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- 25/08/2026 16:43
La niña que alguna vez viajó desde el interior del país para conocer la Feria Internacional del Libro regresó años después convertida en escritora. Esta vez, Isidra Guevara no llegó únicamente para recorrer sus pasillos y descubrir nuevas historias, sino para presentar las obras en las que relata parte de su propio camino.
Artista plástica, escultora y ahora autora, Guevara conversó con La Estrella de Panamá sobre el proceso que la llevó a transformar sus experiencias, aprendizajes y heridas personales en libros que buscan motivar a otras personas a construir su propio destino.
Su primera incursión en la escritura nació como una especie de prueba antes de emprender un proyecto más complejo. Para comenzar, decidió abordar un terreno que conocía bien: los hábitos y la disciplina que le permitieron desarrollarse en el mundo artístico.
“Cuando vas a hacer algo, siempre lo tienes que hacer de la mejor manera y con los conocimientos que tienes en la mano”, expresó durante la entrevista, realizada en la Feria Internacional del Libro.
Para elaborar sus primeras obras, Guevara tomó como referencia Fuera de serie, del escritor canadiense Malcolm Gladwell, que popularizó la idea de que alcanzar un nivel destacado en una disciplina requiere aproximadamente 10.000 horas de práctica.
La autora sostiene que aplicó ese principio durante su formación como artista plástica. Ante la falta de recursos, decidió concentrarse en aquello que sí podía controlar: su esfuerzo, preparación y constancia.
“Dije: ‘Si no tengo los recursos, me voy a dedicar a dar lo mejor de mí’. En dos años había completado las 10.000 horas”, recordó.
Esa misma determinación la acompañó cuando decidió convertirse en escritora. Entendió que no bastaba con tener una historia para contar, sino que también debía prepararse, leer y ejercitar constantemente la escritura.
Sus libros dirigidos a niños fueron aprobados por el Ministerio de Educación, según explicó. A través de ellos, también desarrolla actividades en las que puede observar el potencial que surge cuando los menores comienzan a incorporar hábitos y a trabajar de manera constante en sus capacidades.
Una historia escrita desde la experiencia
En Patrones que transforman destinos, Guevara profundiza en el proceso personal que atravesó para convertirse en artista plástica. La obra aborda temas como las heridas del pasado, el perdón, la confianza propia y la necesidad de trabajar diariamente para acercarse a la persona que se desea ser.
El proyecto requirió alrededor de un año de escritura, otro de edición y, como ella misma subraya, una década de experiencias.
“Para mí era muy importante no hablar desde afuera, sino haberlo vivido”, afirmó.
Contar su historia implicó revisar momentos dolorosos y sostener conversaciones difíciles con su familia. En sus páginas relata lo que significó abandonar el interior del país sin una red de apoyo ni recursos suficientes, trabajar en casas de familia y esforzarse para ingresar a la universidad y cubrir sus propios gastos.
También reflexiona sobre las desventajas que enfrentan quienes crecen sin el capital cultural o social al que otras personas sí tienen acceso.
“Sé lo que es venir desde abajo, sin ese aporte cultural o social que a veces algunos tienen”, manifestó. Su historia, agregó, se asemeja a la de miles de panameños que migran hacia la capital y deben aprender a confiar en sí mismos mientras buscan un espacio y una oportunidad.
Frente a esas circunstancias, su mensaje se concentra en avanzar gradualmente, reconocer las posibilidades que aparecen en el camino y trabajar para aprovecharlas.
“Todo se puede poco a poco. Hay que agarrar las oportunidades e ir enfocándote hacia donde quieres llegar”, señaló.
Los libros que dejan huellas
La lectura ocupa un lugar central en la trayectoria de Guevara. Por eso también creó un planner pensado para registrar aquellas frases y enseñanzas que permanecen con el lector después de cerrar un libro.
La publicación incluye alrededor de 100 adhesivos relacionados con títulos recomendados y otros 100 para identificar las obras que cada persona haya leído, quiera descubrir o considere importantes en la construcción de su propio bagaje cultural.
“Vengo del interior, estudié en una escuela pública y los libros me cambiaron”, afirmó. Para la autora, la Feria Internacional del Libro representa precisamente un homenaje a esas obras que llegan a la vida de alguien y transforman su manera de comprender el mundo.
Al mirar hacia atrás, Guevara recuerda a aquella niña que llegó a la capital en uno de los buses provenientes del interior y se preguntó qué encontraría en una feria dedicada a la literatura. Hoy se reconoce como parte de ese mismo espacio que alguna vez contempló desde la distancia.
“Ahora miro atrás y digo: ‘Guau’. Muchos panameños vienen hoy del interior en esos mismos busitos en los que una vez vine yo”, expresó.
Su presencia como autora se convierte así en la confirmación de una idea que atraviesa sus obras: alcanzar una meta requiere fe, preparación y perseverancia, pero también la valentía de identificar las oportunidades y trabajar en ellas.
“Hay que creer en uno mismo, dar lo mejor y prepararse. Las oportunidades hay que agarrarlas y trabajarlas”, concluyó.