Para Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), “una de las mayores restricciones que hoy hay para cumplir los acuerdos...
- 01/04/2012 03:00
Esta semana toca dar plomo a un colaborador de una publicación norteamericana. Se atrevió a meterse con nuestra gastronomía despreciándola y vilipendiándola.
Llego a decir que nuestra gastronomía carece de singularidad y originalidad y lo único que hacemos es ponerle kétchup y picante a nuestras comidas. Añade que no ofrecemos frutas ni por la calle ni en nuestros menús y para colmo del menosprecio dice que nuestros precios son como los de New York sin tener derecho a tenerlos.
El señor Brian Spencer basa sus criticas en dos días y medio en que estuvo en Panamá y su visita se circunscribió al Casco Viejo de la ciudad, si bien es cierto que la oferta gastronómica de esta parte de la ciudad no es maravillosa creo que tiene su encanto y que hay para todos los gustos.
Mi experiencia varía según el día en que he ido y los lugares que he visitado. Pero esto no es objetivo para describir la gastronomía de un país como hace este periodista o colaborador.
Para los que han seguido esta polémica las reacciones han sido duras y contundentes de parte de los que amamos la gastronomía, se le ha respondido en cantidad y además institucionalmente la ATP ha mandado una carta invitando al colaborador así como a los editores del periódico a comprobar que el articulo esta lleno de falsedades y daña la reputación de miles de personas que vivimos con nuestro honrado trabajo haciendo las cosas bastante mejor que lo que el señor plantea.
Es peligroso creernos que lo hacemos todo bien y que todo es color de rosa, evidentemente cometemos errores en nuestra oferta y quizá no seamos capaces de enfocar esta oferta de manera que la entiendan las personas que nos visitan. No hay fruta en la calle, es cierto que no hay en demasía pero también es cierto que el ministerio de alud panameño evita en lo posible que se establezcan puestos de venta de comida de cualquier manera y que no cumplan con normas mínimas de seguridad alimentaria; nos compara con Tailandia, país que desconozco pero por lo visto en reportajes y películas es más permisivo en temas de salud alimentaria de lo que somos acá, además, culturalmente el panameño no es de comer mucha fruta y en general hay tanta que la tendemos sin querer a menospreciar.
El picante forma parte de la dieta de todos los panameños o al menos de una gran cantidad de ellos así como forma parte de la dieta de infinidad de personas en el mundo, solamente uno cuando viaja pregunta y si no le gusta lo pide sin picante.
En fin, el señor ha dicho que nuestra gastronomía da pena por su pobreza y falta de originalidad, y sí, hemos saltado cual resortes porque afortunadamente en Panamá se come mucho mejor con y más variedad que en muchos lugares del mundo. Nuestro mal está en la falta de marketing que tiene esta variedad. Las autoridades casi nunca se han preocupado de hacer valer esta alternativa. Como capital de turismo han preferido siempre el folclore, el canal, las compras, los paisajes y etc, menospreciando la existencia de una gran gastronomía pluri nacional de nivel más que alto.
Por primera vez el viceministro ha estado del lado nuestro y espero que lo siga estando, pero sirva este nefasto artículo del periodista norteamericano para que las autoridades empiecen a tener en cuenta que lo gastronómico colabora en gran manera al desarrollo turístico.
Buen Provecho.
Para referencias el articulo se puede ver en http://travel.usatoday.com/alliance/destination/perceptivetravel/post2.....