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- 11/08/2021 00:00
En cada una de las carreras universitarias se dictan materias referidas a la ética. Pero, ¿dentro de la tecnología debemos debatir esto?
Con el avance de la instalación de las antenas 5G, la interconectividad va a ser un tema cotidiano. Esto va a traer avances como autos autónomos, drones que nos hagan el delivery, robots que hagan intervenciones quirúrgicas, y mucho más. De hecho, algunas de todas estas novedades ya están entre nosotros a modo de prueba.
Hoy la IA, como se conoce a la inteligencia artificial, ha tenido un giro muy fuerte con el desarrollo de redes neuronales. Esto ha permitido que la IA aprenda de forma autónoma, que vaya mejorando y que se vaya pareciendo cada vez a un cerebro humano. No estoy hablando del futuro. Esto pasa hoy. Si usamos el traductor de Google, este tiene algoritmos, y está basado en redes neuronales, por eso ya no son traducciones literales, sino que son expresiones e interpretaciones las que genera. Haciendo que se parezca mucho a como lo dijera una persona. Esto se consigue con muchos datos, miles y millones de datos.
Por eso las sociedades se deben a sí mismas el debate de cómo vamos a regular éticamente la IA.
Cuando hablamos de regular, no hablamos de cobrar impuesto o demás, me refiero a derechos o consecuencias que se pueden generar a partir de ser autónomos estos avances tecnológicos.
Imaginemos el caso de una impresora 3D que tenga IA, y que a partir de esta pueda ir mejorando o creando nuevas obras, y que cada una de estas nuevas obras las puedas proteger con una patente o derechos de autor; estos serían: ¿para el dueño de la impresora 3D o para el fabricante de la impresora 3D?
Claro, en algo así estamos hablando más de temas monetarios o activos. Ahora vamos a un ejemplo un poco más complejo.
Tenemos un auto autónomo, que va analizando con su IA todas las variables que se presentan mientras circula por la ciudad de Panamá, analizando las luces del semáforo, los autos a su alrededor, las personas; de repente el auto no frena, y cruza la vía España y atropella a una persona que estaba cruzando la calle. Esta muere.
¿Quién es el responsable? ¿El dueño del auto, que está sentado dentro del auto, pero que no conduce y tampoco puede detener al auto, o el fabricante?
Es un simple ejemplo, pero como sociedad debemos saber que el debate hay que darlo, ya que ese auto tiene sus propias reglas éticas –por las cuales fue configurada su IA para que tome sus propias decisiones–. Esta configuración y esta ética pueden no estar alineadas con nuestras sociedades, y ya está pasando el debate en Europa, donde las visiones éticas de los fabricantes franceses es muy diferente a la de los alemanes. No dejemos como sociedad que otros decidan éticamente por nosotros, debemos dar el debate.