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- 16/02/2026 00:00
Si bien pensamos que la naturaleza es un ambiente en el que todavía queda mucho por descubrir, hay cosas que pueden ser invisibles a los ojos de muchas personas como lo puede ser la conexión entre la ecología y el feminismo que, en sí, se juntan en el ecofeminismo. Un concepto que puede parecer novedoso, sus raíces se remontan a la década de los años 1970.
Con el objetivo de adentrar al espectador en una visión más amplia en lo que se refiere a la reivindicación tanto de los derechos de la naturaleza como los de la mujer, el Centro Cultural de España Casa del Soldado presenta la exposición ‘La dimensión de lo invisible: Rastros ecofeministas del arte panameño’, la cual podrá visitarse de manera gratuita hasta el próximo 1 de abril.
Curada por Gladys Turner Bosso, la exposición se divide en cuatro núcleos: ‘Cuerpos de agua y comunidades’, ‘Pequeños artefactos críticos’, ‘Somos naturaleza’ y ‘Diálogo trasatlántico’. Los mismos están organizados en una muestra artística que busca brindar la apertura a las nuevas narrativas sobre los cuerpos, los territorios y sus interrelaciones desde la imaginación especulativa y la experimentación artística. Así mismo, tal como lo indica el nombre de la exposición, se busca imaginar y ensayar otros mundos posibles a través del arte, como lo estipula la profesora estadounidense Donna Haraway.
‘La dimensión de lo invisible’ reúne la obra de Bárbara Cartier, Ana Sofía Camarga, Donna Conlon, Sandra Eleta, Laura Fong Prosper, Enea Lebrun, Momo Magallón, Lezlie Milson, Pilar Moreno, y Isabel Pérez del Pulgar (España). Esta última fue incorporada como parte de la iniciativa Diálogo Transatlántico, la cual busca el cruce cultural con otras latitudes sin perder el anclaje de la experiencia local.
La directora del Centro Cultural Casa del Soldado Elena González aseguró en la inauguración de la muestra artística, la cual se llevó a cabo el pasado miércoles, que ‘La dimensión de lo invisible’ es parte de un proyecto en el que los 17 centros culturales – administrados por el Estado español - de diferentes capitales de América Latina quienes también inauguraron exposiciones relativas al ecofeminismo u otros tópicos similares.
En este sentido, Panamá era el último país que faltaba al momento de sumarse a este plan situado en los ejes de la cooperación exterior española como lo son la igualdad de género y los derechos humanos.
El montaje de la exposición además contó con la colaboración de las galerías Casa Sola, el Museo de Arte Contemporáneo y la galería Mateo Sariel, la cual prestó algunas piezas para la exhibición.
En una conversación con La Estrella de Panamá, Turner Bosso explicó que el ecofeminismo radica en la concepción de una mirada alternativa a todo aquello que forma parte del sistema imperante y hegemónico.
“Esta mirada tiene que ver con la necesidad de plantear que tanto las crisis ambientales como la visión extractivista y las desigualdades de género forman parte de un sistema hegemónico que se basa en la dominación del territorio, de los cuerpos, de las especies, de la Tierra y de los pueblos. Si bien es una visión que también se adentra en lo decolonial, está situado dentro del feminismo. La mujer está situada en un contexto social histórico y biológico que la ha situado en una posición que la vincula al tema del cuidado y de trabajar con un enfoque más inclusivo que apuesta por la apertura así como por el cese de cualquier tipo de abusos y dominaciones”, elaboró la curadora.
Dentro de la investigación que realizó para llevar a cabo este proyecto artístico realizado como parte de una iniciativa de la cooperación española que reúne a 17 curadoras de Iberoamérica y Guinea Ecuatorial, Turner Bosso colaboró en un libro relacionado a este proyecto – anterior al montaje de esta muestra artística - en el que también figura la obra de otras artistas como Vicky Suescun, Vanessa Orelli y Emily Sukhov, entre otras, que no aparecen en la muestra debido al espacio reducido de la sala de exposiciones.
