposible.
Los acontecimientos recientes desde la pandemia, la guerra, los cambios climáticos y los económico y sociales nos han demostrado y nos siguen demostrando que algo que debemos desarrollar es nuestra capacidad de resiliencia y de adaptabilidad a situaciones ambiguas e inciertas.
¿Qué puede ayudarnos, a convivir con la incertidumbre y hacernos más capaces de tolerarla?
Los seres humanos necesitamos tener respuestas para todo, y hasta a veces preferimos una respuesta dolorosa a una incierta. Cada vez que surja la incertidumbre recuerda que todavía no sabemos lo que va a pasar así que no tiene sentido convencernos ni de que todo va a ir mal ni de que todo va a ir bien, “no sabemos qué va a pasar” y que mientras no haya ninguna certeza, no tiene sentido suponer nada en ninguna dirección.
Puedes elegir entre dedicar tiempo a anticipar resultados negativos, gastando energía en forma inútil, porque hasta que no llegue el momento no sabes qué va a pasar y así decidir qué te conviene hacer. Entonces, mantente en el “aquí y ahora”, que es lo único que puedes hacer en este momento y continúa trabajando o buscando alternativas dentro de las cuales puedas moverte.
Existe una gran tendencia a anticipar el futuro, sobre todo lo potencialmente negativo, para intentar evitarlo pero no olvidemos que por cada “¿y si sí?”, existe un “¿y si no?” posible. Ponernos en lo malo anticipadamente no va a evitar sufrimiento si finalmente nuestros peores temores se cumplen, y si no sucede lo temido, habremos sufrido inútilmente.
Existen recursos que pueden ayudarte a convivir con la incertidumbre, la cual puede ser muy incómoda, y por lo tanto, aumentar nuestra tolerancia a la misma. Pregúntate: ¿qué puede ayudarte en este momento? Hacer actividades que te distraigan, buscar apoyo psicológico o social, hacer ejercicios de relajación, meditación, hacer deporte.
Nadie puede garantizarnos que siempre vamos a estar bien, para ello deberíamos casi ni salir de casa. Hay riesgos que vale asumir porque quizá el que no se arriesga, no pierde pero, ¿podría ganar? Intentar controlar todos los frentes en un tema nos lleva a la angustia y a percibir que siempre queda algo que se escapa a nuestro manejo a pesar de todos nuestros esfuerzos.
Deja de procrastinar y ponte en acción. Sal de modo víctima, queja y de la pregunta: ¿por qué a mi? Para pasar a ¿qué puedo hacer aquí?.
Soltar las expectativas y vivir.
Vale soñar, disfrutar del camino y soltar el resultado esperado, la vida puede sorprendernos. No hay forma de adivinar el futuro, salvo que decidamos hacer nada, en ese caso el futuro puede predecirse.
Vivir es arriesgarse y no hay aventura que más merezca la pena que vivir plenamente.
No te distraigas de tus sueños y metas!