Santa Claus a nivel profesional

PANAMÁ. La calle está dura. Inclusive para Santa. Así lo puede corroborar Ramón Mejía Káiser, quien por más de treinta años se ha desemp...

PANAMÁ. La calle está dura. Inclusive para Santa. Así lo puede corroborar Ramón Mejía Káiser, quien por más de treinta años se ha desempeñado como Santa Claus profesional, apareciendo no solamente en eventos públicos y privados, sino también en comerciales de televisión.

Conocido como el ‘Santa Claus chiricano’, Káiser estaciona su pick up polvoriento en uno de los estacionamientos de la Cinta Costera, al lado de un remolque que sirve como puesto de vigilancia del Servicio de Protección Institucional (SPI). El hombre regordete salta del vehículo vestido con una camiseta blanca, sobre la que se acomodará posteriormente el abrigo rojo y el cinturón negro. Luego se ajustará un gorro navideño sobre su cobriza melena. Su robusta contextura, su profusa barba y sus ojos azules completan la ilusión. Es Santa. O al menos fue así para las decena de niños que se tomaron fotos con él en la Cinta Costera durante las pasadas dos semanas.

El ex empleado de Romero y Super Barú, dos cadenas de supermercados rivales en la provincia de Chiriquí, su tierra natal, saca una libreta de uno de sus bolsillos. En ella se encuentran anotados los días de la semana y las ganancias que obtuvo en cada fecha al cobrar un dólar por fotografía. ‘Lunes: lluvia, martes: vómito’, se puede leer en la minúscula hoja de papel. Explica que la semana empezó mal por los trastornos climáticos que han azotado al Istmo recientemente y por algo que comió y le cayó mal.

‘Miércoles: 37 dólares, Jueves: 50 dólares’. A pesar de que los siguientes días le fue mejor, Kayser se lamenta. Uno de los lámparas que alumbra la zona donde se encuentra estacionado el ‘Alcalde Móvil’ no funciona, por lo que las familias que pasan en los automóviles o caminando por la vereda no se percatan de su presencia. Es un mal negocio para él, sobre todo si se toma en cuenta que tuvo que desembolsar 260 dólares en la Alcaldía de Panamá para ubicar en el área un macizo trineo de metal que el mismo forjó con ayuda de su compadre.

EL COSTO SOCIAL DE SER ‘SAN NICOLÁS’

Además de las dificultades inherentes a toda profesión, en especial si se trata de una que sólo es posible desempeñar cuando se acercan las pascuas, el hecho de parecerse a Papá Noel ha provocado que Káiser sea objeto de toda clase de burlas. Cuando era propietario de un negocio de comida rápida frente al registro público, sus clientes se quejaban por su profusa barba, por lo que se limitaba a atender la caja registadora. ‘Nadie sabe que me lavo la barba y el cabello hasta dos veces al día’, comenta quien de enero a noviembre dedica todo su tiempo a atender un vivero de plantas ornamentales y medicinales ubicado en la provincia de Chiriquí.

‘¡Hey, bin Laden!’ o ‘¿cuántos piojos tendrá ese hombre en la barba?’ son algunos de los insultos que ha tenido que padecer en la calle, incluso en algunas oportunidades en las que ha estado acompañado por sus hijos. Son este tipo de circunstancias las que le han hecho pensar en cortarse el cabello y la barba y abandonar el negocio.

Si bien los comerciales de televisión en los que ha participado le han permitido gozar de cierto grado de reconocimiento, también lo han forzado a mantener una comportamiento intachable cuando se encuentra en público, especialmente si hay niños cerca. ‘Desde hace 21 años no me ven con un trago en la calle’, proclama quien también dejó el vicio de fumar.

Kayser, quien hoy en día cuenta con 48 años de edad, afirma que durante estas fechas se debe exaltar más la figura de Jesús, la cual a veces es opacada por la de Santa Claus. ‘Yo solamente soy un abanderado en esto’, comenta.

Al despedimos de Káiser, le preguntamos: ‘¿Trabajará en Navidad?’. ‘Sí, alrededor del mundo’, bromea el ‘Santa chiricano’ sentado sobre su trineo de casi 600 libras apostado sobre la hierba en la Cinta Costera.

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