Panamá defiende ante China fallo sobre el Canal y la separación de poderes, exigiendo respeto a su soberanía y Constitución ante la OEA
- 05/12/2008 01:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️P ara Clara, la vida es injusta. Las mujeres que pasan los 40 ya son consideradas viejas, mientras los hombres se cotizan. “Pero, la realidad es que en esta edad es cuando nosotras sabemos lo que queremos y ellos tardan en alcanzarlo”, confiesa sonriendo.
Disfrutar del sexo no tiene que ver con los años que se tengan. El calendario no es una limitante para gozar y tener placer, incluso cuando las huellas del tiempo son evidentes, asegura el psicólogo Eduardo Maggio.
La mujeres deberían estar claras del tremendo potencial que esta etapa de su vida les brinda. “Es una ventaja sobre todo si se tiene una pareja estable, porque es cuando se alcanza la plenitud en todos los ámbitos y si hay amor pueden vivir una experiencia que derriba los mitos que las margina en su sexualidad”.
A esta edad por lo general, los hombres y las mujeres han llegado a cumplir sus metas profesionales, sus hijos están crecidos, ya no tienen el temor de un embarazo, disfrutan de más libertad y de tiempo libre para compartir una vida de pareja casi autónoma y activa, sin interferencia de los niños.
Si bien se experimentan cambios físicos y hormonales, una mujer de 40 ó 50 no tiene porqué vivir una sexualidad distinta a otra de la mitad de su edad.
Lo fundamental, sentencia Maggio, es que no tenga miedo de vivirla, de pedir lo que quiere, de decir lo que le gusta o no y expresarse sin tapujo alguno.
En el caso de los hombres, es diferente. A partir de los 30 empieza una disminución en su rendimiento sexual, que se acentúa con los años, sobre todo en los 60.
No obstante, la ciencia los ayuda. Con el descubrimiento de medicamentos para combatir la disfunción sexual, éstos encuentran una alternativa viable para mantenerse activos y con una función sexual satisfactoria.
Todo esto es parte natural del envejecimiento del ser humano y no debe ser motivo de depresión para ninguno de los dos, llegado el momento.
Así como el amor cambia, cambian las funciones sexuales y se trata de que no se agraven por aspectos psicológicos o tensiones.
En los 40 y más, la mujer debe entender que el hombre necesita más tiempo y estímulos para lograr una buena erección.
Es lógico que el organismo reaccione con menor rapidez que durante la juventud. Ocurre con funciones sencillas como caminar, pensar, inclinarse, ver e incluso escuchar.
La degradación de los sentidos y del cuerpo, es una cosa, pero una convivencia prolongada y en armonía, compensa todo escollo con amor, comprensión y actitud positiva.
La pareja debe superar sus sentimientos de temor, de duda y de insatisfacción. Ahora más que nunca es vital comunicarse para hacer de esta etapa la mejor de sus vidas, la de la cosecha, la del disfrute.
Si bien entre los 40 y 50 un hombre puede realizar el acto sexual una vez por semana y más adelante, de manera más espaciada, no implica que la llama se apague.
Lo que se pierde en frecuencia se puede ganar en intensidad en este renacimiento sexual.