El jugador panameño analiza el séptimo lugar de Panamá en el Mundial de Flag Football y detalla el proceso clasificatorio hacia Los Ángeles 2028
- 06/09/2026 00:00
En algún momento les he comentado que el mercado académico del anime y manga es pequeño, nos conocemos si no todos, la mayoría de los que habitamos en él. Pero es así en casi todo lo relacionado con los estudios japoneses, somos siete u ocho gatos, no cuatro, un poquito más. En mi caso porque realicé los estudios superiores conozco a muchos residentes en el territorio español —para que los amigos catalanes no se enojen—, mientras que en Argentina, México o Colombia siempre terminas conociendo a unos cuantos más por encargo o porque tal se enteró que venía y le pasó tu contacto.
Con el colega —Japonólogo y profesor— Florentino Rodao he tenido el gusto de mantener una buena amistad desde los pocos días que estuvo en Panamá y que aprovechamos para llevarle a conocer lo que el tiempo nos permitía, relación que hemos mantenido en la distancia con altos y bajos como es lógico. Florentino «Tino» Rodao es profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid. En el año 2018 ofreció dos conferencias en nuestro país, con el auspicio de la Fundación Japón Madrid y la Embajada del Japón en Panamá.
Recientemente volví a releer su libro «La soledad del país vulnerable, Japón desde 1945.» (Crítica, 2019) y me di cuenta, en ese instante, que nunca les había dicho nada sobre este magnífico libro. Tal vez por la ruta que siguen todos los libros en casa se me pasó, como es habitual lo leí, se lo pasé a mi madre, ella a mi hermana y de regreso a nuestro librero. Para cuando regresó ya habían más libros que leer y artículos que escribir. Hace unos pocos días mientras reordenaba el librero, decidí que quería decirles algo sobre La soledad del país vulnerable y por tanto lo que Tino nos enseña.
Con este libro Tino inicia el periplo en el Japón de la post guerra en 1945, alejado de lo que fue su primer libro que tocaba las raíces hispanas y al Imperio del sol naciente en «Franco y el imperio japonés.» (Plaza & Janés, 2002).
El título escogido no podría ser mejor, resalta en él la soledad enfrentada ante la pérdida de la guerra que el imperio japonés llevó a cabo contra tantos países bajo su tristemente famosa Dai-to-a Kyoeiken —Esfera de Co-prosperidad de la Gran Asia Oriental—. Japón termina solo y repudiado por muchos países de Asia, salvado y a su vez aislado por los mares que le rodean, atrapado con más de cuatrocientos volcanes, constantes terremotos, temporadas de tifones y tsunamis. Su población es pues, vulnerable a los designios de la madre naturaleza que a veces se ensaña con eventos devastadores como la tríada mortal de 2011.
El terremoto causó un tsunami que arrasó con más de cien poblados y dejó más de dieciocho mil personas muertas o desaparecidas y como si fuera poco la fuerza de las olas elevó la catástrofe al golpear la Planta Nuclear de Fukushima que causó las explosiones de los reactores que atemorizó al mundo entero.
La forma y prosa con la que está escrito el Libro nos hizo recordar la novela Nippon Chinbotsu —Japón se hunde— de Sakyo Komatsu, precisamente porque para Tino, quien pasó mucho tiempo en Japón como estudiante e investigador, opina que todos estos ‘desastres’ han moldeado la psique de los japoneses de tal modo que pueden superar en buena parte las desgracias, sean personales o globales. Siempre se levantan y siguen de manera optimista y consideran que lo único inmutable es la muerte, «es posible hundirse, pero también recuperarse».
Dividido en lo que considero doce capítulos, el libro se mueve entre la derrota en la guerra, la ocupación del país por los norteamericanos y su Comando Supremo de las Potencias Aliadas —SCAP, por sus siglas en inglés—. La prosperidad que vino y se fue con la burbuja de 1980 y las crisis de cierre de siglo. Florentino nos lleva de la mano por más de setenta años en una montaña rusa de subidas y bajadas, las reinvenciones de Japón a nivel nacional e internacional y por supuesto, eventos que se quedaron grabados en la mente de sus ciudadanos y el resto del mundo, como el ataque terrorista con gas sarín del metro de Tokio en 1995, por parte del culto Aum Shinrikyo.
En las casi quinientas páginas se nos muestra un Japón que muchos no hemos vislumbrado y muchas veces directamente desconocido. Capta el interés de modo intenso con tal atención y gusto que nos cuesta detenernos: una página más y a dormir... y terminamos cerrándolo a las tres de la madrugada, porque total dos horas de sueño no están del todo mal.
Su terrible y excelente lectura es recomendable para todos los que deseen conocer y comprender un poco mejor al Japón actual, por lo menos hasta 2019 cuando fue publicado. Subraya los eventos pasados que hoy podrían ser idénticos, pues con solo cambiarles el nombre quedarían actualizados. Este libro es como Tino, explicativo, formalísimo cuando es necesario, coloquial justo a tiempo y si tuviese que quedarme con un solo capítulo, sería el cuarto «Fukushima y la cultura del desastre», en especial porque de forma sucinta Florentino nos aclara cómo una creencia que se considera primitiva cual es el Sintoísmo, de muchas maneras permeó la psique de los ciudadanos hacia el cuidado de su entorno: «Su moral era de coexistencia, obligaba a una actitud de cuidado hacia el mundo natural porque era necesario calmar a los “kami” —alma, dios, deidad— para evitar desastres».
Rolando José Rodríguez De León es Doctor en Comunicación Audiovisual y Vicedecano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Panamá.