Panamá Jazz Festival: la esencia del 'jazz' a través de las venas panameñas

Actualizado
  • 11/01/2021 00:00
Creado
  • 11/01/2021 00:00
Desde 2003, el festival más destacado del 'jazz' en el istmo se ha convertido en insignia de la cultura; atrae a público local e internacional y brinda una plataforma de educación y capacitación para profesionales

En su décimo octavo aniversario, el encuentro de músicos y profesionales del jazz sigue posicionándose como uno de los mayores atractivos en la industria cultural y musical del país. Pese a la pandemia, este arranca hoy en una primera versión digital donde los asistentes podrán formar parte de una agenda educativa y con presentaciones exclusivas de exponentes del género reconocidos alrededor del mundo.

Desde 2003 el festival ha albergado a cientos de artistas nacionales e internacionales.

Esta edición contará con figuras como el cuarteto de Wayne Shorter, Erika Ender, Danilo Pérez, Rubén Blades, Kurt Elling, Terri Lyne Carrington, John Patitucci, Joe Lovano, Cyrus Chestnut, Judi Silvano, Patricia Zárate Pérez, Nikki Campbell, Grupo Afrodisiaco, Farayi Malek, Nedelka Prescod, Luz Acosta, Carlos Campos, Luis Carlos Pérez, Paolo Damiani y Faris Ishaq. Además continuará con la tradición de ser un homenaje a la vida y labor de líderes del jazz panameño en el país y en el exterior.

Desde hoy y hasta el 23 de enero, fechas en las que se desarrollará el evento cultural, se hará homenaje a la vida y labor de la cantante de jazz panameña radicada en Nueva York, Enid Lowe (1935), también conocida como 'la Sarah Vaughn de Panamá' y a su esposo, el músico de jazz y compositor panameño, Gene Jefferon (1931) quien trabajó con artistas destacados del género.

El impacto del Panamá Jazz Festival ha sido en gran manera positivo para el desarrollo musical y cultural de la escena panameña, dejando en alto la pasión de los músicos nacionales –de cualquier edad y entorno– por expandir el conocimiento de la población acerca de la historia de nuestros ritmos. De esta manera, el festival se convirtió en un brazo de ayuda para la labor que realiza la Fundación Danilo Pérez, fundada en 2005 y que ha ayudado a cientos de jóvenes y adultos a expandir su portafolio académico y profesional en Panamá y el extranjero.

“El festival ha brindado oportunidades a los estudiantes para eventos educativos, oportunidades universitarias, becas, conocimientos y experiencias con artistas de gran trayectoria internacional”, comentó a La Estrella de Panamá, Adelia Duarte, administradora de la fundación. “Esta se ha convertido en una actividad que cuenta con gran anticipación por parte de la población panameña y que resuena como un espacio sano y divertido con enfoque familiar y cultural”.

Promoviendo arte y cultura

De acuerdo con Duarte, la fundación prepara a los jóvenes estudiantes que asistirán a las audiciones para acceder a universidades de música en el exterior y los moviliza a clases magistrales, presentaciones y cursos especializados dentro del evento.

“A través de los años del festival hemos contado con la asistencia de más de 400 jóvenes voluntarios”, indicó Duarte, “este ejercicio permite que adopten al festival como una oportunidad de crecimiento profesional y una experiencia única de conexión con otros artistas alrededor del mundo”.

El papel que ha desarrollado el Panamá Jazz Festival en sus casi 20 años ha facilitado el proceso de adaptación de los estudiantes de la Fundación en el estudio de la historia musical intrínseca en la historia panameña, lo que para Duarte, “ha aumentado el interés de los jóvenes en aprender de la historia e influencia de artistas panameños en el jazz local y global”.

Jefferson también fue saxofonista tenor en la orquesta del legendario cantante puertorriqueño Tito Rodríguez.

Con la visión de integrar y facilitar el acceso a la educación musical para todos los panameños, la fundación y el festival se han concretado como herramientas de promoción cultural y artística, que trabajan en conjunto para representar lo mejor del sector musical nacional como parte del plan “para posicionar a Panamá como un 'hub' de educación musical en la región”.

