La nueva estampa del hombre: menos machista y más comprometido

  • 18/11/2019 00:00
En la sociedad moderna han cambiado muchas cosas, entre ellas las formas de comportamiento. De acuerdo con especialistas, las nuevas generaciones han desplazado antiguas costumbres y hoy buscan la igualdad de género

Hace muchos años el hombre era el único que se encargaba de proveer a la familia, en cambio la mujer era la que realizaba los trabajos del hogar. Las características históricamente reflejaban las diferencias de género que con el tiempo se han ido desvaneciendo.

A lo largo del trayecto, específicamente en el último siglo, se ha observado un cambio de ideología con respecto a la igualdad. Esta transformación ha dejado atrás viejas creencias, en las cuales los varones sólo podían desempeñar tareas específicas. La sociedad ha evolucionado, ahora se ejercen roles a la par en cualquier ámbito.

Experiencias

“Todas las personas tenemos los mismos derechos, oportunidades y capacidades”, afirma Alejandro Ortiz, quien nos comparte su óptica sobre este tema.

Para él, en casa se necesita un esfuerzo arduo que no solo involucre a la mujer. “Es excelente que un padre ayude en el quehacer y cuide a su hijo. Considero que no solo está bien, sino que es obligatorio”.

Ortiz dice que no deja que su esposa lo “regañe”: “siempre lavo los platos antes (risas)”. Dejando a un lado la jocosidad, el argentino de 48 años de edad y quien reside desde hace 19 en Panamá, señala que ambos dividen sus asignaciones porque trabajan. “El matrimonio es una sociedad, por eso siempre le digo a mi cónyuge que si los platos están sucios, los lavo porque también es mi casa”.

En su faceta como padre cuenta que le dedica tiempo a su hijo tanto como le sea posible. “Me gusta disfrutar de cada etapa. Le inculco valores, pero no solo de palabra, también le doy el ejemplo”.

Eduardo Dutary, de 35 años, coincide con Ortiz en que las tareas deben ser por igual en el hogar. “Hace menos de un año me convertí en papá. Le cambio los pañales a mi bebé y ayudo a mi esposa en todas las tareas. Cuidar a un niño no es cuestión de uno, sino de dos”.

Transformaciones

La psicóloga Marine Peyronnet destaca que la sociedad está cambiando y las tareas de la crianza se están compartiendo más. “La coparentalidad es de ambos y cada vez se está reforzando los beneficios de la presencia del padre en la formación o las dificultades del desarrollo del niño por la ausencia del papá y la sobrecarga de la madre”.

La especialista menciona que algunas costumbres se han dejado atrás, pero una actitud que persiste en Panamá es el machismo. “Los movimientos que promueven la igualdad de derechos han hecho que la sociedad adopte nuevas medidas sociales, políticas y económicas. Todavía falta mucho por hacer, pero a medida que se siga responsabilizando al padre desde el embarazo y se eduque para una participación más equitativa, van a seguir surgiendo resultados positivos”, sostiene.

Ortiz comparte que creció en un hogar machista y decidió romper con este patrón para que esto no le perjudique a él ni a su familia. “Mi padre era machista y veía cómo trataba a mi madre, y sabía que esto no era lo que quería para mi esposa, no tenía que ser como él. Para evitar estos comportamientos, lo mejor es revisar nuestras actitudes”, apunta y a la vez agrega que para poder cortar con este ciclo se debe “ bajar del pedestal, dejar de dominar a los demás por considerarlo inferior, no imponer la voluntad ante los demás”, precisa.

Peyronnet refuerza que la igualdad de género es más evidente en la actualidad, “cada vez es más común ver a los padres llevando a los hijos a consultas médicas y otras actividades”.

“Esta generación de hombres está menos encerrada en el rol de solo ser el proveedor, ya que la economía está siendo cargada por ambos. Por eso, la crianza termina siendo responsabilidad de dos. Hay que derribar estereotipos y mensajes como 'pegas como una niña', 'lloras como niña', siempre usando el género femenino para descalificar o el masculino para empoderar”, manifiesta.

La profesional propone fortalecer la educación en el hogar, en la escuela y abrir debates de igualdad de derechos para todos.

Retos

El sociólogo José Lasso se refiere al trabajo doméstico como una labor compartida, aunque considera que hace falta trabajar en este aspecto.

“Hoy se tiene la idea errónea de que cuando un hombre realiza los quehaceres del hogar o atiende a sus hijos se entiende como si estuviera cooperando, o espera felicitaciones por una labor que también le corresponde. Debemos ir superando esa idea de que los varones 'cooperan' en casa”, puntualiza.

Lasso indica que todavía existe en los imaginarios de hombres y mujeres “ modelos de comportamientos machistas como si fueran normales”.

“Debe entenderse que la concepción de las masculinidades pasadas son hoy reemplazadas por las nuevas, donde los hombres entienden que las funciones de parejas se dan en un marco de igualdad. No debería existir diferencias de roles con respecto a la convivencia entre ambos”, expresa.

El sociólogo concluye que el desafío principal es lograr la plena igualdad en las relaciones entre hombres y mujeres. “Esto tiene que llegar a todos los sectores de la vida cotidiana. En la política, el deporte, la cultura y el hogar”.

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