De cómo hacer una tortilla

¿Cuántos cientos de tortillas de patata habré visto hacer a mi madre en mi vida? Cuando era una niña creía que hacer una tortilla de pat...

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¿Cuántos cientos de tortillas de patata habré visto hacer a mi madre en mi vida? Cuando era una niña creía que hacer una tortilla de patata era casi como calentar un vaso de leche, apenas habíamos llegado de un largo día de campo y ya había una tortilla humeante en la mesa. La verdad, no podía ser tan difícil, huevos, patatas, cebolla, aceite, sal….El día que decidí hacer mi primera prueba tardé cuarenta minutos solamente en cortar las papas en las rodajas del tamaño adecuado…No les cuento la cantidad de veces que se me cayó al voltearla, que me quedó muy cruda, se quemó o quedó salada…No es tan fácil como yo pensé. Hoy voy a escribir precisamente de eso, de los que torean a toro muerto o son generales a batalla ganada. Todos sabemos cómo ganar Waterloo, siglos después y viendo los errores desde lejos, lo duro es mantenerse a pie firme mientras el suelo tiembla con los cañonazos, la tierra levantada por las balas vuela por los aires, el polvo no deja ver nada a unos metros de distancia, todo el mundo te grita a la vez y los sesos del alférez que acaba de estar parado al lado tuyo te salpican la manga. Ahí es cuando.

Pues eso es lo que me da la impresión que le ha pasado a los que nos gobiernan desde hace unos meses, nunca se imaginaron que la cosa fuese tan dura ¿verdad? Ya van varias veces que oigo a uno u otro diciendo, como una mal entendida excusa, que ellos nunca imaginaron que las cosas eran así, que criticaban a los anteriores sin saber la realidad (Y eso, viniendo de la boca de una ex - periodista ya tiene tela que cortar, que cortaremos en otra columna) Dicen que ahora se dan cuenta de que no es tan sencillo implementar un proyecto para repartir cientos de miles de dólares a montones de personas, dicen que acaban de desayunarse con que no se pueden cambiar las instituciones democráticas sólo porque a ti te parezca, en fin, que la tortilla de papas sólo es fácil comerla, hacerla es otro cuento.

Es triste. Triste porque nos demuestran una vez más que muchos de los candidatos de cualquier partido y pelaje se tiran al ruedo público sin haber hecho otra cosa más que ver los toros desde la barrera. Y cuando ven al morlaco avanzar hacia ellos sienten cómo se les aflojan los cordones de los zapatos. Es triste pensar que se critica sin saber, que se opina sin conocer. Es triste escuchar en los debates de la Asamblea cómo muchos empiezan sus disertaciones diciendo: “Yo no sé mucho del tema, pero opino que…” Señores, si no saben del tema lo mejor que pueden hacer es callarse. Si no saben del tema no acepten un puesto de ministros. Si no saben del tema escuchen a los que sí saben y acepten sus consejos.

Por desgracia para todos, ser electos no los convierte en omniscientes. Escuchen a los que han estado en el poder y dicen que gobernar muchas veces no es elegir entre un bien y un mal, muchas veces la elección es entre varios males y te encuentras teniendo que decidir cual de los tonos de gris será menos catastrófico. Si no son capaces de entender eso, mi consejo para los que están pensando tirarse para la próxima es que no se tiren y que hagan los experimentos en su casa, con soda, a ser posible, o con huevos y papas.

De esa manera lo único que podrán embarrar será su propia cocina.

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