La noche que Panamá vivió otro carnaval

PANAMÁ. Doce micrófonos y un escenario vacío, esperan pacientes bajo una luz tenue, mientras el público del Teatro Nacional se ubica en...

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PANAMÁ. Doce micrófonos y un escenario vacío, esperan pacientes bajo una luz tenue, mientras el público del Teatro Nacional se ubica en sus asientos. En silencio, se ven filas de personas que llegan en busca de su lugar casi a los pies de los protagonistas.

Si se escucha bien, se percibe un sonido extraño en el ambiente. Una tonalidad distinta predomina en el aire. Esto se debe a que la murga uruguaya “Agarrate Catalina”, presentará un show típico del carnaval de su país por primera vez en Panamá.

Los compatriotas que residen aquí, no fueron indiferentes al acontecimiento y se acercaron emocionados.

Para los panameños, es una noche distinta en el teatro. Un show de humor irónico, directo y cómico, espera para saltar al escenario.

Un coro compuesto por 11 hombres y dos mujeres, cantará, actuará y expondrá cómo se vive el carnaval de febrero en Uruguay, al ritmo de una percusión compuesta por tres hombres que un bombo, platillos y redoblante.

De repente, las luces doradas del teatro comienzan a dormirse. Los ojos desde los asientos apuntan a un mismo lugar.

El alcalde de Panamá, Bosco Ricardo Vallarino, sale de la oscuridad y toma un micrófono en un costado del escenario. Con la única luz apuntándolo, da unas palabras presentando lo que está por venir, y prosigue a cederle el lugar al embajador de Uruguay, Lic. Francisco Purificatti, quien cerró la presentación de del show, que es a beneficio de la escuela 'República Oriental del Uruguay' de Colón y otra de éste Municipio.

Entre los aplausos, unos que disparan nostalgia y otros descargan incertidumbre, el director de Agarrate Catalina, Yamandú Cardozo, toma la palabra y explica los puntos claves de la presentación; lo que se verá y lo que se sentirá.

LUCES, CÁMARAS, ACCIÓN

Minutos después, una persona sale disfrazada de abuelo y se para en el medio del escenario humeante. Con una voz fuerte y afinada, Freddy 'Zurdo' Bessio, uno de los mejores cantores del carnaval uruguayo, entona lo que da comienzo al espectáculo.

Entre el humo gris que disparan las máquinas, 16 abuelos y abuelas más salen a la luz, tres toman los instrumentos y 14 se hacen con los micrófonos, cada uno con un lugar específico, debido a que la murga está compuesta por distintos coros. Éstos se llaman 'cuerda de primos', 'cuerda de sobreprimos' y 'cuerda de segundos', por el distinto registro de las voces.

MELANCOLÍA A FLOR DE PIEL

El espectáculo denominado “El viaje”, envía mensajes sobre la sociedad, la religión y para la reflexión, disimulados en un traje de comedia teatral, que dispara las risas de los panameños y uruguayos.

Detrás de una bandera del país extranjero, colgada de unos de los palcos del primer nivel, se ven brillar los ojos de una mujer emocionada, que entona melancólica cada letra que sale de los murguistas durante una canción que habla de Montevideo, capital del país sudamericano y cuna del carnaval.

Muy distinto a la celebración que se acostumbra en nuestro país, el carnaval uruguayo se expande durante 45 días, donde distintos conjuntos realizan manifestaciones culturales y humorísticas en un campeonato. Además, cada uno de los 'tablados', como se denomina al escenario, son colmados por los uruguayos como una de las costumbres más genuinas del país.

En el Teatro Nacional, Agarrate Catalina continúa con el show, esta vez disfrazados de maestras. En lo que fue el pico más alto de la noche, una escena entre la profesora y un niño llamado Milton, se roba los aplausos, risas y ovaciones de pie, de una sala casi llena.

Mezclados entre la gente, un grupo de periodistas uruguayos disfrutan del inédito espectáculo. Entre cada cuplé, como se llama a las ‘canciones’, se encienden las luces de las cámaras y comienzan a grabar, disimulando cierta emoción, lo que días después se verá en Uruguay.

Cerrando el espectáculo, la murga se marcha entonando una despedida al mejor estilo uruguayo, entre luces de colores, humo y una armonía de voces, erizando de emoción a cada uno de sus compatriotas y maravillando a los panameños.

Para culminar con una noche de intercambio de culturas, la murga de Calle Arriba de Las Tablas acompañada del Grupo Folklórico del Municipio de Panamá, llena el escenario de alegría y baile, al ritmo de los instrumentos de viento y de la reina de Las Tablas 2010, Mileydis Vargas González.

Después de casi dos horas de intercambio cultural, se cerró el telón mientras integrantes de Agarrate Catalina, el Grupo Folkórico, y gente del público, bailaban en el escenario al sonido de las trompetas, que fueron desapareciendo lentamente detrás de lo que hoy se convirtió en un tablado.

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