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- 01/08/2015 02:00
La lluviosa noche panameña ya invitaba a meterse en la cama, pero para ver televisión bien arropadito...Sin embargo, en un punto de la ciudad, diez valientes mujeres treintañeras se atrevían a poner en marcha otro plan. Su reunión mensual, una tradición para mantenerse en contacto como amigas y salir de la rutina de la semana, contaba con una invitada especial. ‘Brigit', una entrenadora sensual que hace volar la imaginación de hombres y mujeres durante su programa matutino diario en una emisora local.
Morena, con poco más de 1.67 de altura, se presentó con ropa deportiva (requisito para todas las presentes) y saludó como si fuera una amiguita de infancia. ¿Vinieron cómodas?, preguntó. Y todas enseñaron el uniforme de la noche: mallas ajustadas y ‘flats'. También se permiten tacones y es imprescindible enseñar la ropa interior, que para todos los efectos, en el curso, se lleva por fuera.
Sentadas en ronda, todas estaban listas para la primera lección.
¿Quiénes están casadas y quiénes solteras?.
-Yo casada
-Yo divorciada
-Separada y feliz, empezaron a enumerarse...
Entre todas, tres solteras, cuatro casadas y tres divorciadas, la combinación perfecta para atender todas las necesidades, que empezaron a verbalizarse cuando el vino y las mimosas soltó la lengua de la más calladas. Brigite empezó con una introducción inesperada.
‘El problema está en nuestra crianza y la que le damos a nuestros hijos varones. Les enseñamos a ser machos, pero a desear a la mujer con la que no hay que casarse. Y nosotras nos casamos con la fachada, no conversamos con el hombre con el que pretendemos pasar el resto de nuestras vidas. Cuando se pasa la pasión inicial, no hacemos nada por reavivarla y la monotonía la disfrazamos con tardes familiares, conversaciones sobre hijos. Chicos que al crecer dejan un vacío y ahí surgen los divorcios después de 30 años de matrimonio', relató la ‘entrenadora'. A sus 46 años de edad, 23 años de casada y dos hijos, Brigit se lo sabe todo.