“En la investigación que hice, yo traté de trazar una genealogía del tema así como del ecofeminismo que si bien se puede considerar nueva, realmente no lo es. En Panamá, ha tenido un perfil muy bajo. Por esto es que la muestra artística se llama “La dimensión de lo invisible”, y aquí examinamos los rastros que el ecofeminismo dejó en el arte panameño. Cuando hablamos de lo invisible, lo decimos así porque las artistas que participan de la muestra no son solamente ecofeministas, sino muchas cosas más. Tienen un amplio abanico de intereses y siempre han sido muy discretas con eso de etiquetarse con un solo tema. En realidad, el ecofeminismo forma parte de una de las tantas dimensiones que ellas tienen”, agregó Turner Bosso, al poner sobre la mesa la génesis de la exposición.
Dentro de los muchos ejemplos que cita está el de la artista y fotógrafa Sandra Eleta, a quien la curadora de la muestra cita como la propiciadora de una línea de sensibilidades nuevas hacia las comunidades y la Tierra.
“La forma que ella tiene de acercarse al protagonista de sus fotografías, es una mirada muy respetuosa, no exotizante y además ella se integra a la comunidad. Una experiencia similar a la de Enea Lebrun, quien más de dos décadas después ejerce una mirada caracterizada por una empatía hacia la comunidad. No es una mirada así como desde la perspectiva del foráneo o extranjero, sino alguien que se relaciona con ellos al punto que como Enea llega a vivir con ellos durante la cuarentena establecida por la pandemia”, relató la curadora de la exposición.
Otra obra interesante es la de la artista Bárbara Cartier, quien en una de sus esculturas presenta su visión relativa al tema de los cuidados y la maternidad.
“Lo maternal siempre ha tenido un bajo perfil y se le ha visto como una actividad poco productiva. Sin embargo, en esa actividad poco productiva descansa toda la sociedad en lo que se refiere a la crianza de un ser humano. La maternidad es una actividad muy demandante y lo que ha hecho Bárbara Cartier es situarla en el centro de la discusión social e incluso al centro de la vida artística y los espacios expositivos. Si tú te das cuenta, la obra de ella se basa en estos torsos y esas mamas, que han sido despojadas de la sexualidad. La obra también tiene que ver mucho con el soporte, examinando cómo la mujer es la que al final sostiene a la sociedad entera. Un rol que está oculto y que debe ser visibilizado”, consideró Turner Bosso en conversación con este diario.
Por su lado, la artista visual panameña radicada en Berlín (Alemania) Laura Fong Prosper presenta una pieza audiovisual – la cual corona el centro de la sala de exposiciones - reivindicando a la naturaleza además de la figura de la líder ambientalista hondureña Berta Cáceres, quien fue asesinada el 3 de marzo de 2016 por su activismo en favor del medio ambiente.
Si usted recorre la sala de exposiciones hasta el final se percatará de la conexión – adelantada por Turner Bosso – entre las series fotográficas de Sandra Eleta y Enea Lebrun. Con la intención de adentrarnos hacia esa conexión entre dos generaciones de artistas, La Estrella de Panamá conversó con Lebrun sobre los paralelismos de su obra con la de Eleta, quien realizó su serie fotógrafica en 1998 en el río Chagres donde habitan las comunidades indígenas emberá. La misma zona en la que Lebrun trabajó en una serie fotográfica similar Jenené, la cual fue presentada de manera preliminar en abril de 2022 en una exposición en la Alianza Francesa.
“Si bien es cierto que Sandra Eleta y yo hablamos desde dos épocas diferentes, lo hacemos desde un espacio en común por lo cual es posible que se establezca un diálogo (...) Las personas retratadas, tanto en el caso de Sandra como en el mío, son cómplices del mismo porque lo que se busca es retratar a las comunidades emberá que también están relacionadas con un río, que a su vez está involucrado en la operación global del Canal de Panamá”, ahondó Lebrun en su explicación.
Para la fotógrafa, el concepto del ecofeminismo es esencial a la hora de entender ciertos trabajos artísticos desde la óptica femenina y su relación con la defensa de la naturaleza.
“Así es como entiendo el ecofeminismo, el cual explica esa conexión consciente o inconsciente de la mujer con esa necesidad de defender los recursos naturales y a la Madre Tierra (...) Esta exposición es importante para entender un contexto en el que si bien hay avances como el reconoce como en Ecuador que el medio ambiente es sujeto de derechos, todavía queda mucho por hacer”, reflexionó Lebrun.