La jefa de gabinete del MEF defiende la urgencia del proyecto de ley de sustancia económica. Explica cómo esta normativa busca modernizar el sistema fiscal...
- 12/04/2015 02:00
Antes de nombrar a la avenida más importante de la ciudad de México, Paseo de la Reforma se llamó Paseo de la Emperatriz o del Emperador en Honor a Maximiliano I de México, que reinó en el segundo imperio mexicano. Pero no fue hasta el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada que recibió el nombre de Reforma en honor al proceso de cambio que él mismo había promovido. Cristóbal Colón, La Diana Cazadora (única mujer representada en todo el paseo) y el indio Cuauhtémoc siguen contando la historia de México con un patriotismo inaudible.
Los 14 kilómetros de la avenida se pueden caminar con facilidad, entre fotografías, anécdotas y nuevos amigos que vas haciendo en el camino. Hasta se te olvida lo extensa que es la carretera y que está atiborrada por automóviles. Las ciclovías representan una opción ante el perenne tráfico.
A mitad de camino se encuentra el emblemático Ángel de la Independencia, ubicado a 25 metros de altura y construido sobre unas 2 mil 400 piedras, la escultura fue inaugurada para celebrar en 1910 el Centenario de la Independencia. ‘Para llegar hasta ahí, es necesario echarle ganas güeros’, dice una mujer de la localidad, haciendo referencia a la dificultad de cruzar la glorieta, que representa todo un desafío.
El paseo por la Reforma es necesario hacerlo con la cámara encendida y el lente preparado, ya que nunca sabes cuando te toparás con una manifestación, o con el sol despuntando en el sitio correcto para tomar la mejor fotografía de uno de sus grandes monumentos. Confirma que en el DF lo gigantesco es lo prioritario. Su historia es grande y está en todas partes, sus monumentos le ayudan a mantener viva su identidad, que a pesar del modernismo y lo cosmopolita que es, no deja de ser tan auténtica y vibrante como el tequila, el más popular de los aguardientes locales, y que compite con el mezcal.