Durante la pandemia, la fundación ha fortalecido su eje educativo, promoviendo la educación virtual y la asistencia al Panamá Jazz Festival en jóvenes desde los 11 años hasta adultos mayores de la tercera edad. El planeamiento educativo fue modificado para aumentar la conectividad de los estudiantes y que pudieran continuar sus estudios de manera ininterrumpida desde el pasado abril, “ahora contamos con estudiantes de Chiriquí y Bocas del Toro por primera vez”, indicó Duarte.

El estímulo a través de la educación

“El Panamá Jazz Festival enriquece la educación en Panamá; en las dos semanas que se presentará este año, se tendrá un horario con diversas clases centradas en temas de conocimiento musical internacional”, comentó a este diario el saxofonista y profesor de programas educativos de la Fundación Danilo Pérez, Luis Carlos Pérez, “será un espacio donde habrá oportunidad de intercambio entre artistas dentro de los jams sessions virtuales y conciertos”.

Con más de 150 estudiantes, la fundación tiene expectativas altas con respecto a la asistencia juvenil al festival. “Este es un buen año para atraer a las nuevas generaciones al terreno musical, que es parte de nuestra identidad nacional y ha sido transformada globalmente por nuestro propios músicos”, enfatizó Duarte.

Con pasión y esfuerzo

No solo la educación es parte del enfoque del Panamá Jazz Festival, sino también dar luz a la labor titánica de múltiples artistas y apasionados del género del jazz que lograron hacerlo parte de la historia panameña.

Según la 'dama del jazz', Idania Dowman, el impacto del festival tuvo el “gran resultado” de “quitar un tabú de que al conocer mucho sobre una corriente musical como el jazz, te volvía automáticamente 'chombo', desprestigiando el origen de este género, que es totalmente de la cultura afrodescendiente”.

“Lo que Danilo logró fue dar un mensaje firme de que la música no tiene fronteras ni barreras sociales, políticas, religiosas, de sexo ni educación, sino que va atada a quienes somos y nuestras raíces”, indicó, “además, el jazz nace de contar historias a través del ritmo y las diversas melodías que se interconectan entre sí”.

Pese a que la versión 2021 del festival será virtual, Dowman considera que “será una nueva oportunidad para llegar a más fronteras alrededor del mundo” y dar mayor espacio a los jóvenes que “tienen hambre y sed por descubrir qué corriente del jazz les apasiona, descubrir si deben ejecutarlo en voz o instrumento, e incluso en composición musical, con apoyo de las herramientas dentro del evento”.

Dowman indicó que el Panamá Jazz Festival ha servido como una “plataforma desde la cual el jazz ha tomado alas y se ha destacado como una fuente de conocimiento histórico para la población, para que conozcan los productos que han salido de manos panameñas, creados con fusiones de jazz y diversos géneros, haciendo mucha más rica la música nacional”.

Panamá Jazz Festival: la esencia del 'jazz' a través de las venas panameñas

Por su parte, Pérez expresó la importancia de la labor del festival, siendo él un producto de la parte educativa del evento: “En la actualidad siguen llegando escuelas internacionales donde los jóvenes panameños ven una puerta para dedicarse a la música de forma profesional. La música es una herramienta primordial en el cambio social y el desarrollo humano, por lo que ser parte del festival ha sido una forma de contribuir a crear un mejor país para las nuevas generaciones”.

Así mismo, Dowman enfatizó su sentir hacia el evento musical y de cultura, en el que “ha sido un honor ser parte de un engranaje que lo hace posible. Estoy satisfecha de saber que he sido huella y herramienta para que las generaciones puedan ver lo rico y hermoso que es la música y su corriente enaltecida del jazz”.

Para triunfar en el jazz –y en la música en general–, Dowman instó a los jóvenes y a quien desee seguir esta ruta profesional a “creer en lo que hace, considerar que su satisfacción primaria debe ser la satisfacción del público a través de su trabajo duro para crear música de alta calidad y valorar al público; además, atreverse a innovar, no a imitar, en eso no se hace tributo sino se falta el respeto, mientras que la innovación es aportación a la música”.

Con ansias de iniciar el recorrido del décimo octavo Panamá Jazz Festival, la artista con más de 25 años de trayectoria, expresó: “El festival tiene una función extraordinaria, en la que el valor y el esfuerzo se unen con la pasión y dan lugar a proyectos especiales como este, que podrá dar luces de progreso formativo, educativo y de desarrollo sociocultural al país por muchas generaciones”.

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