Por Tierras Altas

La semana pasada me tomé un descanso, pues están mis padres dándonos una visitilla, así que aprovechamos y partimos para Chiriquí a reco...

La semana pasada me tomé un descanso, pues están mis padres dándonos una visitilla, así que aprovechamos y partimos para Chiriquí a recoger los últimos granos de café que quedaban por secar. Visitamos Boquete y entramos en un restaurante tranquilo que estaba antes de llegar a la feria, paramos sin más y ¡guau sorpresa!

Qué cosa más bonita, una decoración que invitaba, una música bajita pero extraordinaria. Jamás hablo de restaurantes de la capital por razones obvias, pero me doy el lujo de hablar de este puesto que está lejos y no parecerá nada más que una opinión personal.

El servicio estuvo por encima de la media del interior, pero como en todo el interior, atento pero lento, bastante más profesional de lo habitual por esos lares, el menú súper llamativo comparado con el resto del área, en fin, ¿un espejismo en el desierto? No. Era real. La comida estuvo superlativa, los postres casi perfectos, el café como tiene que ser, el vino a buenísima temperatura, en fin, un placer el haber comido en The Rock. Para ustedes que viajan, no dejen de visitar en Boquete este restaurant, de verdad merece la pena. No deben perdérselo, un gran chef dirige la cocina y hace las delicias de todos los que acuden. Eso sí, recuerden que están en el interior, el servicio es eficiente pero a ritmo interiorano.

Francamente desconocía el lugar y entrando fue que me enteré que el chef director era mi íntimo amigo Heiner, que me había hablado de un proyecto en Chiriquí, pero como que se me había borrado el tape y no recordaba, francamente se ve la mano profesional de un grandísimo chef en la concepción de los platos así como en su presentación final, mérito también el chef local que asimiló los conceptos y que los lleva a cabo exquisitamente. Francamente me sentí muy bien y estuve feliz porque por fin hallaba algo interesantísimo por Tierras Altas, el cual recomiendo.

En Volcán abrió un nuevo negocio en teoría destinado a la diversión de niños y adolescentes, pero dispone de un wine bar altamente interesante para adultos donde la comida no está mal y el sitio es casi perfecto por su buen servicio y buen ambiente, aunque algo ruidoso por tratarse de un lugar para niños.

Después del Banco Nacional hay un pequeño restaurante italiano llamado Il Forno, en donde la comida está realmente buena, eso sí, casera y sin complicaciones, buena pasta, buenas berenjenas, extraordinario pan casero y una buen pizza italiana. Buen provecho.

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