Supervivencia de los negocios familiares

Actualizado
  • 30/01/2021 00:00
Creado
  • 30/01/2021 00:00
Una empresa familiar es aquella cuya administración y propiedad están en poder de una o más familias, y en la cual las interacciones entre los miembros de la familia y la empresa de la que son propietarios no son identificadas, analizadas ni formalizadas
Ningún empresario piensa en dañar su negocio o las relaciones familiares.

“Solo hay un bien: el conocimiento. Solo hay un mal: la ignorancia”.

Si ya eres dueño de tu empresa familiar, quizás en un principio no la hayas iniciado con una idea clara hacia el futuro; sin embargo, en la medida en que se consolida y rinde frutos, habrás ido sintiendo la necesidad de que crezca y esos frutos alcancen a tu familia (esposa, hijos, nietos, hermanos, sobrinos). Habrás soñado con tener una empresa que abarque un gran porcentaje del mercado, que pueda ofrecer más y mejores productos, y por qué no, que logre incursionar en mercados distintos del que elegiste para comenzar; y que todo esto perdure en las generaciones por venir.

A esto me refiero cuando hablo de una empresa familiar que trasciende a ser una familia empresaria. Para una mejor comprensión del proceso, debemos comenzar por establecer ambos conceptos.

Aunque parezca un juego de palabras, estas dos nociones tienen significados y consecuencias para el negocio muy diferentes.

Una empresa familiar es aquella cuya administración y propiedad están en poder de una o más familias, y en la cual las interacciones entre los miembros de la familia y la empresa de la que son propietarios no son identificadas, analizadas ni formalizadas. En este modelo es usual que existan trampas o confusiones –de las cuales hablaremos en el transcurso de este artículo– que le restan productividad.

Por otro lado, la familia empresaria está formada por un equipo de personas con vínculos familiares entre ellas, que promueven la implantación de buenas prácticas y el desarrollo de las ventajas competitivas en los negocios de los cuales son propietarios, entendiendo que estas empresas son y/o serán fuente de generación de valor para ellos.

Por estas razones, la supervivencia de los negocios familiares es baja; se estima que solo el 20% alcanza con éxito la segunda y el 5% la tercera generación, y es seguro que la mayoría de las crisis son originadas involuntariamente, pues ningún empresario piensa en dañar su negocio o las relaciones familiares cuando decide que su familia se relacione con la empresa que fundó.

Hasta la próxima.

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